Cisma vecinal en pleno verano

Roca, al fondo, en la ejecutiva de Federación el 6 de junio. / J. M. R. / AGM

Las asociaciones de La Manga, Santa Lucía y Ciudad Jardín abren varias brechas con la Federación cuya líder duda se se presentará

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

Tres importantes asociaciones de vecinos (Santa Lucía, La Manga y Ciudad Jardín) se embarcaron en conflictos internos por el liderazgo, sucesiones de cuestionable validez y cismas abiertos que colocan a la Federación de Asociaciones de Vecinos de Cartagena y Comarca en una posición de debilidad que no tiene precedentes desde que se convirtió en una agrupación de ámbito comarcal y que ampara a casi un centenar de colectivos.

Los conflictos pillan a la presidenta de la Federación Cristina Roca, en un momento de duda que no ayuda a infundir respeto en esas asociaciones con problemas. Roca se vio salpicada en el último año y medio por las acusaciones de que su trabajo como gerente de actividades culturales y posible aspirante a contratos de diversas administraciones, entre ellas el Ayuntamiento, podría restarle legitimidad como representante vecinal.

Ciudad Jardín
La asociación ha sido expulsada de la Federación y ha dejado al barrio sin representación.
Santa Lucía
Recogen 400 firmas del vecindario para echar al presidente, al que acusan de inacción.
La Manga
Sustituyen al presidente que dimitió por un directivo sin que conste si ha habido asamblea.

El presidente de la asociación de vecinos de Ciudad Jardín, Alfonso José López Escolar, usó ese argumento para atacarla antes del verano. A su juicio, Roca debe irse no solo por el presunto uso de su puesto para promocionarse profesional y políticamente, sino también porque limitó la participación en las decisiones vecinales. «No sé como dice eso alguien que no contesta a mis llamadas, que no responde a las convocatorias de asamblea y que lleva casi un año sin hablar directamente conmigo», indico Roca. Las acusaciones vertidas en una red social por López Escolar hicieron que ella ponga en manos de sus abogados la posible interposición de una querella.

En Santa Lucía, el problema es interno. Al presidente, Lázaro Díaz, a quien este diario llamó por teléfono sin obtener respuesta, le salió en alrededor de cuatro años de gestión una fuerte oposición que argumenta que no ejerce su labor de representación porque no traslada los problemas del barrio a la Administración y que en lugar de proponer nuevas iniciativas intenta controlar las que parten de otros colectivos. Un grupo de vecinos recogieron 400 firmas para forzar una asamblea y pidieron amparo del concejal de Descentralización, Juan Pedro Torralba. La Asociación Cultural El Pinacho apoya su causa. Roca apuesta por garantizar el derecho «a que se celebre una asamblea».

En La Manga, la salida de María Luisa Aznar de la presidencia de la asociación llevó a la elección de José Antonio García, que dimitió a los quince días. «Para sustituirle, era necesaria otra reunión que no sé si ha tenido lugar. Y ahora me entero de que el presidente es el vocal Javier Caballero. Si no ha habido votación de los socios, tendrá que haberla», indicó Roca. Todo esto, con el reloj de la reelección en marcha y sin haber aclarado su futuro.

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