Casco Antiguo renuncia a pedir una ayuda para la renovación urbanística

Obras en las Puertas de San José (antes Plaza de Bastarreche) y en Trovero Marín./Antonio Gil / AGM
Obras en las Puertas de San José (antes Plaza de Bastarreche) y en Trovero Marín. / Antonio Gil / AGM

Mete la zona del Ensanche como posible receptora de fondos para rehabilitar viviendas, pero no presenta ningún proyecto para renovar calles

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCartagena

Los vecinos del Ensanche de Cartagena, es decir de la zona delimitada por el Paseo de Alfonso XIII, la Alameda de San Antón, la avenida Jorge Juan y la Ronda Ciudad de La Unión, podrán solicitar ayudas públicas para la rehabilitación de viviendas, gracias a una iniciativa del Ayuntamiento para ampliar el ámbito de actuación de un plan estatal. Como contraste, la propia administración local, a través de la Sociedad Municipal Casco Antiguo, ha renunciado a optar a ayudas de ese mismo programa destinadas a la mejora de entornos urbanísticos degradados.

En la administración municipal indicaron que, gracias a que se ha extendido la cobertura al Ensanche, habrá «23.000 viviendas susceptibles de ser rehabilitadas». De estas, solo podrán recibir ayudas 155, pues la cuantía del plan para este año es de 871.000 euros.

Gracias a una inyección de unos 330.000 euros del Programa ARRU (Áreas de Regeneración y Rehabilitación Urbana), concedida en la convocatoria de 2016 tras una petición del gobierno local anterior, del PP, el Consistorio de Cartagena está construyendo una plaza en el Monte Sacro, junto a la calle Sor Francisca Armendáriz. Para 2017, sin embargo, el Ejecutivo local, formado por PSOE y Movimiento Ciudadano (MC), ha descartado presentar proyectos para su posible financiación. Esta vendría de un plan nacional que agrupa al Ministerio de Fomento, la Comunidad Autónoma y los ayuntamientos.

Alega que el plazo para justificar las obras es escaso y que ya realiza muchas en la zona del casco histórico

Fuentes municipales explicaron que la decisión ha sido tomada por el gerente de Casco Antiguo, Antonio García, de acuerdo con la Concejalía de Desarrollo Sostenible del Ayuntamiento, gestionada hasta septiembre por el edil de MC José López y ahora por su compañera de partido María José Soler. «El ARRU 2016 se ha invertido en la rehabilitación del Monte Sacro, frente a Sor Francisca Armendáriz. Es una intervención prioritaria, como demostró que fue incluso demandada en los presupuestos participativos. Durante los años 2016 y 2017 se detectó, y así se hizo público, que este plan no era el idóneo para Cartagena, donde si triunfó y aún hoy se demanda el de rehabilitación de fachadas», indicaron las fuentes consultadas. Y añadieron: «En 2016 se apostó por la obra pública y está en marcha; y para el 2017 se ha apostado por incentivar la rehabilitación de viviendas, ampliando el ámbito a la zona del Ensanche, tras estudiar el impacto de la medida. Se ha tenido en cuenta, además, que la obra pública tiene un plazo de ejecución mayor [al de la justificación] y que este año están ya en marcha, con la inversión de cientos de miles de euros de fondos propios del Ayuntamiento, distintas obras de urbanización».

Como ejemplo de actuaciones presupuestadas con cargo al «plan de inversiones sostenibles del Ayuntamiento», citaron la remodelación de Trovero Marín, las catas arqueológicas en la Plaza de La Merced (conocida como el Lago) y su próxima reurbanización, la reforma del entorno de la calle San Fernando y de la de Las Beatas, así como el arreglo del molino de viento del Monte Sacro.

En este último caso, se trata de una obra que licitará Casco Antiguo, una sociedad que ha estado a punto de arrojar pérdidas y ponerse al borde de la liquidación este año. Lo ha evitado, entre otras cosas, una transferencia de 700.000 euros del Ayuntamiento, si bien la Intervención General y una auditoría han cuestionado que las cuentas reflejen «de manera fiel» estado de la empresa pública.

Quiere otro plan de fachadas

En el caso del Ayuntamiento, ha renunciado a pedir ayudas para la ejecución obras de mejora de la calidad y sostenibilidad del medio urbano. Estas incluyen la urbanización y reurbanización material de espacios públicos, con trabajos como pavimentación, jardinería, infraestructuras, instalaciones, servicios de abastecimiento de agua, saneamiento, suministro energético, alumbrado, recogida, separación y gestión de residuos, telecomunicaciones y utilización del subsuelo. Tampoco tiene previsto solicitar fondos par ala mejora de la accesibilidad de espacios públicos.

En el Consistorio recordaron que, en su caso, el importe de la subvención varía según el número de beneficiarios particulares. Es decir, la cuantía para costear obras de modernización de calles y plazas crece, según aumenta también la cifra de perceptores de las ayudas para rehabilitar fondos. En el caso del casco histórico, el problema es que al ser una zona deprimida, los vecinos renunciaron a pedir ayudas, puesto que ellos mismos deben asumir una parte del coste de los trabajos.

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