Un campeón mundial de aquí

Juan Pedro García Furió, con su bicicleta en el Paseo del Muelle./Antonio Gil / AGM
Juan Pedro García Furió, con su bicicleta en el Paseo del Muelle. / Antonio Gil / AGM
Las cosas por su nombre

TOMÁS MARTÍNEZ PAGÁN

Semanas atrás, en un sábado de clima primaveral de este otoño tan cálido, fui con unos amigos a La Aparecida. Hicimos una parada en Los Blayas a tomar un aperitivo. Allí, los hermanos Pedro y Pencho, nada más entrar, nos acogieron como si estuviéramos en casa de uno de nosotros. Nada más llegar a la barra, empezó el deleite gastronómico típico de este establecimiento.

Comenzamos con un tomate partido con olivas, aliñado con buen aceite y sal, y panceta a la plancha, de esa que tienes que trocear por su gran tamaño, sobre un pan del campo con la molla bien empapada en su grasa. Regamos cada jugoso bocado con el vino dorado de nuestro campo, sin Denominación de Origen pero exquisito, servido en vasos bajos y gruesos, tipo 'duralex' de toda la vida, con lo que logramos una soberbia combinación como aperitivo. En esas estábamos, cuando apareció un joven conocido de Eulogio y Emiliano, mis compañeros ese día. Me lo presentaron como Juan Pedro García Furió, campeón mundial de biketrial. Al terminar, quedé con él para tomar unas cañas en el corazón de la Trimilenaria y que me contara algo más de este deporte, de su vida y de cómo llegó a ser todo un campeón mundial, con solo 18 años.

Así fue como esa misma tarde, sentados frente al mar, con una estupenda vista de la bahía, Juan Pedro me relató toda su historia. Nacido en Cartagena hace 37 años, estudió en el Instituto El Bohío y después en Salesianos, donde terminó el ciclo de soldadura y calderería. Se incorporó a trabajar en la gran empresa cartagenera que es Hierros Agüera. Sirvió a la patria en Marina, en la misma Trimilenaria y se convirtió, después, en mecánico profesional de bicicletas durante 8 años. Pasó por Ciclos Curra, firma especializada en el sector. Su afición al ciclismo le viene desde los 12 años de una manera tan intensa que Juan Pedro ha llegado a convertirse en director deportivo nacional de la Federación Española de Ciclismo.

Aunque pueda parecer extraño, los españoles somos lideres mundiales en competiciones ciclistas

Me comentó cómo este deporte surgió en Cataluña en dos versiones: la que se desarrolla en el monte, llamada Natural, y la que tiene lugar en circuito cerrado, llamada 'indoor'. Cuenta con nueve categorías para chicos y dos categorías para chicas y hay más aficionados en el resto de Europa que en nuestro país. En nuestra Trimilenaria hay una escuela de trial en Canteras, el Club Trial Bici de Cartagena, aunque no podemos olvidar a la pionera en la ciudad, el Club Tabaire Cartagena, que fue fundada por Miguel Ángel Torres y Juan Pedro García.

Aunque pueda parecer extraño los españoles somos líderes mundiales en las competiciones de esta disciplina. Sin ir más lejos, en el campeonato de 1998, en la categoría Elite, los tres primeros clasificados fueron españoles. Me comentó Juan Pedro que, en España, la esponsorización corre a cargo del deportista y que la Federación solo colabora en campeonatos internacionales. A él le patrocina la empresa Trial-Bikes.com, de Seseña, que vende en todo el mundo. No olvidemos que toda ayuda a este deporte es poca, ya que el precio de una bicicleta de competición ronda los 2.500 euros. Además, hay que pagar los desplazamientos para las competiciones. Este deportista ha viajado por toda Europa y Japón, por lo que pueden hacerse una idea de cuánto dinero necesita para transporte y alojamiento. Además, para competir es necesario seguir un estricto entrenamiento que obliga a pasar muchas horas en el gimnasio y sobre la bicicleta, para conseguir así la forma física necesaria. Con esa rutina logró convertirse en campeón del mundo de Bike-Trial en cuatro ocasiones, los años 1998, 2007, 2015 y 2017. En esta última ocasión, hizo doblete como campeón de España en categoría máster 30 y campeón del mundo senior.

Aparte, este atleta cartagenero practica surf-ski, otro deporte de acción que consiste en hacer piragüismo en alta mar y surfear con las olas. En cuanto a sus gustos gastronómicos, le encantan la pizza, el arroz y las ensaladas, que prepara habitualmente para cuidarse al máximo. No obstante, la noche en que me contó todo esto cenamos en Los Habaneros, invitados por Bartolomé. La degustación que nos preparó el chef Juan Páez fue con materia prima de primer nivel suministrada por los proveedores habituales de la casa. Para abrir boca, nos sirvieron unos dados de hueva y mojama sobre espuma de ajo blanco y crespillo de garum con sashimi de mújol envuelto en lechuga de mar, con sal de lubina y cítricos, maridado con un vino blanco tempranillo maturana blanc.

Para continuar, probamos el atún marinado en gel de caldero, con galleta de ñora y ajo, gel de alga sobre emulsión de boniato con aceite de sésamo y fumé, regado con el mismo vino de Vivanco. El siguiente plato que nos pusieron delante fueron unas manitas de chato murciano, cocinadas a baja temperatura y deshuesadas. Las acompañaban un foie gratinado, una salsa 'demiglace' hecha con los huesos y unas palomitas de coliflor. Lo mojamos con un tinto Vivanco Crianza 2013. El cuarto plato del maestro Páez fue un maki de foie y magret de pato con tierra de setas, esferificaciones de oporto y brotes, acompañado de un Vivanco reserva 2011 selección de familia, que fue un perfecto maridaje.

De postre, un bocado exquisito: higos secos rellenos de foie, compota de tomate con sichimi togarashi en teja de sésamo y miel. Lo acompañamos con un vino dulce de invierno 4 Varietalis 2014 de Vivanco. Créanme si les digo que nos quedamos muy satisfechos con la comida, la bebida y las explicaciones detalladas que durante la velada nos dieron los distribuidores de los productos que utilizó en el 'showcooking', nuestro querido Juan Páez y de los caldos seleccionados por el enólogo de bodegas Vivanco. En total, fuimos más de ochenta los invitados reunidos, que brindamos por tan extraordinaria cata. Nuestro campeón, García Furió, unió a la celebración su satisfacción porque la Consejería de Turismo ha puesto en marcha una campaña de promoción del cicloturismo como reclamo activo para visitar la Región e impulsar las buenas prácticas medioambientales, con lo que se consigue un producto prioritario y de innovación en el sector.

Sumergidos en este inmejorable ambiente cargado de buenas noticias, nuestro campeón mundial se despidió de todos nosotros para volver a Madrid, donde reside. Yo, por mi parte, termino ahora este relato con una máxima de Cicerón que nos dedicó Néstor Giuliodoro Molinaro, quien fue el encargado de coordinar tan singular encuentro en Los Habaneros, con su nueva cocina y la solera y el buen hacer de esta casi centenaria casa, y que resume perfectamente todo lo que les he contado hoy: «El placer de los banquetes no sólo debe medirse por la exquisitez de los manjares, sino por la compañía de los amigos y de sus palabras».

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