Los bancos buscan una salida a los terrenos de Novo Carthago tras el fiasco de Hansa Urbana

Arriba, presentación del proyecto Novo Carthago, en La Manga en 2003. /Antonio Gil / LV
Arriba, presentación del proyecto Novo Carthago, en La Manga en 2003. / Antonio Gil / LV

El Sabadell y el Santander ponen a la venta fincas del fallido residencial, el más grande proyectado en la Región, y preguntan al Ayuntamiento si aún hay posibilidades de construir

JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCARTAGENA

Mientras la salida de la crisis ha desembocado en la nacionalización de autopistas como la Cartagena-Vera, rescatada por el Gobierno central ante la insolvencia de la empresa concesionaria para afrontar una deuda de 600 millones de euros, el fiasco de los proyectos inmobiliarios financiados durante la época del 'boom' sigue lastrando los balances de los bancos. También en el municipio de Cartagena, y en el sector del ladrillo, la principal entidad financiera de España, el Banco Santander, así como el Banco Sabadell, que compró en 2012 la nacionalizada CAM (Caja de Ahorros del Mediterráneo), han tenido que asumir unos activos tóxicos valorados en decenas de millones de euros: terrenos incluidos en el fallido proyecto Novo Carthago, la mayor urbanización residencial y turística proyectada en la Región.

Los graves problemas económicos arrastrados por Hansa Urbana han obligado a la promotora de Alicante a desprenderse de los suelos que, gracias a los préstamos millonarios concedidos por ambos bancos, adquirió para promover en el año 2003 la construcción de 6.000 viviendas, dos hoteles y dos campos de golf en San Ginés de la Jara.

Con el empresario Rafael Galea al frente, y con una actividad que la convertía en el brazo inmobiliario de la CAM, Hansa logró las autorizaciones del Ayuntamiento de Cartagena y de la Comunidad Autónoma para construir junto al humedal protegido de Lo Poyo y a escasos metros del Mar Menor. Quince años después, y en algunos casos tras procesos judiciales en los que el Santander instó al embargo de los bienes hipotecados como garantía de pago -como adelantó 'La Verdad' en agosto de 2014-, esta entidad se encuentran con la titularidad de catorce parcelas de muy difícil desarrollo. El Sabadell tiene cuatro fincas.

La crisis y las hipotecas ahogaron a la promotora que impulsó 6.000 casas y dos campos de golf a orillas del Mar Menor La Justicia mantiene abierta la investigación por presunta corrupción y el Gobierno local se opone a la recalificación

La urbanización de los suelos, que según fuentes conocedoras del expediente urbanístico incluyen áreas compartidas por varios propietarios, bajo la fórmula jurídica del proindiviso, sigue pendiente de una compleja tramitación administrativa. Además de estar sujeto a las exigencias medioambientales en un entorno protegido por la Red Natura 2000, y por varias normativas de ámbito regional, nacional y europeo, Novo Carthago está en el punto de mira de la Justicia por constituir un caso de presunta corrupción municipal y autonómico. Entre otros, están imputados los exconsejeros de los gobiernos de Ramón Luis Valcárcel, del PP, Francisco Marqués (Medio Ambiente), Joaquín Bascuñana (Obras Públicas) y Antonio Cerdá (Agricultura); y el exedil de Urbanismo Agustín Guillén y varios funcionarios de las dos administraciones implicadas. La instrucción, impulsada por la Fiscalía, está casi acabada y salvo imprevisto este año se pondrá fecha al juicio.

Asimismo, Novo Carthago forma parte del polémico debate político y social sobre la influencia de la presión urbanística en la degradación ambiental del Mar Menor y su cuenca, en un momento en el que también hay signos de reactivación del mercado inmobiliario en la zona, en particular en la ribera Sur.

En este contexto, representantes del Banco Santander se reunirá la próxima semana en el Consistorio cartagenero con el nuevo concejal de Urbanismo, Francisco Aznar, del PSOE. Aunque la entidad pidió audiencia con la alcaldesa, Ana Belén Castejón, será el edil quien escuchará a un banco que, según fuentes municipales, ya solicitó hace unos meses acceder al expediente, y que ahora podría sondear ante las autoridades locales las posibilidades reales de que la urbanización salga adelante.

Reunión con el concejal

Las fuentes consultadas recordaron que el PSOE, a través de Castejón y del también edil socialista Juan Pedro Torralba, está personado en la causa judicial como acusación particular. Y aunque añadieron que si bien el Consistorio respetará los derechos de los propietarios en cuanto a la tramitación del expediente, mientras no haya una resolución judicial que -eventualmente- declare nulo el plan urbanístico, la última palabra corresponde a la Comunidad, vía Medio Ambiente y Fomento. Este diario pidió información al Santander y al Sabadell, pero no hubo respuesta.

La Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), que pide desde hace años a la Comunidad anular la recalificación de los suelos rústicos, ha constatado los intentos del Santander, a través de la inmobiliaria Altamira, y del Sabadell, mediante la inmobiliaria Solvia, de vender varias fincas destinadas al complejo.

El director del colectivo ecologista, Pedro García, confirmó a este diario que recientemente contactó con el Santander «con el objetivo de estudiar la posible adquisición de los terrenos para el desarrollo de proyectos de conservación de la naturaleza». Y añadió que trasladó al banco su «preocupación por los posibles contactos que puedan desarrollarse entre Altamira y el Ayuntamiento u otras administraciones para intentar retomar el proyecto urbanístico», porque a su juicio «se aprobó irregularmente e incluso puede haberse cometido diferentes delitos».

ANSE exige anularlo todo

García dijo esperar que el Santander y los actuales gobernantes «no cometan la torpeza de querer reabrir nuevamente la locura urbanística que emprendieron políticos, empresarios y banqueros irresponsables y cegados por el crecimiento a toda costa y por sus propios intereses, frente a los de la mayoría». «El futuro del Mar Menor y su entorno no -concluyó- no deberían de pasar nuevamente por una situación como aquella. Deberíamos haber aprendido la lección».

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