Las aperturas de bares y tiendas bajan un 30% en el último año pese al éxito turístico

Uno de los nuevos establecimientos comerciales que han abierto en los últimos meses, instalado en la calle Mayor./Antonio Gil / AGM
Uno de los nuevos establecimientos comerciales que han abierto en los últimos meses, instalado en la calle Mayor. / Antonio Gil / AGM

Los empresarios piden más rapidez con los permisos y un proyecto económico municipal decidido que anime a invertir

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

Las aperturas de establecimientos comerciales, bares y restaurantes experimentaron en 2017 un descenso de un 30% respecto al año anterior, pese al 'boom' turístico que significó un aumento de visitantes sin precedentes. Las inauguraciones de negocios pasaron de 458 a 314. Entre los once sectores con más licencias solicitadas y expedidas, nueve tienen registradas menos empresas nuevas, según el resumen estadístico del Ayuntamiento. Solo los de explotaciones ganaderas y deportivas subieron.

Especial preocupación suscitan estos datos en las organizaciones que representan a la hostelería y al pequeño comercio, que consideran que la llegada de visitantes no la esperada repercusión económica y que fenómenos como la peatonalización y la apertura de centros comerciales influyen en los hábitos de compra de los cartageneros, causando un daño difícil de remediar en el comercio tradicional. Tanto la Asociación de Hosteleros de Cartagena (Hostecar) como Centro Comercial Abierto y la Asociación de Comerciantes La Milla constataron, al conocer el dato por 'La Verdad', que son necesarias más medidas para incentivar las compras de los turistas y para atraer a los cartageneros de nuevo hacia las tiendas.

               2015 2016 2017
Comercio    275    212    127
Hostelería    155    246    187
Belleza y Estética 64 44 31
Oficinas -                47      19
Industria          20      25    7
Centro Educativo 19    27    9
Almacén             14      13       8
Deportes 7 4 5
Salud - 27 10
Taller Automóviles - 19 17
Exp
ganaderas 3 8 9

En el caso de la hostelería, la proliferación de bares y restaurantes alcanzó su cima en 2016, por lo que se considera que las cifras a la baja del pasado ejercicio tienen que ver con una «autorregulación» del propio sector, indicó un directivo de Hostecar.

Aún es incompleta la simplificación de trámites para agilizar las licencias, aseguran los interesados

Es necesaria, explicaron los representantes gremiales, que se consolide la simplificación de trámites para abrir un negocio, que aún es incompleta, y también más ayudas y un proyecto económico de progreso para la ciudad que cale.

«Necesitamos un plan»

«Necesitamos una mano firme que nos diga hacia dónde va Cartagena, con un plan municipal decidido y unas apuestas inversoras que hagan atractivo invertir», explicó el presidente de la patronal hostelera, Juan José López Escolar.

Las cifras son especialmente reveladoras entre los establecimientos comerciales. El desplome es continuado desde 2015. Entonces hubo 276 aperturas y el año pasado, menos de la mitad. Para el vicepresidente de Centro Comercial Abierto, Fernando Ros, que regenta el estanco de la esquina de la calle Mayor, la sensación de que siempre hay nuevos negocios es engañosa. «Aunque la gente vea nuevas aperturas en cada calle, lo cierto es que los cierres han sido más en los últimos meses», explicó Ros. En esa asociación de establecimientos del casco histórico han detectado dos fenómenos sucesivos desde que empezó la crisis.

Emprender sin experiencia

En 2010 y 2011 abrieron establecimientos personas que, tras quedarse en el paro, usaron sus ahorros para establecerse por su cuenta, montando una tienda o un bar, mientras se sucedían los planes municipales y regionales para impulsar negocios de autónomos. Ese fenómeno propició muchas aperturas y casi los mismos cierres en poco tiempo. Ya por entonces se hablaba del turismo como la gallina de los huevos de oro. De ahí salió la segunda oleada de nuevos establecimientos. «Por eso en los últimos años nos hemos llenado de franquicias de las que atraen a los visitantes, en varios sectores. Pero rara vez hay detrás alguien profesional que conozca el sector», subrayó Ros. La consecuencia es la misma, según él: un rosario de aperturas seguidas de un número similar de cierres.

No estriba ahí todo el problema. La tardanza en la expedición de los permisos municipales era el principal obstáculo para muchas iniciativas empresariales hace unos años. Ahora es posible inaugurar en casi todos los casos solo con una declaración responsable o una comunicación previa. «Pero eso tiene un inconveniente que se está revelando ahora cada vez más a menudo. En las inspecciones posteriores casi siempre hay algo que los técnicos sostienen que no se cumple. Eso da lugar a sanciones», apuntó Ros.

A las aperturas seguidas de cierres en la zona más desarrollada del casco histórico se une la falta de expectativas a corto plazo en la que empieza al otro lado del eje de las calles Serreta y Gisbert. Allí no se recuerda, desde hace décadas, ninguna inauguración de establecimientos comerciales. Nada ha llenado el hueco dejado por la desaparición de tiendas de gran tradición.

En las calles del Ensanche, el pesimismo es menor. Sin embargo, también se echa de menos un mayor apoyo municipal. «Nos vendría muy bien que este año se extendiera hasta aquí la ayuda a las obras de reforma para abrir nuevos negocios o ampliar y reformar otros ya en funcionamiento», explicó la presidenta de la Asociación La Milla, Esperanza Bermejo.

Entre los bares y restaurantes, el descenso de 2017 respecto a 2016 cambia una tendencia al alza que algunos en el sector calificaron como 'burbuja hostelera'.

«Abrir un bar parece sencillo, pero mantenerlo abierto hasta sacarle beneficio, al segundo o al tercer año, no lo es. En Hostecar tenemos tasado el beneficio medio que consigue un bar: el 14% de lo facturado. Lo demás se va en pagar el personal, la luz, el agua y los impuestos, entre otros», advirtió López Escolar.

La 'burbuja' hostelera

Fuentes de los sectores comercial y hostelero recordaron que desde 2009 se notó un escoramiento de las nuevas aperturas de negocios hacia la hostelería. En 2016, ese ritmo tocó techo y se desinfló. Lo deseable, añadieron, sería que se tendiera a una diversificación de la oferta y a una depuración de la calidad de lo que se ofrece. Por desgracia, indicaron, lo más normal es que sigan proliferando los negocios que ofrecen las mismas tapas, pese a que desde la patronal se les advierte de que si todos hacen lo mismo, alguno cerrará.

Otras iniciativas empresariales que vivieron un auge hace dos años y cae desde entonces es la del sector de la belleza y estética, con 64 aperturas en 2015, 44 en 2016 y 31 en 2017. Asimismo, la apertura de nuevas oficinas cayó a menos de la mitad en el último año y lo mismo sucedió en la industria.

De cara al futuro, ninguno de los interlocutores para elaborar este artículo saben qué pasará. Sin embargo, Ros advirtió de que puede haber nuevas burbujas comerciales en marcha que no se sabe cómo pueden acabar. «Cualquiera puede darse cuenta de que en los últimos meses han proliferado los herbolarios, todo eso de la alimentación sana y los productos ecológicos. Veremos cómo acaba», subrayó.

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