Apaños y parches desde 2014, para paliar las deficiencias

Los cuatro años de caducidad del contrato de jardines han puesto de manifiesto sus crecientes carencias. Se ha quedado obsoleto en aspectos como las podas de los árboles que no están en jardines y que hay que contratar aparte. Así acaba de suceder, por ejemplo, con los de la carretera N-301. Se trata de medio millar de ejemplares cuyas ramas amenazan con caer sobre los automovilistas cada vez que hace viento. No es el único problema. El pasado verano también hubo que contratar el desbroce de palmeras, porque en zonas como La Azohía e Isla Plana su estado dejaba mucho que desear. Además, desde hace dos años, se suceden los contratos trimestrales de cuidado de las zonas verdes en barrios y diputaciones.

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