Otros 22 años de cárcel para una banda de encapuchados que asaltó pisos y gasolineras

Uno de los condenados, durante el último juicio, en enero./A. Gil
Uno de los condenados, durante el último juicio, en enero. / A. Gil

La juez ve probado que dos españoles y un suramericano formaban un grupo criminal, que actuó con violencia en Cartagena y La Unión

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCartagena

La banda de españoles y suramericanos que, encapuchados y recurriendo a la violencia, atemorizó en 2016 a la comarca de Cartagena con asaltos a pisos y gasolineras acumula nuevas condenas. En enero y en febrero, por un robo con violencia en Las Seiscientas y por otro en la calle Carlos III -donde agredieron a dos mujeres y a un matrimonio respectivamente-, la Audiencia Provincial y el Juzgado de Lo Penal 1 impusieron penas que suman 35 años de cárcel para cuatro de los atracadores. Y, hace unos días, el último juzgado castigó con 22 años y 2 meses de prisión a tres de esos mismos malhechores, por los robos sufridos por un carnicero de La Unión y por empleados y clientes de una estación de servicio de Cabo de Palos y otra de Santa Ana.

Además de lo elevado de las sanciones, sobre todo para el suramericano Celso Eduardo A. C., que entre otras cosas afronta quince años por tres robos a mano armada, la sentencia destaca por declarar probado que había una red constituida para delinquir. Sus tres integrantes -Celso y los españoles Demetrio L. V. y José Antonio H. V.- pagarán, por ello, un año y nueve meses de reclusión, tres meses menos de lo que solicitó la Fiscalía. En todo caso, tras el resultado de la vista oral, celebrada en enero, las defensas han presentado ya o preparan recursos ante la Audiencia Provincial.

«Queda acreditada la existencia de un grupo criminal para llevar a cabo acciones delictivas, básicamente contra el patrimonio», e integrada por tres personas, concluye la juez, Eugenia Isabel Marín. En su resolución, a la que accedió 'La Verdad', la magistrada argumenta que había un «intercambio de domicilios» entre» al menos dos de las personas detenidas por la Guardia Civil.

La juez, Eugenia Isabel Marín, señala también que una de las casas había «una bolsa con instrumentos y armas» utilizados en el robo de Las Seiscientas, donde los cacos que se hicieron con 120.000 euros de un empresario del juego en una vivienda de la calle Alcalde Muñoz Delgado. La juez ve una «colaboración entre ellos, a la hora de ocultar pruebas» o elementos de los delitos cometidos».

Indemnización a víctimas

Otros dos elementos de prueba señalados por la juez son que, en uno de los registros, fueron decomisadas «numerosas joyas de distintas procedencias, armas y dinero»; y que, en las grabaciones telefónicas autorizadas por el juzgado de instrucción, «los agentes detectaron el uso de un lenguaje en clave», a la hora de referirse a sus actividades ilícitas.

Aunque el Ministerio Público pidió para los cuatro acusados 62 años y cuatro meses, repartidos en distintos delitos y autorías, la juez decidió imponer castigos que suponen 22 años y dos meses. Además, absolvió a uno de los imputados -que queda así libre de toda condena- de pertenencia a grupo criminal; e hizo lo misma respecto a dos procesados, al no hallar pruebas de que participaran en dos robos.

Los tres reos tendrán que indemnizar, además, al carnicero de La Unión con 3.369,10 euros; y a dos empleados de la gasolinera de Santa Ana: a uno con 900 euros y a otro con 377 euros.

Tenían una red de casas y usaban un lenguaje en clave

«Tengo una cosa muy buena», «hay muchos metros para poner» y «mantengo la vivienda de La Aparecida para hacer esas cositas». Estas son las tres frases que la juez pone como ejemplos del «lenguaje en clave» que empleaba los encapuchados a los que condena por pertenencia a grupo criminal. La Fiscalía sentó en el banquillo a Demetrio, al considera que era el 'cerebro' de la trama, quien «daba instrucciones sobre los posibles hechos a cometer y facilitaba alojamiento a algunos de los miembros para tal fin». De Celso y José Antonio sostuvo que «solían cometer directamente los robos en los establecimientos y viviendas, teniendo el primero un papel centrado en la organización y la cobertura». En la pena de 5 años a Celso por cada robo en las gasolineras concurre la circunstancia agravante de uso de disfraz, por ocultarse el rostro con un pasamontañas. Tras haber logrado la absolución de su cliente respecto a esos dos atracos, el abogado de Demetrio, Ángel Cegarra, ha presentado un recurso donde pide anular la condena por pertenencia a grupo criminal. Cegarra la ve incoherente, puesto que no se ha acreditado la presencia de su defendido en las gasolineras, y alega que los 'pinchazos' de la Guardia Civil fueron posteriores a los hecho juzgados.

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