Alumbres pide seguridad junto a la vía

Ana y Teodoro Egea, dos vecinos de Alumbres que vivien separados del pueblo por la vía del tren.
Ana y Teodoro Egea, dos vecinos de Alumbres que vivien separados del pueblo por la vía del tren. / Antonio Gil / AGM

Los vecinos exigen habilitar un camino para que sirva de escape en caso de accidente del tren. Preocupación entre los residentes porque, a mediados del próximo año, aumentará el paso de convoyes por el pueblo

Antonio López
ANTONIO LÓPEZCartagena

Pedro Valero, un vecino de Alumbres de 50 años, aún se despierta por las noches cuando uno de los trenes que parte de la refinería de Repsol pasa a escasos 50 metros de la puerta de su domicilio. A pesar de que lleva toda la vida residiendo en una de la treintena de casas de la calle San Francisco, un grupo de viviendas separadas del resto del pueblo por la vía, aún siente temor cuando pasa un convoy. «No solo por a un posible descarrilamiento, sino porque la casa tiembla por completo», cuenta.

Es consciente, como el resto de sus vecinos, de que «es difícil que ocurra un accidente, pero nunca dejas de pensar en que cualquier mínimo fallo puede provocar una desgracia. Lo peor de todo es que no tenemos por dónde escapar. Aquí estamos aislados, encerrados», apostilla.

Ahora, la frecuencia de paso del tren de mercancías procedente de diferentes empresas de Escombreras, ninguno de Repsol, aclararon desde la refinería, es mínima. En invierno aumenta, pero lo hará más a partir del año que viene, cuando la Autoridad Portuaria de Cartagena ponga en funcionamiento la ampliación de la vía que entra hasta el puerto de Escombreras. Entonces, el organismo portuario espera atraer mercancías procedentes de Madrid, para darle salida desde los muelles a diferentes partes del mundo.

Reclaman más vallas metálicas y limpiar la zona, para impedir la proliferación de insectos

Suciedad y matorrales

«Entonces sí que tendremos un problema», confiesa Valero, «porque a los carburantes que pasan ahora se unirán todo tipo de productos, algunos de ellos peligrosos».

Es por ello por lo que desde la Asociación de Vecinos de Alumbres se ha solicitado a la Autoridad Portuaria un aumento de las medidas se seguridad, al menos en el tramo que discurre por el centro del pueblo. Pero desde este organismo aseguran que esa mejora no es de su competencia, sino del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), quien a pesar de ser preguntado por este diario ayer no contestó.

Los residentes creen que es necesario reforzar las vallas metálicas que aíslan la vía e instalar las que fueron robadas hace años, a la altura del campo de fútbol. «Allí, la inseguridad es total», cuenta el presidente vecinal, Juan Zapata. Además, exigen a «Adif o a quien corresponda» que adecente todo el tramo, puesto que está lleno de matorrales secos y árboles semicaídos, de donde salen insectos y ratas. Cualquier chispa en las vías podría provocar un incendio de grandes dimensiones», añadió este representante vecinal.

También ven imprescindible la insonorización, para evitar que el ruido afecte a los vecinos. Pero esto no es lo único que preocupa a los residentes de esta zona de Alumbres. Las grietas en sus casas les inquietan aún más.

«Son viviendas que ya tienen muchos años y que soportan cada día el temblor que provoca el paso de los trenes. Creemos que con el paso aún mayor de los convoyes a partir de 2018, las casas se podrían ver seriamente afectadas», comentó a 'La Verdad' otro de los vecinos de la calle San Francisco, Teodoro Egea.

Él es de los que piensan que con la inversión que ha realizado el Puerto, más de 17 millones de euros, se ha perdido una oportunidad más que valiosa de desviar el tren por fuera del pueblo. Precisamente, hace más de década y media se planteó la posibilidad de que el tren entrara a Escombreras por La Parreta, un entorno minero ubicado en la carretera de La Unión, en el cruce antes de llegar a la rotonda que conduce a Alumbres. Esto evitaría que la línea rodeara la diputación, como hace ahora, y así llegaría directamente a la refinería. Pero diferentes impedimentos orográficos echaran atrás el proyecto.

El cambio, además, serviría para que el pueblo dejara de estar encajonado, ya que por el sur está la refinería; por el este, la vía del tren de Escombreras; por el sur, la del Ferrocaril de Vía Estrecha (Feve); y por el oeste, la autovía del Valle.

Camino de La Esperanza

Por esta misma razón, los vecinos exigen construir una carretera que sirva de escape en caso de accidente. Una de las propuestas que siempre han hecho a la Comunidad Autónoma es el arreglo del camino de La Esperanza, una pista de tierra y piedras muy estrecha que apenas es usada. Esta une Alumbres, concretamente las casas que están junto a la vía, con el caserío de Los Partidarios.

«Hace unos días tuvo que entrar un camión al campo de fútbol y como no tenía otra forma de hacerlo, accedió por el camino de La Esperanza. Lo podrían arreglar por el bien de todos», explicó otra de las vecinas de la calle San Francisco, Ana Egea.

Los residentes de esta zona tan solo tienen un paso para vehículos por debajo de la vía y otro para peatones. El inconveniente es que por el primero de ellos no cabe un camión de los bomberos y «ya hemos tenido más de un susto en este sentido. Hace poco hubo un pequeño incendio y los bomberos tuvieron que entrar por La Esperanza. Eso les supuso dar un rodeo considerable», relató otra vecina, María Pérez.

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