La agricultura intensiva entra en Calblanque

Parte de los terrenos preparados para ser cultivados en el Parque Regional de Calblanque./EE AA
Parte de los terrenos preparados para ser cultivados en el Parque Regional de Calblanque. / EE AA

Medio Ambiente justifica la puesta en regadío de 63 hectáreas en el parque regional porque esa zona se cultiva desde 1956

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

De nuevo la tensión por el uso del territorio y la conservación de los espacios protegidos, de nuevo la polémica y las dudas por la extensión de la agricultura intensiva en enclaves de alto valor ambiental. Ecologistas en Acción denuncia públicamente la transformación de 63 hectáreas en el Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila para dedicarlas a cultivos de regadío. Una «roturación» de terrenos en el paraje conocido como Casas de Cabezo Negro y Casas de García Pérez (Cartagena) que consideran ilegal porque en esa zona -clasificada como de Uso Intensivo. Sección 1. Paisajes Agrarios, según el Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN)- solo sería compatible la «actividad agropecuaria adaptada al paisaje».

¿Pueden considerarse estos futuros cultivos una «actividad agropecuaria adaptada al paisaje y al entorno»? Según la Consejería de Turismo, Cultura y Medio Ambiente, sí. En primer lugar porque la agricultura se practica en esa zona desde hace más de sesenta años: «Una vez analizada la evolución histórica de las parcelas denunciadas, se desprende que en las mismas se han desarrollado cultivos desde antaño, al menos desde 1956, que se han mantenido hasta la actualidad. Por lo tanto, las actuaciones desarrolladas en estas parcelas para llevar a cabo labores agrícolas no deben ser clasificadas como roturaciones, término referido al arado de eriales o montes para ponerlos en cultivo por primera vez, sino como un arado o labrado de un terreno que ya tenía características propias de cultivo agrícola, al menos desde el año 1956», explica el Gobierno regional a 'La Verdad'.

En cuanto al regadío, la Comunidad Autónoma tampoco ve problema alguno: «Se constata su existencia desde hace más de 30 años, pues en la ortoimagen de 1984 ya aparecen las dos primeras balsas de regadío, que presumiblemente ya abastecerían esas parcelas. Igualmente, la mayoría de cambios estructurales acaecidos en las parcelas denunciadas, que podrían haber conllevado la desaparición de bordes de bancales y setos, se produjeron antes de la entrada en vigor del PORN».

El Gobierno regional puntualiza, no obstante, que estos cultivos deberán cumplir no solo las directrices establecidas en el PORN «para el fomento de una agricultura generadora de paisaje y biodiversidad», sino también las exigencias del 'Decreto-Ley de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad ambiental en el entorno del Mar Menor', que obliga a plantar setos, junto con otras medidas de protección.

Estas explicaciones, sin embargo, no convencen a Ecologistas en Acción, que califican de «inaudito» que «se sigan produciendo este tipo de hechos en el entorno del Mar Menor, y dentro de un espacio protegido, teniendo en cuenta el contexto actual de sequía en la Región y la degradación que este tipo de explotaciones ha supuesto para la laguna salada».

«El Mar Menor está pasando la peor crisis ecológica a la que se ha enfrentado como consecuencia de la puesta en regadío industrial e intensivo de su cuenca de drenaje», insisten los ecologistas, «lo que ha provocado la entrada de miles de toneladas de nutrientes a la laguna y generado un grave proceso de eutrofización que ha degradado el ecosistema sumergido». Ecologistas en Acción advierte también de que el arado de las nuevas parcelas agrícolas ha ocupado «sin autorización» la vía pecuaria denominada Colada de la Fuente Jordana.

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