Acordes solidarios en El Batel

Esther y Verónica Sánchez, Ana María Piñana, Marina Sánchez Meca, Ana Hernández e Isabel Meca, antes del concierto en el Auditorio El Batel./Pedro Martínez / AGM
Esther y Verónica Sánchez, Ana María Piñana, Marina Sánchez Meca, Ana Hernández e Isabel Meca, antes del concierto en el Auditorio El Batel. / Pedro Martínez / AGM

ÁNGELA DE LA LLANA

Los acordes de una guitarra han hecho volar un torrente de mariposas moradas que simbolizan a esos pequeños héroes que luchan día a día por la supervivencia. Las enfermedades raras apenas nos suenan, tienen nombres que nos cuestan aprender y no le ponemos cara a la tragedia de convivir con una patología que nos hace diferentes. Son niños y, en este caso, el dolor es más intenso, porque muchos de ellos no logran llegar a la adolescencia. Se llama Síndrome de Dravet, una enfermedad de la que Puri Rodríguez, responsable de marketing del Centro Médico Virgen de la Caridad, y su gerente, José María Ferrer, escucharon hablar a Javier García, padre de Adrián.

Comenzó entonces el engranaje de un concierto solidario que organizó la clínica y que se celebró el viernes en El Batel, con la guitarra desinteresada de un grande del flamenco: Carlos Piñana. Puri Rodríguez dejó bien claro que el concierto no iba destinado a los seis niños enfermos que viven en la Región, «sino a la Fundación Síndrome de Dravet, organización integrada por los padres de los 200 niños afectados en España y que trabaja en la investigación».

Muy emocionados, estaban Javier García, Raquel Sánchez, Trajano Jiménez y Juana Olivares, los padres de Adrián e Israel, dos menores afectados por el síndrome. «Estamos felices y muy agradecidos con tantas muestras de solidaridad y cariño», señalaron.

Carlos Piñana puso su guitarra en un concierto calificado de «espectacular» por los asistentes. Y este guitarrista, de una de las sagas familiares más reconocidas del panorama nacional, puso en pie a un auditorio que colgó el cartel de no hay entradas. «Soy padre y me puedo imaginar el dolor que supone tener un hijo enfermo», señaló entre aplausos. No faltaron Antonio Piñana padre, acompañado de Esther y Verónica Sánchez, Ana María Piñana, Marina Sánchez Meca, Ana Hernández e Isabel Meca. Y la directora del Teatro Romano, Elena Ruiz, disfrutó de un espectáculo «extraordinario».

La voz potente y desgarrada de Agustín Garnés, la percusión de Alejandro Solano y el bailaor Cristóbal Muñoz acompañaron a un Piñana que gozó como la primera vez. «Lo ha dado todo y eso lo ha percibido el público», Dámaris Ojeda, presentadora de un acto que atrajo a Pepi Robles, José García, Mariló Martínez, Nuria García, María Ponce y Pedro Caravaca. También estuvieron Javi Cervantes, Esperanza García-Bravo, Jorge Hernando, Elvira Fructuoso, Javier García, Idoia Carrillo, Esther Sánchez, Ricardo Salamero y Anselmo Mateo. Además, Esther Sánchez, de Medusa's Cakes, colaboró con la elaboración de unas galletas solidarias.

Paloma Rodríguez del Castillo, Felipe Ríos, Amparo Ortega, Dolores Pérez, Mari Carmen Piñas, María Pone, Pedro Caravaca, Conchi García, Bernardino Sánchez, Félix Pérez, Estrella Rubio, Juan Antonio Piñero y los abuelos de uno de los niños, Francisco García y Carmen Roca disfrutaron de una noche memorable y entrañable. María Rubio, Jesús Martínez Victorio, Begoña Sánchez y Federico Santaella, trabajadores de empresa, ofrecieron su colaboración. Y familia Díaz salió «maravillada».

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