La Verdad

Dos ciudadanos entran al vivero de empresas de la Cámara, en la Plaza Castellini.
Dos ciudadanos entran al vivero de empresas de la Cámara, en la Plaza Castellini. / Pablo Sánchez / AGM

La Cámara sopesa volver a la Plaza Castellini para reducir gastos y evitar su desaparición

  • Los empresarios analizan si trasladan su sede tras recibir una oferta para convertir su edificio del Muelle en un gastromercado

La Cámara de Comercio necesita reducir gastos a toda costa para seguir funcionando los próximos años, pero, sobre todo, evitar ser absorbida por la de Murcia si llega a tener dos ejercicios consecutivos pérdidas inasumibles con recursos propios, como indica la Ley de Cámaras. Tanto es así que sus directivos se plantean la posibilidad de abandonar la sede del puerto y trasladarse a la antigua de la Plaza Castellini, que abandonaron en 2002 y convirtieron en un vivero de empresas. Se trata de una posibilidad que siempre ha estado sobre la mesa del ejecutivo cameral, mucho más desde que en el año 2010 el Gobierno central suprimió la obligación a pagar una cuota anual.

La propuesta de un grupo empresarial para quedarse el edificio del Muelle de Alfonso XII y montar un gastromercado ha hecho que la idea de regresar a la Plaza Castellini gane enteros. De esta forma, los empresarios se ahorraría seguir pagando la cuota que abonan anualmente a la Autoridad Portuaria por la cesión del edificio, una cantidad que asciende a unos 12.000 euros, así como la hipoteca que aún pesa sobre el inmueble. Esta corresponde a las obras que se llevaron a cabo hace quince años, para construir las instalaciones. La cifra que queda por pagar se acerca a los 300.000 euros.

El proyecto hostelero llegó hace unas semanas a las manos del presidente de la Cámara de Comercio de Cartagena, Miguel Martínez. Se trata de una iniciativa, donde se serviría alta cocina. Sería un negocio parecido al madrileño mercado de San Antón, donde se fusionan diferentes estilos culinarios en un mismo lugar. Esta misma idea ya ha sido propuesta en varias ocasiones por el propio presidente cameral para la plaza de abastos de San Florentina, y recientemente para la de Gisbert.

Pros y contras

Martínez presentó la propuesta en la última junta directiva de la Cámara celebrada hace un par de semanas, aunque ha trascendido ahora. Los empresarios quedaron en estudiarla a fondo para analizar sus ventajas e inconvenientes. Según diferentes fuentes ligadas a este organismo, de prosperar la idea sería la mejor salida posible para una corporación que pasa sus horas más bajas. Eso, según Miguel Martínez, «nos ahorraría al año cerca de 100.000 euros, si juntamos el canon del puerto, la hipoteca, el IBI y otros gastos generales».

Desde 2010, la Cámara ha ido reduciendo progresivamente sus presupuestos anuales hasta dejarlos en 800.000 euros, aproximadamente. Lejos quedan los 2,4 de 2009. Por ello, esta institución comenzó a recortar en 2011. Lo hizo con la aprobación de un paquete de medidas para aumentar sus ingresos, entre las que se encontraban, cobrar por ciertos servicios. También decidió eliminar las dietas y los seguros de los integrantes de su Pleno.

A ello le siguió, hace cinco años, la puesta en marcha de un plan de viabilidad basado en el recorte de personal y de gastos y en el incremento de los servicios para aumentar la recaudación. Pero parece que no ha servido de mucho ya que los problemas económicos persisten. Ni siquiera el SOS enviado a los más de 22.000 empresarios de la comarca para que realizaran pagos de cuotas voluntarias anuales para el sostenimiento de las cuentas evitó las pérdidas.

Y es que la Ley de Cámaras detalla que si un órgano de este tipo llega a incurrir en pérdidas durante dos años seguidos y no puede asumirlas, será absorbido por el de la provincia. Eso es lo que teme el presidente local que ocurra dentro de cinco o seis años, porque es el plazo estimado para que se le acaben las reservas (un millón de euros, aproximadamente), si los empresarios no ayudan económicamente.

Según el presidente cameral, el traslado al vivero de empresas se trata de una opción que ya se ha manejado en varios Plenos. Aclaró que aún no se ha tomado ninguna decisión en firme, porque aún falta que el grupo empresarial les haga una buena oferta por el edificio. Además, les exigirá que se haga cargo del coste de la reforma necesaria en el inmueble de la Plaza Castellini para efectuar el traslado.

Amplio desembolso

Los industriales no ven con malos ojos la mudanza. Allí quedarían ubicados en la planta baja y en las dos primeras del edificio. En el resto continuarían los emprendedores. «Hay espacio suficiente para mantener todos los servicios, porque aquí lo importante es seguir ofreciendo ayuda y servicios», añadió el presidente cameral.

Sin embargo otros empresarios, también pertenecientes al Pleno de la Cámara, recelan de este proyecto hostelero ya que entienden que el conglomerado de empresas debe ser lo suficientemente «potente» como para hacer frente al desembolso que supondría la adquisición del edificio, la reforma y continuar pagando el canon a la Autoridad Portuaria. Aun así, estas mismas fuente creen que si esa es la naturaleza del inversor, habría que sopesar la propuesta y aceptarla, para salvaguardar el futuro de la corporación.

Sobre la empresa que ha hecho la propuesta, Martínez indicó que se trata de un grupo «fuerte», pero que no pude dar más información, «ya que tan solo es un proyecto del que no se sabe si finalmente saldrá adelante», insistió.

Al 70% de su capacidad

Como la idea de su traslado al vivero siempre ha planeado sobre la Cámara, Miguel Martínez, dejó en 'stan by' hace dos años su proyecto de hacer en ese edificio de la Plaza Castellini un centro tecnológico, para que una veintena de emprendedores montaran sus negocios relacionados con ese sector. Tenía previsto habilitar la planta baja, una zona de unos 200 metros cuadrados. La intención del órgano cameral era muy similar a la que ya existe en Madrid, en el llamado 'Utopic US'.

Actualmente, estas instalaciones se encuentran al 70% de su capacidad, cifra que ha alcanzado en los últimos dos años, según Martínez, «a la mejoría de la economía». De llegar a consumarse el cambio, los trabajadores de la Cámara tendrían espacio suficiente, ya que se trata de un inmueble de cinco plantas, que podrían ser adaptadas para la cartera de servicios que tiene este organismo. Además, tiene un salón de actos para unas cuarenta personas, un número suficiente tanto para las reuniones del Pleno, como para los cursos que imparte.