La Verdad

Las banderas de nuestros padres

Imagen de la bandera, tras la finalización del proceso de restauración.
Imagen de la bandera, tras la finalización del proceso de restauración.
  • La restaurada enseña de las Milicias Urbanas de Cartagena, del siglo XVIII, se exhibe hoy en el Archivo Municipal

Dentro de la programación de La Noche de los Museos, el Archivo Municipal, situado en el Parque de Artillería, muestra la exposición denominada 'Los Reyes de la Ilustración y su Huella en Cartagena (1700-1808)'. Incluye la presentación de la restaurada bandera representativa de la Milicia Urbana de Cartagena de 1782.

Con la recuperación de este valor patrimonial, el Archivo Municipal bajo la coordinación de Cayetano Tornel y la dirección de Antonio Pedreño logran preservar una enseña de un alto contenido histórico que, tras el valioso trabajo de reparación llevado a cabo por la restauradora Pilar Vallalta, devuelven a la ciudad uno de sus elementos identificativos. Éste estuvo siempre presente en el salón de plenos del Ayuntamiento junto a otras enseñas históricas como un elemento de comunicación y de identificación representativa de la ciudad de Cartagena.

Voluntarios y por sorteo

La bandera restaurada fue estandarte de la Milicia Urbana de la ciudad, e incluye el escudo del rey Carlos III. El Batallón de Milicia Urbana de Cartagena estuvo compuesto por nueve compañías de 300 plazas. Esta fuerza se componía de voluntarios y, en su defecto, por sorteo entre los vecinos aptos por su edad y condición, que eran reclutados regularmente y prestaban un servicio no permanente. Estuvieron activadas desde 1762 con uniforme propio y fuero militar; utilizó la bandera restaurada como enseña de su batallón al mismo tiempo que representaba a la ciudad.

Su intervención operativa al mando del sargento mayor, cargo que ostentaba el primer regidor del Concejo, se circunscribe al hecho de las continuas guerras que sostuvo España en ese periodo y que obligó a mantener al ejército regular en continuo movimiento por los distintos frentes establecidos.

La plaza quedó sin guarnición y la misión de su defensa fue encomendada entonces a la Milicia Urbana, que llegó a contar con unos 2.700 hombres a los que se les dotó del armamento necesario para la vigilancia de las numerosas instalaciones militares con las que contaba esta plaza fuerte e incluso una compañía se especializó en el uso de las numerosas piezas de artillería que defendían el recinto amurallado de Cartagena.

Restauración

El proceso de restauración ha durado casi un año: hubo que desmontar la bandera, con un trabajo de documentación de todos los fragmentos para después proceder a una limpieza, primero física y después química, de la tela.

Tras la limpieza, comenzó el proceso de secado controlado en frío, que permitió, al nutrir las fibras, recuperar la forma rectangular de la bandera, que con el paso del tiempo había adoptado una forma romboidal. Después, el equipo de restauradores pasó al proceso de consolidación de la tela, ya que tenía una serie de fracturas y desgarros en la parte superior derecha. Se ha usado para ello un tafetán del mismo color rojo, que sirve de base y, con un hilo de seda, se han cosido las roturas.

Documentación

Según documentación existente en el Archivo Municipal, el cronista oficial de la ciudad Federico Casal elaboró en 1934 un informe sobre el color del estandarte o bandera de la ciudad, en el que afirma que era costumbre antigua que en las proclamaciones de reyes, procesiones y recepciones fuera sacada por el alférez mayor el Pendón Real, hecho de tafetán de seda color carmesí y llevando bordadas o pintadas las armas reales. El municipio adoptó en sus estandartes el mismo color pintado pero con el escudo de la ciudad.

En 1573 se mandó hacer una bandera de brocado y seda. Para ello se rogó al comendador Gil de Andrada, que partía para Italia, que comparara y trajese veinte varas de brocado carmesí con las flecas duras convenientes.

Más tarde, en 1605, se mandaron hacer nueve estandartes de lienzo color carmesí, uno grande con las armas reales, y los demás con los de la ciudad.

Todas estas banderas anteceden a la que esta noche se exhibe en el Archivo Municipal, la que nos ocupa hoy nuestro estudio. Acudimos de nuevo a los informes del cronista Casal, en ellos podemos observar como en 1782 el Ayuntamiento dirige al monarca un memorial solicitando que se le conceda a la ciudad el título y honores de Mariscal de Campo. Podría relacionarse con esa fecha la bandera restaurada, pues el escudo corresponde al del rey Carlos III con Toisón y su Orden variante leones de gules y que fuera utilizada por las Milicias Urbanas y Nacionales de Cartagena.

Independientemente de la cronología atribuible, estamos ante una bandera histórica de un gran valor, un documento que como otros deben servirnos para conocer y atestiguar nuestro pasado. Las banderas de nuestros padres que, lejos de servir como elemento de desunión o de exacerbado patriotismo, tienen que unirnos en un pretérito común.