La Verdad

Juan Carlos Sánchez, con la memoria de actividades de la Asociación.
:: Pablo sánchez / agm
Juan Carlos Sánchez, con la memoria de actividades de la Asociación. :: Pablo sánchez / agm

«Acogemos a niños afectados por la radiactividad de Chernóbil»

  • Juan Carlos Sánchez Delegado de Familias Solidarias con el Pueblo Bielorruso

Juan Carlos Sánchez (Cartagena, 1970) trabaja en la empresa de plásticos Sabic, en La Aljorra; tiene un hijo, «el pequeño Carlitos»; y desde hace ocho años, la joven Alexia Shakalenka es una más de la familia. Este ingeniero descubrió «por casualidad» Familias Solidarias con el Pueblo Bielorruso, una asociación benéfica que acoge durante los meses de verano a niños de Europa Oriental, como Alexia. Ahora, Juan Carlos es delegado del colectivo en Cartagena y potencia la ayuda a menores afectados por el accidente nuclear de Chernóbil, en 1986.

-¿Cómo surgió la idea de crear la fundación?

-El colectivo se fundó en el año 1999 en Lorca, por un grupo de familias que conocía la situación de vulnerabilidad de muchos menores bielorrusos, desfavorecidos a causa de su situación familiar, social o incluso por catástrofes medioambientales. En su momento se tomó aquella decisión, y desde entonces acogemos en nuestros hogares a estos menores. Actualmente somos unas 120 familias, distribuidas en Murcia, Lorca, Cartagena, Yecla, Jumilla y otras delegaciones en Alicante y Almería. Los niños pasan aquí el verano, hasta finales de agosto.

-¿Qué trámites hay que hacer para acoger a un menor?

- En Cartagena, si hay alguna familia interesada, lo primero que hacemos es entrevistar a los acogedores, conocer su nivel de vida, su poder adquisitivo y comprobar otros documentos como el DNI y la cartilla de la Seguridad Social. Debemos garantizar que el niño va a estar en buenas condiciones. Después, esa información pasa a nuestra sede central en Lorca, y luego se envía al consulado español en Moscú. Este año hay 85 plazas, de las que 65 ya están cubiertas. Cinco de ellas, además, son para monitores que supervisan a los niños y se encargan de todo por si hay alguna urgencia médica. Les ofrecemos un apartamento, para que vivan allí en verano.

-¿Qué coste tiene el proceso?

-La acogida tiene un coste de 350 euros. Con ese dinero se paga el desplazamiento del niño hasta España. Llegan a Varsovia (Polonia) en autobús, desde ahí vuelan a Madrid y salen de nuevo en automóvil hacia Lorca. Lógicamente, a cada familia se le entrega un documento con todos los datos del menor, y de su situación económica y familiar. También damos un manual en ruso, con las necesidades básicas, para que puedan comunicarse.

-¿Por qué niños bielorrusos?

-El sueldo medio en Bielorrusia es de unos 200 euros mensuales. Los niños viven en familias humildes, desestructuradas y no se cubren sus necesidades básicas. Los menores vienen de las regiones de Gomel y Mogilev. Gomel es la región fronteriza con Ucrania, es la zona más afectada por la radiactividad de Chernóbil y está militarizada. Toman una medicación y no perjudican a nadie. Es recomendable que durante su estancia en España coman pescado y fruta fresca; está demostrado que eso baja los niveles de radiactividad.

- ¿Cuál es su experiencia como acogedor?

-Mi primer contacto con la fundación fue hace aproximadamente ocho años, cuando una prima de mi mujer nos animó. A partir de ese momento, empezamos la experiencia y ahora mi niña, que se llama Alexia Shakalenka, tiene ya 16 años. La hemos visto crecer desde que era pequeña. Todos los veranos procuramos enseñarle la riqueza arqueológica de la ciudad. Le hemos enseñado la Universidad Politécnica (UPCT), donde queremos que estudie, y Portaventura, y Denia; y el año pasado se sacó el B1 de español. Quiere que vayamos a su fiesta de graduación del bachiller, estoy potenciando mi ruso para poder manejarme.