La Verdad

Retrato del alcalde Leopoldo Cándido y Alejandre.
Retrato del alcalde Leopoldo Cándido y Alejandre.

El retrato de un alcalde

  • El próximo lunes se colocará una placa en la calle Palas que conmemorará a un regidor de la Restauración, a Leopoldo Cándido

Tres hechos coincidentes nos hacen reflexionar en nuestra sección sobre la figura de un médico determinante en la historia sanitaria de nuestra ciudad: una exposición sobre los 125 años de existencia del Laboratorio Municipal, que todavía puede verse en nuestro Archivo Municipal, situado en el Parque de Artillería; el hallazgo del retrato de un alcalde de la Restauración y la colocación de una placa conmemorativa el próximo lunes en la calle Palas. Todos tienen un denominador común: Leopoldo Cándido y Alejandre.

Nacido en Segovia en 1850, Leopoldo Cándido ya aparece establecido en Cartagena en 1873 como médico de la Beneficencia en el distrito de La Magdalena, pero su presencia está atestiguada desde mucho antes, viviendo en el seno familiar de su padre, un funcionario de Aduanas con destino en esta plaza.

Quedó enraizado en nuestra tierra definitivamente cuando contrajo matrimonio con Adela Soler Abellán, hija de un conocido industrial, pasando el resto de sus días en Cartagena, en donde su prestigio, fama y personalidad fue elogiada y alabada por todos.

En 1881 entró en política como concejal, fue alcalde de Cartagena en cuatro ocasiones durante los años 1883, 1886, 1887 y 1888, integrante del Partido Fusionista, más tarde denominado Liberal, del cual formaba parte desde sus principios por la estrecha amistad que mantenía con Práxedes Mateo Sagasta, compañero termalista del Balneario de Fortuna.

Su carrera política no se limitó a la alcaldía, fue subdelegado de Medicina, también diputado provincial y vicepresidente de la misma, llegando a la candidatura nacional.

Pero donde realmente Leopoldo Cándido tuvo una labor sobresaliente fue en la actividad asistencial, que desarrolló a través del Servicio Municipal de Higiene y Salubridad, cuya dirección desempeñó durante casi tres décadas, desde su creación el 27 de junio de 1891, hasta su fallecimiento en 1919.

Él fue quien creo este servicio que cambió radicalmente la historia enfermiza de una ciudad sometida desde siglos a constantes epidemias y pandemias. Al reorganizar los servicios y quedar coordinados a partir de entonces por una misma persona, se optimizaban todos los recursos sanitarios con los que contaba el Consistorio. Esta asistencia tenía un doble objetivo: por una parte, intentar prevenir las enfermedades evitables y, por otra, tratar de mejorar las condiciones de aquellas enfermedades que, a pesar de todas las medidas higiénicas adoptadas, no podían erradicarse totalmente.

Desde su constitución englobó el servicio de policía de subsistencias, el laboratorio municipal, el servicio de desinfección, el centro de vacunación, el servicio de higiene especial de la prostitución y el servicio de estadística sanitaria.

Fue la primera vez que esto se realizó en España y tras su presentación por el doctor Cándido, en el IX Congreso Internacional de Higiene y Demografía, celebrado en Madrid en 1898, se acordó que fuese impresa para que sirviese de guía a otros municipios españoles. Otra vez Cartagena a la vanguardia del país.

Primer suero antidiftérico

La labor desempeñada por Leopoldo Cándido con el fin de mejorar las condiciones sanitarias de Cartagena no fue fácil ya que se desarrolló a distintos niveles: institucional, asistencial y social.

Así, en el orden institucional, cabría reseñar la defensa que hizo ante el Ministerio de Guerra del derribo de las murallas y la tramitación para conseguir la declaración de insalubridad pública de los terrenos del Almarjal. Ambas iniciativas las llevó a cabo durante el segundo período que estuvo al frente de la alcaldía de Cartagena (1886-1888) y fueron fundamentales para poder poner en marcha el saneamiento integral de nuestra ciudad.

En cuanto a la asistencial y social debemos destacar la labor facultativa que prestó como médico en la Casa de Misericordia, cargo que ejerció de manera altruista hasta su fallecimiento, y el trabajo realizado en su consulta privada, situada en la calle Palas números 7 y 9, piso 2º, en donde atendía diariamente a los vecinos de Cartagena que le reclamaban sus servicios y en donde el próximo lunes se le rendirá cumplido homenaje con la colocación de una placa conmemorativa.

El 10 de enero de 1895 escribió una de las páginas más gloriosas para la Historia de la Medicina Occidental en Cartagena ya que tuvo lugar, por primera vez en España, la administración del primer suero de caballo antidiftérico obtenido por el Dr. Ferrán a un humano enfermo de difteria, en concreto un niño de veintisiete meses de edad, con éxito y con gran repercusión a nivel mundial.

Además, el doctor Cándido abrió en 1898 un laboratorio bacteriológico y un centro general de vacunación, en el número 83 de la Muralla del Mar, donde en 1904 se había administrado el suero antirrábico. La aplicación de este tratamiento en su laboratorio hizo que Cartagena fuese la tercera ciudad española, después de Madrid y Barcelona, donde se pudo tratar a estos enfermos.

Fueron innumerables las iniciativas emprendidas por este insigne doctor que, por razones de espacio no podemos enumerar. Por ello cualquier recuerdo, homenaje y reconocimiento que se le otorgue a la figura de Leopoldo Cándido siempre estará justificada.