La Verdad

El Cristo de los Buzos.
El Cristo de los Buzos. / A. C.

La Policía busca el Cristo de los Buzos

  • El cuerpo municipal de seguridad pide la ayuda ciudadana para localizar la pequeña escultura robada del monte Roldán

Llevaba ya una década mirando al mar, en un promontorio situado en el camino de La Parajola, en el monte Roldán. El Cristo de los Buzos -o de los Buceadores, como también es conocido- era un referente para muchos senderistas y submarinistas desde que fue colocado allí hace diez años por marinos del Centro de Buceo de la Armada (CBA) para pedir su divina protección en las inmersiones que realizan a diario en las mismas aguas que se divisan desde su posición. Pero el martes a mediodía fue echado en falta. Su cruz lucía desnuda. Ahora hay una movilización para tratar de descubrir a la persona que lo robó y recuperarlo.

Los primeros que se han movilizado son los agentes de la Policía Local, que investigan el robo ya. Para tener una base con la que empezar a trabajar han solicitado a los ciudadanos su colaboración para localizar la imagen religiosa.

El Crucificado está hecho en acero y tiene unas dimensiones aproximadas de 60 centímetros de altura por 40 de envergadura (de mano a mano). Su localización en el camino que llega hasta la batería de costa de La Parajola, frecuentado por multitud de senderistas, lo había convertido en un icono para todas las personas que visitan la zona. Un portavoz municipal recordó que todas ellas lo tenían como un punto de referencia en sus jornadas excursionistas. Los más devotos paraban unos minutos ante él para rezarle; los menos, para descansar, beber agua o tomar fuerzas admirando las espectaculares vistas del mar por un lado, pero también las de toda la planicie comarcal, la ciudad y la costa de Cabo Tiñoso por los otros. Convertido casi en un lugar santo, otros excursionistas habían colocado a su lado otra cruz de madera.

Fuentes municipales confiaron en que pronto pueda aparecer la figura religiosa, pues su valor sentimental para los buceadores militares y los caminantes está muy por encima del económico que tenga el acero en el que fue modelada. Mientras tanto, el camino de La Parajola se queda protegido solo por el Vigilante, una roca que se asemeja por su forma a la figura de una persona que escruta el mar.