La Verdad

Murcia no es Finlandia

Evaluaciones. Alumnos del Instituto de Educación Secundaria Miguel de Cervantes de Murcia realizan una prueba de diagnóstico.
Evaluaciones. Alumnos del Instituto de Educación Secundaria Miguel de Cervantes de Murcia realizan una prueba de diagnóstico. / Vicente Vicéns / AGM
  • Las tasas de fracaso y abandono escolar se mantienen estancadas en la Región, lo que los expertos relacionan con el bajo estatus social, cultural y económico y el marcado carácter solidario del sistema educativo

  • La comunidad educativa aguarda expectante la publicación del Informe PISA 2015 el próximo martes, que evaluó a 2.500 estudiantes murcianos de 15 años de 54 institutos escogidos aleatoriamente

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El éxito o el fracaso de los estudiantes murcianos es también el triunfo o el desastre de toda la sociedad murciana. Los resultados de los alumnos de la Región en el próximo y temido Informe PISA, en las estadísticas de abandono escolar, en los 'rankings' internacionales de rendimiento, casi siempre en la parte más baja de la tabla, son también las calificaciones de sus padres, de sus profesores, de su gobierno y del contexto en el que desarrollan su vida escolar. Los indicadores reflejan las calificaciones logradas por los chicos en las competencias analizadas, pero son al mismo tiempo un espejo de otras muchas realidades, también mensurables en estadísticas que, reivindican educadores, pedagogos, padres, estudiantes, técnicos y responsables educativos, son determinantes: la tasa de pobreza infantil, el nivel medio de formación de las familias murcianas, la inversión en investigación, el porcentaje de alumnos extranjeros integrados en las aulas, los recursos destinados a la formación de los docentes, las ratios de estudiantes por aula... PISA somos todos, y Murcia, advierte la comunidad educativa, no es Finlandia.

La debacle de los murcianos en el último Informe PISA 2012, que midió los conocimientos en Matemáticas, Lectura y Ciencias de los alumnos de 15 años de 65 países y regiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), disparó las alertas y dio de bruces al sistema educativo murciano con lo que para muchos era ya certeza: las competencias de los alumnos murcianos estaban muy por debajo de la media española, y a años luz de los países desarrollados. No solo eso: fueron aún peores que los logrados por los estudiantes de la Región en el estudio anterior, de 2009. De mal en peor.

Los resultados del próximo PISA 2015, que se publicarán este martes, son esperados con expectación por la comunidad educativa. Con todos los 'peros' con que los expertos cuestionan la validez universal del estudio del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes -de forma y fondo-, las calificaciones logradas por los 2.500 chavales murcianos de 15 años que completaron las pruebas el pasado curso, preocupan y ocupan al sistema de enseñanza murciano.

¿Cabe esperar una mejoría, cuatro años y muchos debates y esfuerzos después? Los indicadores sobre la calidad y el rendimiento de los estudiantes publicados en esos años no parecen apuntar en esa dirección, temen los expertos. La tasa de abandono educativo temprano, que representa a los chicos que han colgado los libros sin completar la educación Secundaria de segunda etapa y ya no siguen ningún tipo de formación, lejos de descender, ha repuntado hasta el 25,4% en el último trimestre de 2016, después de un par de años de ligeras caídas. Uno de cada cuatro jóvenes murcianos, pues, no sigue en el sistema educativo, no se está formando en ninguna de las modalidades de enseñanza a su alcance.

El incremento del abandono escolar en la Región se produce además en un contexto de mejora en el conjunto de España, que ha logrado remontar desde 2012 el que ha sido señalado en la última década como uno de los problemas más graves de la enseñanza española por organismos internacionales como la OCDE. En toda España, la cifra ha pasado del 20% al 19,7%, la más baja de la serie histórica.

No ha mejorado tampoco la disparada tasa de estudiantes que repiten curso en los colegios e institutos de la Región, solo superada por Ceuta y Melilla. Casi la mitad de los chicos ha perdido algún año, descolgándose del curso que le correspondería por edad. Esos estudiantes repetidores también puntúan en PISA, que examina a alumnos de 15 años de los mismos contenidos, aunque sigan en segundo de Secundaria, en lugar de cuarto nivel, que es el que les correspondería por edad.

Un suma y sigue de malos resultados que, para expertos y educadores, es solo la punta del iceberg de un sistema educativo al que solo se mira con seriedad cuando el termómetro marca la calentura que evidencia la dolencia. Estructural, estiman los pedagogos, docentes, padres y los propios estudiantes, que se miran unos a otros buscando respuestas que expliquen cómo es posible que los estudiantes castellano-manchegos y navarros, 'hijos' del mismo sistema educativo, aventajaran hasta cincuenta puntos a los murcianos en PISA.

La primera y más evidente pasa por fijar el foco en el contexto socioeconómico y cultural en que aprenden y viven los alumnos murcianos, ni de lejos entre los más favorecidos de la OCDE. «Si tenemos las tasas de pobreza infantil o de paro más altas de España, ¿cómo podemos esperar que los resultados de los estudiantes estén entre los mejores?», cuestiona el presidente de la Asociación de Directivos de Enseñanza Secundaria (ADES), Raimundo de los Reyes, consciente como todos los expertos de que las condiciones que acompañan la vida escolar de los estudiantes son determinantes. El propio Estudio PISA mide el llamado Índice de Estatus Social, Económico y Cultural, que cuantifica cuestiones como la ocupación profesional de los padres, los recursos disponibles en el hogar o los libros que hay en cada casa. En la Región quedó en -0,49, mientras que la media española fue de -0,19, con comunidades como el País Vasco y Navarra en positivo. Como Finlandia, donde el 80% de las familias tienen estudios superiores, con un 0,30.

El contexto y los propios recursos de una Comunidad que, a pesar de haber elevado la partida presupuestaria destinada a educación hasta los 1.297 millones de euros del último año, mantiene las ratios «desbordadas. Es muy complicado trabajar con clases de 34 alumnos, y atender al que se queda descolgado en esas condiciones», lamenta Andrés Nieto, jefe de estudios del Instituto Alfonso X El Sabio de Murcia, uno de los más populosos y a la vez prestigiosos de la Región. El «excesivo» número de alumnos por profesor, en los márgenes legales en cualquier caso, es también para el presidente de la Junta de Personal Docente de la Región, Diego Fernández, determinante en el rendimiento, como los retrasos «de hasta quince días en la sustitución de los profesores. Son horas de clase que se pierden, que van generando lagunas difíciles de completar», denuncia.

La dinámica del aula se complica un punto más cuando los docentes tienen que atender a una proporción mucho más alta que la media de alumnos procedentes de otros países y que, en ocasiones, no dominan el idioma. La de la Región es del 11,6%, solo superada por Cataluña, Aragón y La Rioja.

Los intangibles no los reflejan los 'rankings' internacionales, y si en algo despunta el sistema educativo murciano, coinciden todos los expertos, es en su acentuado carácter solidario y equitativo. «Los estándares no miden el grado de altruismo, de atención a la diversidad, de inclusión, y en eso los institutos murcianos se salen por arriba de las clasificaciones», reivindica el catedrático del departamento de Didáctica y decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia, Antonio de Pro, quien reprocha que los resultados de los estudiantes murcianos en los 'rankings' internacionales se «lean como el que mira las clasificaciones de la Champions». No obvia el decano la autocrítica al sistema de formación, en las facultades, de quienes instruyen después a los alumnos de enseñanzas medias. «Es mejorable. Un filtro más exigente, y sobre todo un modelo mucho más práctico, son básicos», reclama De Pro, quien no comulga con el llamado MIR educativo, un programa para que los docentes sean elegidos y formados de forma similar a lo que ocurre con el personal sanitario.

De acuerdo con su colega, el catedrático del Departamento de Didáctica y Organización Escolar Juan Manuel Escudero reivindica formación permanente para los profesores y maestros, obligados a formar a los estudiantes de un futuro cambiante.

El axioma pronunciado por el exsecretario de Educación de Estados Unidos, Richard Riley, le da la razón: «Estamos preparando a nuestros estudiantes para trabajos que aún no existen, en los que tendrán que usar tecnologías que no han sido inventadas, para resolver problemas en los que no hemos pensado todavía». Esa incertidumbre que marca el presente y futuro de la escuela obliga, «más que nunca, a mejorar los esfuerzos y recursos destinados a la formación de los profesores. Al contrario, en la Región se cierran los centros de profesores y recursos, no se apoya la innovación», denuncia el catedrático.

El termómetro del Informe PISA, teme Escudero, pondrá cifra a la calentura del sistema educativo murciano. «Nos dirá si tenemos mucha o poca fiebre pero, superado el diagnóstico, ¿qué haremos?», cuestiona. La receta y tratamiento aplicados tras conocer los pésimos resultados de PISA 2012, confían en la Consejería de Educación, debe haber reanimado al enfermo sistema. Tras conocer aquellas calificaciones, defiende el secretario general de Educación y Universidades, Manuel Marcos Sánchez, se puso en marcha la estrategia bautizada '+Calidad Educativa, +Éxito Escolar'. «De las 64 medidas planteadas, se han desarrollado el 90%. Desde concentrar la carga lectiva en las materias troncales a la autonomía de los centros, pasando por los planes de mejora de razonamiento lógico matemático y fomento de la lectura que llevan años en marcha», sostiene. En la Consejería están convencidos, de hecho, de que las medidas aplicadas quedarán reflejadas en los resultados de PISA 2015.

«Remiendos» alejados del cambio de paradigma educativo que reclaman docentes y alumnos, que reivindican una renovación total de un sistema «decimonónico anclado en el aprendizaje memorístico y las lecciones magistrales en el aula». Más, si se tiene en cuenta que PISA evalúa las competencias de los alumnos y calibra si son capaces de aplicar sus conocimientos, no si los han memorizado. «Tenemos en las aulas a alumnos del siglo XXI con profesores del siglo XX y un sistema de enseñanza del XIX», critica De los Reyes, en consonancia con los padres de alumnos. «La carencia de medios y recursos es tremenda; los profesores lo tienen complicado para trabajar con tantos alumnos por aula, y en esas condiciones es difícil hablar de innovación pedagógica», justifica Francisca Hernández, presidenta de la Federación de Asociaciones de Padres. Revoluciones metodológicas como respuesta que, si se olvida «la heterogeneidad y pluriculturalidad del alumnado y sus circunstancias comunitarias, quedarán en nada», advierte el profesor de la UMU y doctor Europeo en Pedagogía Social Andrés Escarbajal.

Laxitud

Los padres miran hacia los profesores pidiendo respuestas, y los docentes les devuelven la mirada pidiendo su complicidad. «Las familias no estamos haciendo ningún favor a los chavales con la relajación generalizada que hoy impera en las aulas. Cada vez se les pide menos esfuerzo, los programas son muy poco exigentes», coinciden Pedro Mora y Francisco Reina, los dos veteranos directores de institutos con cuarenta años de experiencia en las aulas de Secundaria. «La mayoría de los alumnos de hoy serían incapaces de aprobar un examen de hace diez años; la laxitud se ha ido imponiendo», apunta Mora.

La oportunidad única del pacto educativo, inédito en 40 años de democracia que han dado para siete reformas del sistema de enseñanza, es, para la Federación Regional de Estudiantes Murciano (Feremur), clave de futuro. Otros estudiantes se amparan en la escasez de recursos que padecen en aulas, «sin conexión a internet y con material obsoleto. En Formación Profesional ni siquiera tienen los medios que precisan», reclama el portavoz del Frente de Acción Estudiantil.