La Verdad

La UPCT alarga la conservación de un jarabe para exportarlo

El director técnico farmacéutico de Marnys, Antonio García, en la empresa.
El director técnico farmacéutico de Marnys, Antonio García, en la empresa. / UPCT
  • Una investigación logra duplicar la vida útil y reducir el tiempo del proceso industrial de un producto de la empresa de nutrición Marnys

Un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) ha logrado duplicar la vida de los jarabes que elabora la empresa Martínez Nieto SA, un compañía cartagenera que exporta a través de su marca Marnys a más de 60 países productos de nutrición y belleza. Lo ha hecho con la aplicación de un sistema de altas presiones en los laboratorios de la UPCT, durante la tesis doctoral del director técnico farmacéutico de la compañía, Antonio García González.

«Alargar la conservación de estos productos, entre 24 y 36 meses gracias a la técnica de homogeneización por altas presiones, es esencial para llegar a mercados lejanos, donde son muy apreciados los complementos nutracéuticos de origen natural que tienen estos jarabes», explicó la codirectora de la tesis, Perla Gómez di Marco, en un comunicado.

La ultratecnificada planta de Martínez Nieto SA, ubicada en el polígono industrial de Los Camachos, produce más de 8.000 botellas a la hora de estos jarabes, destinados a personas que sufren de cistitis, anemia, desnutrición o afecciones hepáticas.

Compuestos bioactivos

«La investigación doctoral, subvencionada por el Instituto de Fomento (Info) de la Región de Murcia, evaluó la eficacia de la homogeneización por altas presiones de entre 80 y 120 megapascales. A través de este proceso se analiza su calidad funcional, microbiológica, sensorial y físico-química», detalló la directora de la tesis, Encarna Aguayo.

Esta técnica permite una «microdispersión homogénea» de los diferentes compuestos bioactivos que componen el producto, confiriéndole estabilidad físico-química durante la conservación. «En comparación con el proceso de pasteurización clásica, esta técnica reduce el tiempo de elaboración industrial, pero requiere de una gran inversión en equipamiento», añadió Aguayo.

Lo que más valora el autor de la tesis es que «el esfuerzo investigador haya tenido su aplicación industrial inmediata». García González adelantó que la intención de la empresa es seguir colaborando con la Universidad cartagenera en técnicas de descontaminación microbiológica para procesar extractos vegetales sólidos, que puedan beneficiar a la empresa en la que trabaja.

La compañía quiere contar con los conocimientos en ingeniería industrial e ingeniería agronómica de los estudiantes de la Politécnica de Cartagena de cara a la ampliación de sus instalaciones y producción que tienen prevista.