La Verdad

Jaroslaw Merecki,  en una pausa del seminario.
Jaroslaw Merecki, en una pausa del seminario. / P.SÁNCHEZ / AGM

«Juan Pablo II hablaba poco, pero con la última palabra llegaba al corazón»

  • Jaroslaw Merecki

  • Profesor del Instituto Giovanni Paolo II

Como docente en el Instituto Giovanni Paolo II, Jaroslaw Merecki (Bisztynek, Polonia, 1960) se enorgullece de poder transmitir las enseñanzas que «el santo» Juan Pablo, con el que coincidió muchas veces, legó a la posterioridad. Algunas de ellas formaron parte de la sesión sobre 'Masculinidad y Feminidad' que impartió ayer en el seminario 'Claves del pensamiento de Karol Wojtyla. Contribuciones personalistas a la ética y a la antropología', que hasta mañana se desarrolla en Cartagena organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

- ¿Qué puede aportar la Iglesia sobre la condición masculina y la femenina?

- Juan Pablo II, al inicio de su pontificado, impartió una serie de catequesis que comentaban los primeros capítulos del Génesis, en los que Dios creó al hombre y a la mujer. Lo que transmitió en ellas es que ambos son dos identidades complementarias, pero distintas.

- En estos tiempos, esa distinción parece cada día más difuminadas, con hombres que se comportan o quieren convertirse en mujeres y viceversa ¿Cómo encaja el catolicismo en este mundo?

- Es más difícil transmitir estos conceptos en el marco de la cultura moderna, que entiende al hombre y a la mujer como identidades libres que pueden decidir sobre su naturaleza. Pero, como decía Juan Pablo II, el cuerpo debe ser valorado como algo esencial. No es una materia prima de la libertad, es algo que determina la identidad de la persona. El cuerpo transmite un primer mensaje al hombre y la libertad se debe construir sobre esa realidad inicial y natural, no sustituirla.

- Juan Pablo II es tenido en ciertos círculos como un conservador.

-Ser conservador no es malo. Las cosas buenas hay que conservarlas. Solo las cosas malas deben ser cambiadas. Juan Pablo II quería conservar las cosas que son esenciales, que deben permanecer para siempre, como la naturaleza del hombre y de la mujer, de las que hemos hablado antes.

- Sin embargo el Papa Francisco utiliza otro lenguaje más abierto que sus antecesores. Ha llegado a decir que él no es quien para juzgar las consultas sexuales de otros.

-En eso sigue las enseñanzas de Jesús, que ya dijo: 'No juzguéis si no queréis ser juzgados'. Una persona puede tener detrás una historia que nos permita entender por qué hace lo que hace. No hay que juzgarle a él, sino si las acciones son buenas o malas y por qué motivo. Es lo que hacen también la Ética y la Filosofía.

-¿Qué valor destaca en la filosofía de Juan Pablo II?

-Su defensa de la familia, desde el principio de su pontificado. Para él y para los católicos, la familia es un valor básico por la situación en que vivimos. Por eso el acento que él puso es fundamental.

-¿Qué es ser un buen católico?

-Un buen católico es el que vive el Evangelio. No se trata de amoldar las Sagradas Escrituras a los tiempos actuales. Hay que volver sobre ese texto y lo que significa y vivirlo en estos tiempos, con total naturalidad.

-¿Es eso lo que transmiten en el Instituto Giovanni Paolo II?

-Aplicamos esa forma de ver el mundo a la estudios de Derecho y Filosofía, siempre desde un punto de vista teológico. Así lo quiso Juan Pablo II cuando fundó el instituto en 1981. Curiosamente, lo tenía programado el día en que sufrió el atentado de Mohammed Alí Agka.

- ¡Menuda casualidad!

-¿Usted cree? Yo pienso que estas cosas no pasan por casualidad. Y más cuando se trata de la institución que transmite lo más valioso del pensamiento de Juan Pablo II.

- ¿Coincidió usted con él en vida?

- Por supuesto. En actos oficiales y en otros cotidianos, en el comedor, por ejemplo.

- ¿Qué le impresionó más de él?

- Su forma de escuchar, con mucha atención y paciencia. Solo cuando se había formado una opinión clara se pronunciaba. Hablaba poco, pero tenía una última palabra que te llegaba al corazón.

- ¿Cree usted, como polaco, que influyó en el fin del comunismo?

- Fue decisivo en la etapa final. En los años 80 el comunismo era ya una estructura en cuya ideología no creía nadie, pero que seguía en pie. La visita que hizo Juan Pablo II en 1979 a Polonia fue reveladora. Los que le recibieron cayeron en la cuenta de que eran decenas de miles. Fue un punto de inflexión para todos y les hizo ver que si se unían podían liberarse .