Las carencias en la pública obligan a los padres a copagos encubiertos

Un grupo de niños en su primer día de clase en un centro de Lorca. La foto es de archivo. / Paco Alonso / AGM

Los recortes en el dinero para gastos de los colegios llevan a las ampas a recaudar dinero para aires acondicionados, folios para la fotocopiadora y hasta papel higiénico

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERESMurcia

Un paquete de cien folios por niño para las fotocopias, 20 euros de aportación por familia para hacer frente a la compra de ventiladores, una colecta para instalar pérgolas en el patio o dinero para proveer de libros la biblioteca del colegio. Los padres de escolares que realizan esos pagos a través de las asociaciones de padres de alumnos con la mejor de las intenciones no son conscientes, pero en realidad se trata de aportaciones ilegales que la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (Ceapa) denunció en un informe, y que las familias murcianas realizan con asiduidad para cubrir las carencias de los centros públicos. El estudio denuncia que más de un tercio de las familias afrontan, en mayor o menor medida, esos copagos.

Los recortes de la crisis dejaron en mínimos el presupuesto para gastos corrientes de los colegios públicos, que llevan una década haciendo equilibrios con sus cuentas para mantener los centros en condiciones. Los colegios públicos tienen cubiertas sus necesidades más básicas -luz, agua, mantenimiento y limpieza- por los ayuntamientos, pero aun así tienen que hacer frente a gastos cotidianos ineludibles: teléfono, folios, tóner para la fotocopiadora, cañones de luz, bombillas... Una pila de facturas que, denuncian, no pueden atender con solvencia. Aunque la Consejería de Educación recuperó el ritmo en los pagos trimestrales y ya no son frecuentes los retrasos de los últimos años, las asignaciones siguen recortadas y no remontaron. «En 2005 un colegio de una sola línea (un aula por nivel) recibía entre 6.500 y 7.000 euros anuales para gastos de funcionamiento, y actualmente no llega a 4.500 euros. Con esa cantidad, es imposible atender todas las necesidades», denuncia Mariola Sanz, presidenta de la Asociación de Directores de Colegios de Primaria.

Con esa asignación -multiplicada por tantas unidades por nivel como tenga el colegio- los centros deben atender cualquier gasto ordinario. «No llega para lo mínimo. Hay que usar el teléfono para contactar con los padres, hacer fotocopias de unidades, cambiar bombillas, cañones, cartuchos de tóner... es imposible. Si hay que pedir folios a los padres, se hace», admite Sanz. En otros colegios, las familias tuvieron incluso que aportar dinero para la compra de papel higiénico y jabón para aprovisionar los aseos de los escolares. «Hubo cambios en la contrata del servicio de limpieza, y al ser otra más económica, no aportaba esos materiales que sí incluía la anterior. En muchos colegios hay papel higiénico porque lo llevan los padres», se queja Sanz.

Los sindicatos insisten en que son ilegales y que «rompen con el principio de igualdad»

Las aportaciones económicas de las familias a decenas de ampas de colegios, como el Nuestra Señora de Los Ángeles de El Esparragal, San Pablo y María Maroto de Murcia y el Ciudad de la Paz de El Palmar, por ejemplo, se destinaron a la compra de aparatos de aire acondicionado y ventiladores para aliviar las altas temperaturas en el aula. Los padres, convencidos de que si no aportan el dinero no dispondrán de ese servicio, se avienen a financiarlo de su bolsillo, una práctica vetada por la ley, que prohíbe esas aportaciones. Para evitar problemas, el dinero se recoge por iniciativa del ampa, que lo gestiona y emplea sin la mediación ni intervención del colegio. De esa manera, se bordean los artículos de la Constitución y la Ley Orgánica de Educación que prohíben cualquier aportación económica de los padres.

En la FAPA son conscientes de la realización de esos pagos, pero culpan a la Administración regional de que se tenga que recurrir a ello. «Si a las familias les dices que se necesitan folios o libros, hacen un esfuerzo aunque no puedan, es difícil negarte», dice la presidenta de la federación de ampas, quien considera que las nuevas tecnologías hacen prescindibles muchos de los materiales que se utilizan en los colegios, como los libros de texto.

El papel subsidiario de las familias con sus aportaciones es «inadmisible» para la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras, que considera que cualquier pago, por pequeño que sea, «rompe el principio de igualdad», critica Diego Fernández. «La enseñaza obligatoria es 100% gratuita, y la Administración debe aportar hasta el último céntimo. Las familias deben plantarse, de lo contrario se construye una enseñanza a dos velocidades y se ahonda en las desigualdades», denuncia.

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