El calentamiento global, la contaminación y la sequía disparan las alergias

Asistentes al simposio de la Sociedad de Alergología e Inmunología Clínica, ayer en el Auditorio./Nacho García / AGM
Asistentes al simposio de la Sociedad de Alergología e Inmunología Clínica, ayer en el Auditorio. / Nacho García / AGM

Unos 400.000 murcianos padecen rinoconjuntivitis por culpa de una polinización cada vez más prolongada y agresiva

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

La contaminación y el cambio climático -con veranos interminables como el que estamos viviendo y sequías prolongadas- se han convertido en una combinación explosiva que incrementa la incidencia de alergias y la agresividad de los síntomas. Lo advierten los expertos, reunidos desde ayer en Murcia con motivo de un simposio organizado por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic).

Se calcula que unos 400.000 murcianos sufren rinoconjuntivitis alérgica, y las previsiones pasan por que la incidencia siga aumentando de la mano de la polución. «Hay una relación directa entre la contaminación ambiental y el incremento de casos de alergia respiratoria. Las partículas eliminadas en la combustión de motores diésel y en las calefacciones crean un ambiente hostil para las plantas. Para defenderse, producen proteínas que hacen más agresivos los pólenes», explica Ángel Moral, presidente del Comité de Aerobiología de la Seaic y alergólogo del Complejo Hospitalario de Toledo. El otro factor que contribuye a incrementar las alergias es el cambio climático, cuyos efectos son cada vez más evidentes. «Todo indica que 2017 va a ser el año más cálido desde que hay registros», advierte Ángel Moral. Las altas temperaturas alargan los periodos de polinización, de forma que la rinitis ha dejado de ser algo puramente estacional.

Este octubre, por ejemplo, los alérgicos al polen de la salsola -una planta herbácea muy habitual en las cunetas y tierras de cultivo- no han tenido tregua. Habitualmente, los niveles de polen de salsola se mantienen elevados desde mayo hasta finales de septiembre, con la llegada del otoño y, con ello, del frío. Este año, sin embargo, «ha habido picos importantes de pacientes afectados por salsola en octubre», subraya Juan Carlos Miralles, jefe del servicio de Alergología del Reina Sofía y coordinador del comité organizador del simposio.

Más de mil especialistas abordan en Murcia cómo hacer frente a este incremento, con medidas como la adaptación del arbolado de las ciudades

Especies más resistentes

Pero no solo las elevadas temperaturas tienen consecuencias para los alérgicos. También la sequía y la progresiva desertización agravan el panorama. «La disminución de las precipitaciones está produciendo la desaparición de las plantas más débiles, que están siendo sustituidas por otras más resistentes y alergénicas, como las amarantáceas (salsola y cenizo)», explica el doctor Ángel Moral.

En Murcia, el polen de salsola ha pasado a ser el segundo más prevalente: afecta al 45% de los pacientes de rinitis, por encima de las gramíneas (38%) y parietaria (25%). Pero el olivo sigue estando en cabeza: el 70% de los pacientes que acuden a la consulta del especialista con síntomas de rinitis son alérgicos al polen de este árbol.

¿Qué hacer para mitigar el impacto de este incremento de las alergias? Los expertos piden una planificación en el arbolado de las ciudades. «En lugar de llenarlo todo de plátanos de sombra, se puede optar por otro tipo de árboles que no provocan alergias, como las moreras», advierte Juan Carlos Miralles. También es importante no descuidar las podas.

La lucha contra la contaminación es otra medida vital. Las restricciones al tráfico en ciudades como Madrid son impopulares, pero imprescindibles para reducir los niveles de partículas en suspensión, subraya Ángel Moral. Unas 7.000 personas mueren cada año en España a causa de las enfermedades provocadas por la contaminación del aire. La reducción progresiva del parque de vehículos diésel ayudaría también a rebajar los altos niveles de polución.

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