Caballo de hierro que corre rápido

Ginés Sánchez
GINÉS SÁNCHEZ

Aparece entre mis papeles un estudio de Fedea (entidad poco sospechosa de ir contra inversiones de gran calado) al respecto de la situación del AVE en España. El estudio es del dos mil quince, pero es perfectamente aplicable a nuestros días. Y ahora verán por qué.

Resulta que (fíjense qué cosas pasan) en Estados Unidos una infraestructura, para ser realizada con dinero público, tiene que acreditar primero que será rentable. Es decir, la vieja máxima de no poner dinero del Estado (de todos, vamos) en pozos sin fondo. Por entender, imagino, que eso al final es empobrecer al propio estado.

Resulta que España es el segundo país con más kilómetros de AVE del mundo (por detrás de China, que es mucho más pequeña que España, como saben, y con muchos más que Japón). Resulta que solo hay dos líneas de AVE en el mundo que sean rentables. La Lyon-París y la Tokio-Osaka. Resulta que el número de pasajeros de AVE por kilómetro de red en Francia es de más de sesenta mil. Y en Japón de más de ciento cincuenta mil. Resulta que en España no se llega ni a doce mil.

Resulta que la línea Madrid-Zaragoza-Barcelona, que es la más usada de España, conseguiría, a muy largo plazo, recuperar el cuarenta y seis por ciento de los costes de la inversión. Y que la Madrid-Andalucía, por ejemplo, conseguiría recuperar, tal vez, el once por ciento. ¿Se acuerdan de eso que decíamos de que meter dinero público en pozos sin fondo era pobreza para todos? Pues dos tazas.

Pero seguimos. ¿Qué están haciendo los países europeos con la alta velocidad? Pues parece ser que invertir en modernizar sus vías para trenes de hasta doscientos kilómetros por hora (un Altaria, vamos, y en vías que valdrían, agárrense, también para mercancías y no como las del AVE) y en mejorar sus servicios de cercanías.

Y que, oigan, que parece ser que el coste de todo ese tinglado viene a suponer un cuarenta por ciento de lo que supondría montar el AVE (que en España asciende a unos noventa mil millones de euros).

Y las preguntas, claro. Primero la tonta.

¿Se está utilizando el AVE en España con fines únicamente políticos y para que los Marianines de turno se hagan fotos en años electorales?

¿Somos todos tontos?

¿Saben lo que se podría hacer con esos cincuenta mil millones que sobran después de poner los cercanías y los Altarias en condiciones?, ¿les suenan los recortes?

¿Qué fin social y/o económico tiene un tren que, además de ir vacío, cuesta cien mil euros anuales de mantenimiento por cada kilómetro y del que ni siquiera se podrá recuperar la inversión inicial?

¿Les suena el ‘Caso César’?

Ah. Pero nosotros tener Caballo de Hierro que corre rápido. Nosotros votar a hombre blanco. Tú pasar agua de fuego.

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