La cabalgadura perdió al pistolero

La Policía Nacional identifica al autor de 12 atracos porque usaba una escúter a la que tapaba la matrícula con cartón y cinta aislante

La empleada de una gasolinera de la avenida Mariano Rojas de Murcia entrega al atracador el dinero de la caja registradora. / LV
Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Un trozo de cinta aislante y un cartón mandaron al talego al que bien podría denominarse como 'El Pistolero' de Espinardo. Un vecino de esta pedanía murciana, de 30 años, que entre febrero y octubre de este año puso en jaque a las Fuerzas de Seguridad al perpetrar en la capital del Segura doce supuestos delitos de robo con violencia e intimidación. «Se ha producido una llamativa oleada de estos robos con arma de fuego en establecimientos en la zona de Espinardo, principalmente, así como en otras pedanías de la ciudad de Murcia, los cuales podrían haber sido cometidos por el mismo autor», tal y como reconoce la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV-1) de la Policía Nacional de la Comisaría de San Andrés en un informe, aportado al Juzgado de Instrucción número 7 de Murcia.

Panaderías, confiterías, farmacias, tiendas de alimentación y gasolineras eran los objetivos recurrentes de 'El Pistolero', con los que se embolsó supuestamente unos 4.500 euros en metálico. Llama la atención que no contara con antecedentes y que, antes de lanzarse a las andadas, se buscara las habichuelas como cerrajero, empleado de supermercado y obrero en una empresa de aluminio. Así fue hasta que el 26 de febrero pasado se adentró en una tienda 24 horas de la avenida Marqués de los Vélez de Murcia, ocultando su rostro con un pasamontañas y apuntando con una pistola al personal para apoderarse de 500 euros.

Era tan osado, según los investigadores, que era capaz de perpetrar atracos «a escasos cientos de metros» de su domicilio en Espinardo. Así lo demostró asaltando en dos ocasiones la misma farmacia de la citada pedanía; la primera vez, el 10 de agosto, haciéndose con un botín de unos 500 euros, y la segunda, el 21 de agosto, llevándose 436 euros. Entre medias, el 18 de agosto, asaltó otra botica en Guadalupe (290 euros).

Ojo con las zapatillas rojas

Todas las víctimas ofrecían una descripción similar de 'El Pistolero'. Valga como ejemplo el relato de una víctima de una gasolinera, situada en la avenida Juan de Borbón: «Sacó una pistola de color negro, con la que me apuntó a la cabeza, mientras me amenazó y me pidió todo el dinero, entregándome para ello una bolsa de plástico. El chico es joven, delgado, mide 1,65, oculta su rostro con una braga y una gorra». El análisis de las imágenes de las cámaras de seguridad evidenciaba que siempre vestía la misma ropa deportiva, de colores oscuros, con logotipos de conocidas marcas bien visibles.

La Policía Nacional constató que portaba las mismas zapatillas rojas en seis atracos y una gorra oscura en siete ocasiones, a la vez que lamentaba que, ante tales «elementos de disfraz, es imposible su identificación». Sin embargo, 'El Pistolero' empezó a pedir plaza en la prisión cuando atracó por segunda vez la misma gasolinera de la avenida Mariano Rojas de Murcia. «En la comisión del último de los atracos, se podía apreciar cómo el autor había utilizado un ciclomotor, de color gris, el cual tenía tapada la matrícula con un cartón, por lo que se desprendía que el ciclomotor no estaría sustraído y que lo vincularía con el autor de alguna manera», concluía la UDEV-1.

En las imágenes, a las que ha tenido acceso 'La Verdad', se aprecia cómo el delincuente llegó en una escúter Peugeot, modelo Vivacity, la aparcó frente a la puerta de la estación de servicio y, sin quitarse el caso, entró a la tienda, penetrando en el mostrador hasta arrinconar junto a la caja a la empleada. Se llevó 300 euros en una bolsa negra. La Policía Nacional echó por la calle de en medio: investigó todos los ciclomotores Peugeot Vivacity de Murcia y uno de ellos les condujo hasta Espinardo.

A raíz de este dato, desplegaron un dispositivo de seguimiento y comprobaron que la escúter llevaba, «cuatro días después del atraco, un trozo de cinta aislante en la parte superior de la matrícula, que habría podido ser utilizada para sujetar un cartón, como ocurre en los hechos investigados». Además, al analizar el vídeo de la gasolinera, comprobaron que esta moto, como la empleada por el atracador, solo tenía el retrovisor derecho y presentaba un pequeño golpe debajo del asiento y arañazos debajo del faro delantero y en el lado derecho.

Para terminar de situar en la diana al sospechoso, en uno de los servicios de vigilancia frente a su casa constataron que «vestía la misma ropa que se le apreciaba al autor en los atracos investigados».

Balines del calibre 4,5

Los agentes pidieron al juzgado una orden judicial para entrar en el domicilio del presunto atracador y, en el registro practicado el 23 de octubre, encontraron «prendas de ropa que lo identificarían en los atracos». También se intervino el ciclomotor y, en su interior, hallaron «el 'kit del atracador': una bolsa de plástico conteniendo en su interior una gorra, un pañuelo, unos guantes y una pistola». El arma era de aire comprimido, había sido comprada por el hermano del detenido, no estaba registrada en ningún ayuntamiento y lanzaba balines del calibre 4,5, «con el riesgo para la integridad física y la vida de las personas que supone».

'El Pistolero', antes de acogerse a su derecho a no declarar, quiso dejar claro que «es consumidor de cocaína y que tiene un problema de ludopatía». Tales argumentos no evitaron que, posteriormente, el fiscal solicitase su ingreso sin fianza en la prisión de Sangonera La Verde, «por el riesgo en la reiteración delictiva» y por la gravedad de los delitos que se le imputan. De hecho, están castigados con penas de cárcel de tres años y seis meses a cinco años. Algo a lo que se suma, además, «el peligro de destrucción de pruebas».

El abogado del detenido pide su puesta en libertad

Jorge Novella, abogado defensor del supuesto autor de los doce atracos a punta de pistola, ha solicitado al juzgado la puesta en libertad de su cliente «en base, en primer lugar, a su inocencia». Además, hace hincapié «en que mi mandante tiene arraigo sobradamente acreditado, es español, con trabajo hasta fechas recientes y toda su familia reside en la Región, estando descartado el riesgo de fuga». Novella añade que «existen elementos que desacreditan los indicios que recoge el atestado, como es la falta de reconocimiento por parte de los testigos, la no existencia de huellas ni de muestras de ADN que le puedan vincular a alguno de los atracos, ni otros elementos objetivos que conduzcan a su participación en los atracos referidos, por lo que somos optimistas acerca de su pronta puesta en libertad».

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