Pedro Lozano: «La UMU es la bandera de la Región»

Pedro Lozano, frente a la fachada de Química./Nacho García / AGM
Pedro Lozano, frente a la fachada de Química. / Nacho García / AGM

«Tenemos la responsabilidad de coger el tesoro más preciado de cada casa para formarlo y que sea estandarte del desarrollo de la Región», señala el candidato a rector de la UMU y decano de la Facultad de Química

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERESMurcia

Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular, decano de la Facultad de Química y 'Fellow' por la Royal Society of Chemistry (Reino Unido), la sociedad de química más antigua y una de las más prestigiosas del mundo, Pedro Lozano entra en la carrera por el Rectorado de la Universidad de Murcia (UMU) con dos objetivos: levantar la motivación del personal y hacer de la institución «el orgullo de todos los murcianos».

- ¿Qué motivación le impulsa a presentar su candidatura al Rectorado de la UMU?

-La experiencia fructífera acumulada en todos los ámbitos de la Universidad, como docente, investigador, y en la gestión como decano. En todos ellos lo que me apasiona es escuchar a la gente, sentirme parte, comprender las realidades y escuchar.

«El Rectorado debe estar en Convalecencia; el traslado no es una necesidad»

«La Región sería enormemente distinta sin la Facultad de Química»

-¿Qué quiere cambiar, qué propósitos ofrece a sus votantes?

-Venimos de una etapa gris, lastrada por la crisis, y creo que lo que hay que hacer ahora es motivar a todo el personal de la Universidad, desde los estudiantes al profesorado, los investigadores y el personal de administración. La Universidad es la bandera de la Región, y tenemos la responsabilidad de coger el tesoro más preciado de cada casa para formarlo y que sean estandartes del desarrollo de esta región. Eso debe ser un motivo de orgullo para todos. Tenemos que mejorar la proyección social y nuestro propio reconocimiento en las tareas que hacemos, que hacemos mucho y bien.

-¿Está desmotivado el personal de la UMU?

-Venimos de una etapa en que los reconocimientos se han hecho de forma escasa. Ha habido una desestructuración en las plantillas, una pérdida de poder adquisitivo, y una acumulación de mucho talento en puestos precarios en el profesorado, falta de expectativas laborales entre el personal de administración, y en algunos casos poca visibilidad nacional e internacional.

-Nunca se habían postulado tantas candidaturas, nada menos que cinco, al Rectorado. ¿Están los campus revueltos?

-En mi caso concreto, hace muchos años que todo el mundo me anima a presentarme. Me siento querido en mi facultad, por el Consejo de Gobierno y en el campus. Tenía la decisión tomada hace mucho tiempo, pero por lealtad a la institución no la hice pública hasta el día que se anunció la renuncia del rector. Del resto de candidatos, no sé cuáles son las razones, cada uno tendrá sus legítimos intereses. Yo simplemente creo que puedo hacer de mi universidad el orgullo de todos los murcianos.

-La Universidad disfruta ahora de un plan de financiación plurianual que da cierta estabilidad a sus cuentas, pero la precariedad y el envejecimiento de las plantillas siguen siendo una queja permanente...

-La plantilla ya estaba desestructurada en 2008, en plena bonanza. Teníamos un altísimo porcentaje de profesores eventuales y asociados que se ha ido acrecentando como consecuencia de la tasa de reposición y el techo de gasto. Quiero creer que el techo de gasto no va a desaparecer, pero la tasa de reposición sí, y forzosamente hay que arreglar las plantillas, tanto en el profesorado como en el PAS. Ahora mismo el 55% de los profesores no son permanentes, fuera del margen que marca la LOU, que es del 40% máximo. El plan de financiación es insuficiente. Habrá que ser perseverante para retomar el camino de consolidación de las plantillas como merece la Universidad y marca la ley. Hay que hacer una apuesta para permitir que las universidades, en el uso de su autonomía y de las funciones que le han encomendado, puedan desarrollar ese papel con los máximos niveles de excelencia de calidad.

-Esta semana se ha publicado el informe del Observatorio del Sistema Universitario, donde se destaca que la financiación pública en la UMU ha caído en la última década un 27%, por encima de la media nacional...

-Ha habido problemas graves, además de los recortes, ha sido destacada la caída de financiación en los programas competitivos de investigación. Son dos problemas que se retroalimentan, porque la precariedad laboral de los profesores asociados es un problema, pero es aún más grave porque no pueden formar parte de los equipos de investigación, con lo cual la masa crítica para competir en las convocatorias disminuye. Si a eso le sumas que han bajado los fondos para investigación, tienes una tormenta perfecta.

-¿Qué ha pensado hacer para resolver el problema de los asociados?

-Hay que identificar a aquellos profesores asociados que realmente están en condiciones de hacer carrera investigadora porque se han acreditado y tienen los méritos y brindarles las oportunidades en base a dos criterios: las necesidades de la propia universidad y su excelencia académica, científica e investigadora. Son el futuro de la Universidad.

-Ese informe dice también que los ingresos por precios públicos (matrículas) de la UMU están por encima de la media. Es un síntoma de que se mantienen la demanda pero sabe que el futuro no pinta así. ¿Cómo lo encararía como rector?

-La UMU aún no ha sufrido ese descenso de alumnos, como Sevilla, Granada... Es algo que tiene que venir, y tenemos que adaptar las plazas en base a las necesidades. Como universidad pública estamos obligados a atender la demanda y adaptarnos. Hay que potenciar los estudios de máster, que desde el punto de vista del mercado laboral te dan la posibilidad de lograr un puesto de trabajo. Hacer una oferta de máster dirigida a dar respuesta a las necesidades de formación que tiene la sociedad es fundamental. Hay que darle respuesta a los egresados y a las empresas de esa formación que necesitan. Las empresas están llamadas a presentar sus necesidades y nosotros a darles respuesta.

-Para eso habría que abaratar el precio de las tasas, que siguen siendo más caras que las de los grados...

-Es fundamental aproximarlas a las de los grados, bajar el precio. Las carreras antes duraban cinco años, el equivalente a un grado y un máster, y todos los cursos costaban lo mismo. Ahora hay que multiplicar por ese factor que eleva a muchos números lo que hay que pagar. No podemos utilizar a los alumnos como fuente de ingresos.

-En ese contexto futuro por la competencia del alumno, ¿debe el Gobierno regional poner límites a las universidades privadas, en el caso de la Región, a la UCAM?

-El Gobierno es quien autoriza a todos las plazas y titulaciones. En el caso de esa institución privada, el Gobierno tiene efectivamente que poner coto. No puede crecer de modo desmesurado y asumir los riesgos que podrían venir. La universidad es nuestro oficio, no es nuestro negocio, y el gobierno tiene que proveer a la UMU de los medios que necesitamos para acometer esa necesidad con las infraestructuras públicas que tenemos. Y en el caso de la universidad privada, los límites los tiene que marcar el Gobierno. Es esfuerzo público que debe preservarse. Sí deben ponerse límites.

-Los alumnos de Medicina han hecho llegar una carta a todos los candidatos a rector en la que les reclaman que velen por el cumplimiento del acuerdo que les da la exclusividad en los hospitales públicos de Murcia para hacer sus prácticas. ¿Se compromete a ello?

-Por supuesto. Tenemos que dar la mejor apuesta de formación. Es el Gobierno el que autoriza las plazas para los alumnos de Ciencias de la Salud, y el que debe proveer de una normativa estable que dé solidez a la hora de organizar las prácticas necesarias. Tenemos que cumplir con nuestra función en las mejores condiciones.

-¿Con exclusividad?

-La ley lo marca así, dice que un hospital solo puede estar vinculado a una universidad. Tenemos el encargo de formar a cerca de 5.000 estudiantes de Ciencias de la Salud y el Gobierno tiene que darnos los medios para poder ofrecer la formación en hospitales públicos, sin interferencias de ningún tipo de actividad de otra institución.

-El personal de administración también lleva una década reclamando su dignificación laboral...

-Se han visto desmotivados. La precariedad que ya sufrían antes de la crisis quienes no tenían su puesto consolidado se agravó y aún sigue. Es necesario hacer un estudio de plantilla, conocer las fortalezas y debilidades, y darles una carrera profesional. Deben saber de qué manera pueden ascender, hay que reconocer la función.

-¿Debe y puede la UMU aspirar a mejores resultados en los 'rankings?'

-Por supuesto puede aspirar a un mayor prestigio. Lo fundamental es la motivación, los investigadores tienen que tener razones para estar en su laboratorio como están hasta las diez de la noche, y esas expectativas se las debemos dar. También es fundamental imbricarnos en el tejido industrial y proyectar a nivel internacional. La tabla periódica de la fachada de la Facultad de Química ha llegado hasta la ONU, es la imagen del año internacional, y ese tipo de acciones tienen impacto. Los 'rankings' son una combinación de resultados y proyección, y yo tengo experiencia, y buena, en las dos áreas.

-Entre esos recursos, ¿cree que se debe fomentar la entrada de dinero privado a la institución?

-Mi experiencia en el extranjero es esa. Hay que concienciar al tejido industrial; si ven posibilidades de retorno, no huyen, al contrario. Hay que potenciar los doctorados industriales y concienciar a los empresarios de que esta es su universidad. Limitarnos a la financiación pública es el pasado.

-En su área de investigación, la Química, esa relación es más fluida.

-Todo el tejido industrial que se ha desarrollado en los últimos cuarenta años en la Región lo ha hecho de la mano de la Facultad de Química. Murcia sería enormemente distinta sin ella.

-¿Puede decir sin titubear que los alumnos de la UMU salen bien formados para enfrentarse al mundo?

-Sí salen bien formados. Cuando salen de 'erasmus' vuelven con ofertas de trabajo. Lo que no hay derecho es a la falta de oportunidades laborales que tienen después.

-¿Mantendría la sede del Rectorado en el edificio de Convalecencia, o le seduce el traslado a Espinardo?

-El Rectorado debe estar en Convalecencia. El traslado no es una necesidad, y no me gustan los zapatos remendados. Lo que sí hay que impulsar es la finalización del campus de Ciencias de la Salud. Es una necesidad que todos los estudiantes estén allí.

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