La Audiencia ve indicios de «imprudencia penal» en la operación de 2014 en San José

Manuel Villegas. /Vicente Vicéns/ AGM
Manuel Villegas. / Vicente Vicéns/ AGM

«No alberga este tribunal dudas, presuntas, de la negligencia con la que actuó el anestesista» de la clínica, subraya el auto

J. P. PARRAMURCIA

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Murcia ve «indicios vehementes de que medió imprudencia penal» en la actuación de un anestesista de la clínica concertada San José de Alcantarilla durante una intervención de fístula en junio de 2014. El paciente, un estudiante de Ingeniería Informática de 24 años, sufrió una parada cardiorrespiratoria que derivó en graves daños neurológicos. Como informó este sábado 'La Verdad', la Inspección de la Consejería de Salud ya advirtió de presunta mala praxis en el desarrollo de la cirugía, si bien la Administración no ha indemnizado aún a la víctima a la espera de que se resuelva la denuncia penal presentada por la familia.

El caso sigue en fase de instrucción después de que la Audiencia Provincial instase el pasado 27 de septiembre al juzgado de Instrucción número 7 de Murcia a reabrir las diligencias, que previamente habían sido archivadas. «No alberga este tribunal dudas, presuntas, de la negligencia con que actuó el anestesista investigado», advierte la Audiencia. «La cuestión, en realidad, es si» dicha actuación «alcanza entidad penal. Y la respuesta es positiva», añade.

El Juzgado de Instrucción dictaminó el año pasado el archivo de las diligencias al no encontrar base penal ni en la actuación de los profesionales ni en la clínica. La familia recurrió, y el juez se ratificó en su decisión de sobreseimiento el pasado 16 de junio. En el auto, sostuvo que de las conclusiones del médico forense no se desprende una «actuación negligente alguna merecedora de reproche penal». El paciente, al que se le suministró raquianestesia, sufrió una parada cardiorrespitaroria que derivó en daño neurológico irreversible. El informe del forense y de la Inspección apuntan a efectos secundarios de la anestesia como causa de la parada. Para el titular del juzgado de Instrucción, lo ocurrido «supone 'per se' una complicación inherente a la técnica anestésica», sobre todo porque el paciente tenía factores de riesgo como obesidad y antecedentes de asma.

El juez señaló que «no hay base para considerar que no se cumplieron adecuadamente las condiciones anestésicas», de vigilancia y de reacción ante la parada cardiorrespiratoria. «Frente a ello, lo único que esgrime la acusación particular es, sin más, su subjetiva y parcial versión de los hechos, si bien sin aportar informe pericial que pueda contradecir al del médico forense», censuraba el magistrado. «De ahí que, cuanto menos, este instructor albergue serias dudas acerca de una hipotética mala praxis, sin perjuicio de que la parte perjudicada pueda acudir a otros órdenes jurisdiccionales en el ejercicio de las acciones que le competan», concluía.

«Omitió datos esenciales»

Sin embargo, la Sección Tercera de la Audiencia Provincial tumbó el 27 de septiembre este auto e instó al juez a reabrir la investigación al anestesista de la clínica. «Contrariamente a lo que argumenta el instructor, la pericial médico forense no afirma que no mediase mala praxis médica, antes al contrario, de una lectura coherente del mismo se desprende que sí», advierte el tribunal. Para la Audiencia, el anestesista «omitió deberes de cuidado inexcusables ante la existencia de los factores de riesgo que concurrían en el paciente». La Sección Tercera ve «indicios vehementes» de «imprudencia penal» en «la propia actitud» del profesional, «al omitir en la hoja clínica datos esenciales» como el tipo de fármacos para la raquianestesia y sus dosis.

Los jueces ven en estas lagunas de información un «intento de ocultar sus graves errores». «Confirma especialmente esta convicción la incomprensible desaparición de la gráfica del EKG (electrocardiograma) de la intervención, que hubiera arrojado muchísima luz sobre la actuación médica». Hay, además, «un hecho objetivo: el retraso en la detección de la apnea y la parada cardíaca. Ello solo se comprende por una inadecuada monitorización y/o por falta de vigilancia del facultativo. Se trata, además, de una omisión básica ante los riesgos que entraña cualquier operación quirúrgica con anestesia».

La Audiencia sí exonera al cirujano (un profesional del Servicio Murciano de Salud, al tratarse de una intervención derivada desde la sanidad pública). No se ven indicios de negligencia penal en su caso. Fuentes de la clínica San José señalaron ayer no tener constancia de este auto, y mostraron su respeto por el proceso judicial.

«Seguimos recabando todos los datos»

La Consejería de Salud está revisando la presunta negligencia de 2014 en San José al constatar que este caso guarda algunas similitudes con las circunstancias que rodearon el fallecimiento de José Manuel González, de 29 años, el pasado 21 de febrero. Ambos pacientes sufrieron una parada cardiorrespiratoria durante una intervención quirúrgica de escasa complejidad en esta clínica. José Manuel González, en concreto, fue intervenido de un quiste en un tobillo. El SMS suspendió el pasado jueves todas las derivaciones quirúrgicas a San José. El consejero de Salud, Manuel Villegas, explicó ayer que «se sigue recabando información» y que la medida «se mantendrá hasta que tengamos todos los datos» que permitan aclarar lo sucedido.

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