La Audiencia da el carpetazo final a la querella que presentó Miguel Durán a sus hermanos

Miguel Durán y Juan Durán./M. B.
Miguel Durán y Juan Durán. / M. B.

Impone las costas del proceso al empresario ya jubilado al apreciar «mala fe» en la denuncia contra su familia

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZ

La querella que el antiguo y muy conocido empresario Miguel Durán interpuso hace dos años contra cinco de sus hermanos, en el contexto de una batalla por el control y el modelo de gestión del grupo societario, está definitivamente muerta y enterrada. La Sección Segunda de la Audiencia Provincial ha confirmado el archivo definitivo de las diligencias que en su día abrió el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Totana, con el fin de investigar si tenían base las acusaciones de Miguel Durán sobre la presunta comisión de delitos societarios, estafa, apropiación indebida y falsedad en la gestión de la mercantil del sector inmobiliario Dugralia.

Después de practicar una serie de pruebas, la juez Cintia Martínez Sánchez decidió sobreseer la causa al no apreciar indicio alguno de delito y estimar que las decisiones adoptadas en el seno de varias mercantiles fueron conformes a Derecho. El auto señalaba expresamente que «en ningún caso se le negó (a Miguel) ni se le impidió el ejercicio del derecho de información» y «ningún abuso puede entenderse cometido» por los cinco hermanos querellados.

Aunque el empresario mazarronero recurrió el archivo de la causa, la Audiencia Provincial acaba de darle el carpetazo definitivo con el argumento de que «el auto (dictado por la juez de Totana) explica tan extensamente los argumentos del sobreseimiento que ni siquiera la parte recurrente los ha combatido». La única razón esgrimida en apariencia por los abogados de Miguel Durán en el recurso era la supuesta existencia de una falsedad en la venta de determinados activos de la compañía, aunque el tribunal señala que los denunciados explicaron que se trataba de un error en la redacción de un acta, «y además dicho error está incluso ratificado por el fedatario público», advierte la Sala. En estas circunstancias, los magistrados concluyen que «dado que nada nuevo se indica en el recurso de apelación ante tal explicación lógica, procede la desestimación del mismo».

La Sala le reprocha que haya «insistido por dos veces a sabiendas de la inconsistencia de su insistencia»

La Audiencia asesta un especial varapalo a Miguel Durán al apreciar «mala fe» en el hecho de haber «insistido por dos veces (en el alegato de la falsedad), a sabiendas de la inconsistencia de su insistencia», y además sin conseguir «atacar, en lo más mínimo, al extenso y razonado auto de sobreseimiento». De ahí que haya condenado al querellante a correr con el pago de todas las costas del procedimiento judicial.

Aunque Miguel Durán había presentado otras querellas y denuncias contra los cinco hermanos (Juan, Pedro, Andrés, José y Amparo), estas diligencias constituían la causa 'matriz' de su batalla judicial contra los nuevos gestores del grupo.

El conocido hombre de negocios mazarronero dio un paso atrás en 2011 y dejó el control de las empresas en manos de otros miembros de su familia, fundamentalmente de Juan. Sin embargo, al cabo de un tiempo empezó a tener la sensación de que estaban tratando de dejarle totalmente al margen de la toma de decisiones, lo que le llevó a denunciar maniobras para entorpecer el ejercicio de sus derechos como socio, además de la supuesta adopción de decisiones que habrían causado un grave perjuicio a las mercantiles.

La Justicia acaba de poner punto y final a esas acusaciones.

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