«En los atentados de Barcelona dijo que solo salían las imágenes que interesaban a Occidente»

Los vecinos de la calle El Caribe de Torre Pacheco no se esperaban lo ocurrido. / A. Gil

Algunos vecinos de la calle El Caribe habían percibido que el sospechoso hablaba de religión y soltaba frases fuera de tono

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Ni por asomo se podía imaginar que uno de los inquilinos de la casa que había alquilado, situada en la calle El Caribe de Torre Pacheco, iba a ser arrestado por enaltecimiento del terrorismo. «No me esperaba esto». El casero explicaba que Mohamed; su mujer, Fátima; los dos hijos del matrimonio y los dos hermanos del cabeza de familia, Abdul y Khalid, no habían dado un solo problema «desde que están en esa casa, hace unos tres años».

No obstante, su hija recordaba ayer algunas conversaciones que mantuvo con Khalid E., meses antes de ser arrestado por la Policía Nacional, y que en nada le gustaron. «En los atentados de Barcelona dijo que los occidentales solo sacábamos las imágenes que nos interesaban, pero no salían las imágenes de las matanzas de Oriente Medio». También afirmaba que este marroquí «siempre hablaba de su religión» y que una vez, incluso, les reprochó que «éramos cristianos, pero no íbamos a misa».

A tales frases no les dio demasiada importancia esta mujer porque Khalid «era muy independiente», cumplía con su trabajo como furgonetero y jornalero y «no iba a la mezquita». De hecho, su hermano Mohamed era el miembro de la familia de inquilinos que más acudía a orar a la Comunidad Islámica Almanar, a escasos metros de la casa que tenían alquilada en la calle El Caribe. Una de las últimas conversaciones que mantuvo con Khalid fue sobre sus recientes nupcias. «Hace poco me enseñó una foto de la mujer con la que se casó en Marruecos».

«¡Todavía tengo miedo!»

El casero, una vez digerido el despliegue policial, recordaba con humor que le había dicho a Khalid que no entendía «cómo le había comprado a un británico residente en Alicante una monovolumen (Citroën C4) con el volante a la derecha». El vehículo en cuestión seguía ayer aparcado frente a la puerta de la casa, mientras que desde la distancia, Carmen, una de las pocas vecinas españolas del barrio de La Tejera, clamaba: «¡Todavía tengo miedo!». El despliegue policial de madrugada también sobresaltó a otros vecinos de la zona, como Ginés: «He contado diez o doce coches; estaba toda la calle llena».

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