Las aseguradoras detectan cerca de 12.500 intentos de fraude en un año

Pólizas engañosas./B. HortelanoGráfico
Pólizas engañosas. / B. Hortelano

El sector evita el pago de cerca de 20 millones de euros en indemnizaciones al destapar miles de simulaciones para cobrar el seguro

Alicia Negre
ALICIA NEGREMurcia

El atropello que sufrió en las calles de Molina de Segura estuvo cerca de pasar desapercibido. Un accidente de tráfico más entre la gran cantidad de siniestros que se suceden sobre el asfalto. Meses más tarde, sin embargo, el nombre de la supuesta víctima de ese arrollamiento volvió a aparecer en otro atestado y el detalle hizo saltar todas las alarmas. Esa supuesta víctima aseguraba haber sufrido un golpe cuando viajaba a bordo del automóvil que meses antes le había atropellado. Una casualidad que puso al grupo de Delitos Económicos de la Policía Nacional tras su pista y acabó destapando un presunto fraude.

Cada año miles de ciudadanos de la Región son sorprendidos tratando de sacarse un dinero engañando a compañías aseguradoras. El pasado año se detectaron alrededor de 12.500 intentos de fraude a estas entidades en la Región, según una estimación de la asociación empresarial del seguro (Unespa). Estos siniestros simulados, manipulados o exagerados hubieran supuesto el pago de en torno a 20 ó 22 millones de euros por parte de las compañías en concepto de indemnizaciones.

De acuerdo al informe 'El fraude en el seguro español', que realiza la entidad Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones (ICEA) -con los datos recogidos en base a una muestra del sector-, en todo el país, los casos detectados el pasado año rondaron los 180.700. La cifra supone un aumento del 15,8% respecto a los casos destapados solo dos años antes, de acuerdo a los datos facilitados por la patronal del sector. En el caso de Murcia, el repunte es mucho más evidente, de hasta un 127%.

La patronal explica que, aunque el pasado año aumentaron los intentos de fraude, el impacto económico de estos fue algo menor porque se acrecentaron los fraudes de pequeña cuantía -aquellos con reclamaciones inferiores a 500 euros-. Las compañías relacionan este aumento generalizado de los intentos de fraude con la difícil situación económica, pero también con el mayor impulso de las investigaciones para destapar las engañifas. Unespa asegura que las empresas del sector recuperan unos 34,7 euros por cada euro que invierten en la indagación de estos casos.

Este tipo de picaresca se disparó alarmantemente durante los años de la crisis económica. «En años difíciles, en los que las condiciones generales son más duras, se incrementa el fraude ocasional, perpetrado por personas que no tienen metodologías muy sofisticadas y que lo que hacen es aprovechar una oportunidad que se les presenta», explican fuentes de la asociación empresarial del seguro.

Murcia concentró el 4,45% del total de tentativas de fraude detectadas en todo el país, muy por detrás del 22,9% registrado en Andalucía o del 14% de Madrid. El informe de ICEA sitúa, sin embargo, la Región entre las comunidades con una mayor tasa de fraude por número de pólizas, junto a Melilla, Ceuta, Andalucía y Canarias. Navarra, Aragón, País Vasco y La Rioja tienen los porcentajes más bajos.

Casi siete de cada diez fraudes detectados se dan en el seguro de automóviles. Es el más frecuente. Unespa asegura que, en este ámbito, uno de los fraudes más habituales «es la ocultación de un daño o una lesión preexistente». Esto ocurrió, destacan, en un 24,6% de los casos analizados. Es el típico caso de un asegurado que tiene realmente un golpe, pero aprovecha éste para reclamar una indemnización por otros daños que ya sufría previos al accidente. Las reclamaciones desproporcionadas suponen otro 24,6%.

Los fraudes en los llamados seguros multirriesgo -pólizas de hogar, comercio, comunidades y responsabilidad civil- suponen otra cuarta parte de los intentos de estafa detectados por las aseguradoras. La compañía Axa destaca, en su 'IV Mapa del Fraude en España', que los casos de fraude en este ámbito «están ganando peso debido a la mayor versatilidad, imaginación y técnicas para delinquir». Esta materia, argumenta, ofrece «la posibilidad de una mayor creatividad en la preparación de situaciones irregulares. Por ejemplo, los casos de fraudes con ocasión de la ocurrencia de tormentas, fraudes en daños eléctricos, los derivados de un robo o los relacionados con el mantenimiento del hogar y los daños por agua. Las opciones son múltiples».

La desproporción entre los daños y las lesiones de las víctimas es uno de los indicios que con mayor frecuencia -en el 15% de los casos- pone a las aseguradoras en alerta. En otros casos, es la similitud de los apellidos o el nerviosismo que muestran los implicados al relatar lo ocurrido lo que acaba por desmontar el engaño. En uno de los casos investigados en el último año por la Policía Nacional fue el vehículo el que dio la clave. Un mismo automóvil se había visto implicado en cuestión de unos meses en diversos golpes con ocupantes e incluso propietarios diferentes. Una situación, al menos, difícil de explicar.

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