«A mis casi 60 años, le he dado al mundo veinte vueltas por lo menos»

José Antonio Juárez.
José Antonio Juárez. / E. B. / AGM

José Antonio Juárez. Cicloturista y aventurero

MINERVA PIÑEROMurcia

Aventurero y enamorado del deporte, José Antonio Juárez reserva seis días a la semana al cicloturismo, actividad en la que ha visto cómo desaparecían los antiguos pedales de la bicicleta cogidos al pie a lo largo de las décadas. Desde que terminó el servicio militar con 22 años, su progresivo flechazo por el vehículo de dos ruedas le ha animado a recorrer tanto tranquilos senderos por la Cresta del Gallo como montañosos caminos franceses, pasando por diversas rutas castellanas en las que ha disfrutado del paisaje español.

-Subió al Tourmalet hace casi dos décadas. ¿Qué huella le deja?

-Terminarlo fue impresionante. Bajar de la bicicleta con las zapatillas encharcadas de agua mientras oscurecía, me emocionó. En la última etapa estuvo lloviendo hasta diez horas. En ese momento, solo podía pensar en los ánimos que me darían mi mujer y mis hijos después del año de preparación que realicé. Curiosamente, también sacaba fuerza interior a través de los recuerdos de la infancia. Ver cómo la bicicleta te demuestra los límites a los que puede llegar el cuerpo, es increíble. Los que llevamos montando tantos años, creo que nos volvemos un poco especiales: aguantamos marchas bastante duras sin ser profesionales. A mis casi sesenta años, le he dado al mundo, por lo menos, veinte vueltas sin exagerar.

-¿Siente el peligro de los conductores acechándole por la espalda?

-Como vas mirando hacia delante o directamente al pulsómetro, no pedaleas con la sensación de riesgo. Puedes estar pendiente de los kilómetros o de la velocidad, pero no de lo que llega por tu espalda, ya que no es algo con lo que te encuentres de frente. Aunque mañana pueda pasarme algo, hoy no siento el peligro. De hecho, incito a mi hijo menor a que se inicie en este deporte. Pedaleando, parece más arriesgado el mal estado de las carreteras que el peligro latente generado por los conductores.

-¿Qué cambiaría de las carreteras?

-Cambiaría casi todo, ya que la mayoría están en precario estado. Los cicloturistas, para no molestar a nadie y evitar accidentes, usamos las secundarias, caminos que en la Región de Murcia son criminales. Si comparo el estado de estas carreteras con las de mi último viaje a Cazorla, las almerienses superan a las murcianas infinítamente en términos de calidad. La de Mazarrón, por ejemplo, ni siquiera tiene arcén. Si la gente saliese de las autovías y tuviese que circular por las secundarias, seguro que se generarían bastantes más quejas. Si te descuidas, puedes meterte con la bicicleta de lleno en un socavón.

-Desde que se emiten más campañas de prevención de accidentes,¿piensa que circular es más seguro?

-Creo que hay más respeto hacia los grupos de cicloturistas. Cuando llevo la luz encendida, parece que los conductores piensan «¡míralo!, se preocupa por ser visto». Otros días, cuando no necesito esa parpadeante luz tan reflectante con la que pueden verme a más de trescientos metros de distancia, sí paso miedo. Haciendo balance, aunque siempre puedes toparte con el conducor al que le gusta pasar con su espejo pegado, o con el camionero que parece que disfruta desequilibrándote, con las campañas de tráfico la situación parece haber mejorado. La carretera es un camino que tenemos que compartir y los conductores deben seguir concienciándose de que nuestras ruedas pisan el mismo suelo que sus vehículos.

-¿Disfruta más del aspecto turístico o deportivo?

-Aunque merece la pena observar los paisajes, pertenezco al grupo que se inclina por el ámbito deportivo. Esta actividad me ha enganchado tanto que he terminado viajando con un grupo de compañeros a Francia. También he pedaleado tranquilamente por España para conocer el paisaje de los pueblos y hacer turismo en las ciudaes, pero, si tengo que elegir, me quedo con la bicicleta de alto nivel.

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