Andrés: «Diez mil euros es el precio ridículo que vale una vida, mi vida»

Andrés Martínez, en una foto tomada en febrero del año pasado. /Vicente Vicéns / AGM
Andrés Martínez, en una foto tomada en febrero del año pasado. / Vicente Vicéns / AGM

El joven de Alcantarilla que quedó en coma tras recibir un puñetazo de Hristo, exportero de locales de copas, lamenta la puesta en libertad de su presunto agresor

LA VERDADMurcia

Indignado, triste y avergonzado. Así se siente Andrés Martínez, el joven de Alcantarilla que quedó en coma tras recibir presuntamente un puñetazo de Hristo I., quien hizo llegar ayer una carta abierta a los medios de comunicación, tras la puesta en libertad del exportero de locales nocturnos, bajo una fianza de 10.000 euros. La Audiencia Provincial de Murcia dictó el miércoles un auto de libertad para el agresor, que provocó heridas de extrema gravedad al joven al darle un puñetazo en diciembre de 2016.

«Una noticia así es lo que menos puede ayudar a mi recuperación», afirma el vecino de Alcantarilla en su misiva, que hace hincapié en que su vida «desde aquel 11 de diciembre de 2016 es diferente. Salvé la vida, pero a cambio de unas secuelas gravísimas de por vida (perdida de gusto, de olfato, movilidad, problemas neurológicos, pérdida de memoria, cicatrices y bastantes cosas más)».

Andrés se lamenta de que «el principal responsable está en la calle después de solo 15 meses privado de libertad, haciendo vida normal con su mujer y sus hijos, a los que podrá volver a sentir, tocar, oler», mientras que él ha tenido que «instalar un detector de gas» para proteger a su familia.

La víctima del puñetazo reprocha a Hristo que «haya conseguido 10.000 euros en menos de 24 horas y que 'el arrepentido' pretenda reparar el daño producido con 50 euros al mes», un hecho que considera «indignante y vergonzoso». Además, afirma que tiene la sensación de intranquilidad de pensar que cualquier día se cruzará con el hombre que le cambió la vida y le dejó en coma. A esta intranquilidad añade «la más que probable fuga a su país para eludir un futuro ingreso en prisión. Esos nervios, esa intranquilidad que antes apenas me dejaban dormir, son ahora una realidad», afirma.

«No soy yo, soy alguien diferente, no reconozco ahora al Andrés trabajador, familiar, cercano y divertido que era antes de aquel 11 de diciembre. Esperemos que se pueda celebrar el juicio pronto y todos paguen por lo que me han hecho», sentencia la víctima. Y relata que ayer [por el martes] fue «para mí un día difícil, pero más aún para mi familia, cuando hemos recibido la noticia de que la persona principal responsable de intentar matarme salía en libertad bajo fianza de 10. 000 euros ( el precio ridículo que vale una vida, mi vida)».

En contexto

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos