Alto voltaje

Es urgente que Ayuntamiento de Murcia, Comunidad Autónoma y Plataforma Pro Soterramiento busquen puntos de consenso, lo que no es incompatible con la continuidad de una protesta que siempre fue cívica y pacífica

Alberto Aguirre de Cárcer
ALBERTO AGUIRRE DE CÁRCER

Después de muchos años de incumplimientos y desconcertantes cambios de planes, tanto aquí como en Madrid, el AVE está a las puertas de Murcia. La lista de bandazos y anuncios fallidos es tan larga y conocida que recordarla no produce más que hastío y bochorno. El tren no llegará por donde debería (la vía directa y más corta a través de Camarillas y Cieza) ni en las condiciones previstas en el convenio de 2006, un año antes de que explosionara la crisis. Lo hará por una vía provisional en superficie mientras se acometen las primeras obras de soterramiento durante un mínimo de dos años, siempre que se cumplan los plazos prometidos o no surjan los imprevistos técnicos o administrativos que son habituales en obras de esta envergadura. El proyecto parecía haber quedado expedito hace solo unos meses después de que la Plataforma Pro Soterramiento hubiera logrado adelantar la ejecución de 500 metros de soterramiento hasta la estación de El Carmen, una modificación que el ministro de Fomento se comprometió este jueves a licitar en la próxima primavera. Sin embargo, los primeros trabajos para la colocación de grandes pantallas junto a la orilla de las vías, de obligada instalación legal por la catenaria del AVE, reactivaron la crisis de confianza de los vecinos del sur de la ciudad, temerosos de que la vía provisional se convierta en definitiva. En los últimos tres días, con un apoyo creciente en su movilización en las calles, la Plataforma propone ahora que el AVE se detenga en Beniel mientras dure el soterramiento o la utilización de trenes híbridos que permitan la supresión de la catenaria y el mantenimiento de los pasos a nivel para que la zona no quede dividida. Visto lo ocurrido en los últimos treinta años, nadie puede pedir a quienes han luchado por el soterramiento que relajen ahora la exigencia de las máxinas garantías de que el tren circulará bajo tierra. La alta velocidad beneficiará en términos económicos al conjunto de la población (ciertamente no a todos por igual), pero su materialización exige un sacrificio manifiestamente desigual. Los trenes pasarán por una vía provisional muy cerca de algunas viviendas y colegios del barrio de Santiago el Mayor, que quedará más incomunicado. Todo de forma temporal, de acuerdo, pero día tras día durante al menos dos años, en el mejor de los casos. Sabiendo desde hace tiempo que eso sería indefectiblemente así, al margen del nuevo puente de Tiñosa y la futura pasarela elevada de Santiago el Mayor, no acabo de entender cómo desde el Ayuntamiento no ha habido un plan de medidas sociales y económicas que compensen el sacrificio personal de esos vecinos, bien en la forma de rebajas transitorias del IBI, ayudas al comercio de la zona, impulso de infraestructuras o cualesquiera otras actuaciones que los grupos políticos municipales pudieran consensuar. No basta con pedir sosiego ante las protestas o acompañar a la Plataforma en sus concentraciones, avalando incluso el corte de las vías. Hace tiempo ya que debería haberse puesto sobre la mesa el viejo proyecto de adecuación urbana de la futura zona soterrada para que los grupos políticos empezaran a debatirlo con los vecinos.

Lo peor de esta situación es que hay pocas salidas que conjuguen la llegada inminente del AVE y el soterramiento de las vías en los términos planteados ahora por la Plataforma. La Agencia de Seguridad Ferroviaria, organismo independiente del Ministerio de Fomento, no va a aceptar la creación de pasos a nivel en una nueva vía, aunque sea provisional, por donde circule un AVE o un tren híbrido. Tras el accidente de Angrois, las excepcionalidades previstas en determinados casos han pasado a ser inexistentes si inciden en la seguridad. Y la solución transitoria de Beniel parece igualmente complicada, dado que implicaría una inversión y un proyecto constructivo, con su correspondiente proceso de concurso, licitación y ejecución. Es solo mi opinión, pero creo que hay más posibilidades de que se complete el soterramiento si el AVE llega a El Carmen y comienzan a la vez las obras que si el tren se queda provisionalmente en Beniel. Pero no seré yo quien presuponga cuál es la mejor solución para los intereses de todos, incluidos, en primer lugar, los vecinos afectados por las vías en superficie.

Lo que sí me preocupa es que este debate ciudadano derive en altercados públicos o que se produzca un accidente durante los protestas. Evitarlo es responsabilidad de todos. La Plataforma Pro Soterramiento es un ejemplo de civismo y compromiso que lleva décadas de pacífica reivindicación. El problema es que al calor de su movilización hay radicales antisistema, que nada tienen que ver con los convocantes, dispuestos a montar su particular Gamonal. Adif denunció ayer una sucesión de actos vandálicos que durante los últimos días afectaron a más de 60 trenes y 4.000 viajeros. Al margen del cemento y ladrillos detectados en las vías, el más grave fue el lanzamiento de un colchón, que causó la ruptura de una tubería del freno de un cercanías. El mero corte de las vías supone un riesgo para los propios manifestantes y los viajeros de los trenes porque un despiste, como el ocurrido no hace mucho en Barcelona, podría tener consecuencias trágicas. Es urgente que Ayuntamiento, Comunidad y Plataforma Pro Soterramiento busquen puntos de consenso para encauzar el diálogo, lo que no es incompatible con la continuidad de una protesta que siempre ha sido cívica y pacífica. Anoche, miles de personas salieron de nuevo a las calles para apoyar a la Plataforma. Cada vez parecen más. Y tienen que ser oídos. Con atención y respeto.

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