«El perro se lanzó sobre mi hijo y le mordió en la cara; me quedé en 'shock'»

Jhon, el padre del bebé, ayer, preocupado en La Arrixaca. / Edu Botella

La Policía Nacional abre una investigación para aclarar las causas por las que un labrador atacó al bebé de quince meses

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Las mejillas de su carita angelical sufrieron graves desgarros y la sangre comenzó a cubrir todo su rostro tras ser mordido por un labrador. «Conforme vi la sangre cogí el móvil y llamé a los servicios de Sanidad», relataba ayer a 'La Verdad' Jhon Guarnizo Campoverde, el padre del bebé de quince meses atacado por un can la noche del sábado en Alcantarilla. La madrugada se hizo eterna para él y su mujer mientras que aguardaban a que el equipo de cirujanos plásticos del Hospital Virgen de La Arrixaca interviniese de urgencia al pequeño. «Me quedé en 'shock' cuando se produjo el ataque», repetía incrédulo.

«El perro es de mi amigo, es dócil, hemos ido otras veces a su casa y mi hijo lo acariciaba». De hecho, la noche en la que se produjo la agresión, Jhon, su esposa y su bebé, estaban en casa del propietario del labrador aguardando a que llegase su mujer para cenar juntos. «Mi hijo estaba por la casa, de allá para acá».

El labrador estaba suelto por la vivienda y el matrimonio suramericano estaba confiado porque ellos también tienen una mascota, un shar pei, de pelaje negro, que también suele jugar con el pequeño en el domicilio familiar que tienen en la avenida Isabel la Católica. «No sabemos qué es lo que pudo pasar», subrayaba Jhon a este diario a las puertas del Materno-Infantil de La Arrixaca. Lo único que tiene claro es que, cuando faltaban unos minutos para las once de la noche, el can se abalanzó sobre el bebé de quince meses.

El propio dueño del can fue el que separó al animal del pequeño

«Mi hijo estaba sentado junto al perro cuando le mordió». No hubo tiempo para reaccionar porque fueron unas milésimas de segundo en las que pudo clavar sus colmillos por toda la carita del pequeño. «Vimos que el perro saltó sobre él y le mordió; nos quedamos en 'shock'», reconocía todavía impactado porque el labrador estaba completamente fuera de sí. «El que reaccionó rápido fue mi amigo, que apartó al perro».

Jhon llamó a una ambulancia, pero los segundos parecían horas esperando al personal sanitario y un vecino, ante la gravedad de la situación, se ofreció a bajarles al centro de salud Alcantarilla-Casco. «Ese vecino nos hizo un gran favor, se lo debemos todo», subrayó muy agradecido. Fuentes de urgencias que atendieron al pequeño explicaron que «tenía muy mal el pómulo izquierdo, el bebé no paraba de llorar del dolor que sufría».

Una ambulancia trasladó al pequeño a Hemodinámica Maternal de La Arrixaca. El parte que ofrecía el padre era sobrecogedor: «Tiene dos mordidas en la mejilla derecha y muchas heridas en la izquierda, también le rompió un pequeño hueso de la nariz». La Consejería de Sanidad confirmó que el pronóstico del bebé es reservado y sigue en observación. Le han suturado las heridas en ambas mejillas.

«Ahora mismo está estable, la herida es profunda y está sedado para que no pase dolor», añadía el padre. El personal de La Arrixaca se está volcando con el bebé. La Policía Nacional ha abierto una investigación para esclarecer las circunstancias en las que se produjo el ataque, ya que inicialmente al personal de emergencias se le informó de que el bebé no estaba sentado junto al labrador, sino durmiendo cerca del animal. Además, el can tiene una herida en una oreja y no se descarta que el pequeño se la tocase sin querer. Esta raza de perro no está calificada como peligrosa y Jhon confirmaba ayer que el animal seguía en casa de su dueño. «Mi amigo no sabe qué hacer con su perro porque él tiene dos hijos y nunca les ha atacado; no sabe si sacrificarlo».

El veterinario municipal deberá poner en cuarentena al labrador y constatar si tiene el chip y todas sus vacunas. Si no está vacunado de rabia, el can será sometido a un periodo de vigilancia de 21 días en el Centro de Zoonosis, pero si está vacunado podrá ser vigilado ese periodo de tiempo en el domicilio de su propietario. Al no tratarse de una raza peligrosa, si se comprueba que está todo en regla y que no tiene rabia, no habrá sanción para el dueño y su mascota será declarada como perro potencialmente peligroso.

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