«Con el perro se hará lo que se deba; se sacrificará o lo daremos en adopción»

Jhon, padre del bebé.
Jhon, padre del bebé. / Edu Botella/ AGM

La mujer del propietario del labrador que atacó a un bebé no aclara dónde está el can y Zoonosis asegura que ayer no pudieron localizar a los dueños en la vivienda

JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Con los ojos amoratados, con un esparadrapo en uno de sus pómulos y recibiendo muchos mimos por parte de sus padres. De esta forma abandonaba ayer el hospital Virgen de la Arrixaca el bebé de Alcantarilla, de quince meses, que fue atacado por un labrador el sábado por la noche. La intervención quirúrgica fue un éxito y la Consejería de Salud confirmaba que el pequeño «evoluciona favorablemente», por lo que se le pudo dar «el alta hospitalaria».

No obstante, la Consejería precisó que, en los próximos días, Consultas Externas realizará al pequeño un seguimiento de las heridas que el perro le causó en las mejillas. La Policía Local de Alcantarilla llevaba desde el pasado domingo tratando de dar con el propietario del labrador; en concreto, desde que Jhon Guarnizo Campoverde, el padre del bebé, explicó a los sanitarios que el ataque fue obra del perro de unos amigos. La Policía Local confirmó ayer que el suceso se produjo en la pedanía murciana de La Ñora y no en el término de Alcantarilla, como informó por error la familia.

Los padres del bebé acudieron a la pedanía para cenar en casa de unos amigos cuando, por causas que se desconocen, el can se abalanzó sobre el bebé y empezó a morderle por toda la cara. Un vecino de La Ñora se ofreció a llevar al padre y al pequeño al centro de salud de Alcantarilla-Casco porque era el más cercano a La Ñora, lo cual motivó que durante todo el fin de semana se estuviera tratando de localizar al animal y a su dueño en el municipio alcantarillero.

Este diario dio ayer con el domicilio donde se produjo el ataque, pero la mujer del propietario del animal se mostró muy molesta. «Lo más importante es que el niño está bien ahora», subrayó reiteradamente.

La mujer, visiblemente nerviosa por lo ocurrido, no quiso aclarar si todavía tenían al labrador en casa. «Con el perro se hará lo que se tenga que hacer; se sacrificará o se dará en adopción». Y zanjó el asunto advirtiendo de que «lo que tenéis que decir es que la ambulancia tardó veinte minutos en venir». Su vecina, Paloma, corroboró ese retraso y explicó que fue su propio marido, Daniel, quien se ofreció a llevar al niño al centro de salud de Alcantarilla. «Estaba tan mal el crío que decidió trasladarlo en su coche».

Paloma y Daniel también ayudaron a curar al pequeño en los primeros instantes tras el ataque. «Saqué gasas y el botiquín porque el niño llevaba rajas y se desplomaba en los brazos del padre porque perdía mucha sangre. Yo no podía ni mirarlo». Paloma decía no entender qué pudo pasar, porque el labrador es «buenísimo». Lo mismo decían otras vecinas: «Ese perro es el del anuncio de Scottex; es muy noble».

Los padres y su pequeño habían ido en otras ocasiones a casa del dueño del labrador y la mascota nunca mostró una conducta agresiva. Las sospechas apuntan a que el bebé pudo tocar al can en una herida que tenía en una oreja. «El perro estaba operado; iba con un protector (collar isabelino) y a lo mejor le dio el niño y reaccionó así el perro».

El Servicio de Zoonosis de Murcia acudió ayer a La Ñora, a la casa de los propietarios, pero no respondían. «Hemos ido dos veces y nadie abre; no podemos estar así todo el día». Los operarios volverán a intentarlo hoy, puesto que el labrador debe ser sometido a 14 días de vigilancia para comprobar que no tiene rabia. Meses atrás otro vecino de Alcantarilla fue mordido por un perro. Corría cerca del río y le atacó un animal que se le escapó a sus dueños.

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