Paracaidistas militares y civiles igualan el récord nacional de grandes formaciones

Dos paracaidistas, ayer, tras el segundo salto para el récord de España de grandes formaciones./Edu Botella
Dos paracaidistas, ayer, tras el segundo salto para el récord de España de grandes formaciones. / Edu Botella

Los jueces determinan que en el último salto se formó una estrella con 54 'paracas', alcanzando la marca vigente desde 1996

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Hubo final de infarto. Los paracaidistas del Ejército del Aire y de la Federación Española de Aeromodelismo supieron sobreponerse a la presión de los tres saltos nulos que realizaron el sábado, quedándose a seis hombres de igualar el récord de España logrado en Zaragoza, en 1996, por 54 saltadores. En el primero de los dos intentos de ayer, a las 10.46 horas, lograron una formación de 50 hombres, a pesar del viento de diez nudos y una ligera capa de calima.

«El centro de la estrella va más estable», resaltó esperanzada Teresa Pardo, con 3.600 saltos a sus espaldas y toda la experiencia de haber pasado nueve años por la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire (Papea). «Cuando saltamos de la rampa tenemos de quince a veinte segundos para reaccionar», ejemplificó sobre las dificultades a las que tenían que hacer frente, para formar una superestrella de 55 paracaidistas, a 6.500 metros de altura, y lograr así el récord de España de grandes formaciones en caída libre.

«Lo que se está intentando en Alcantarilla es algo extraordinario en el mundo del paracaidismo porque no se practican las grandes formaciones», subrayó el coordinador técnico del salto Santi Corella y que a lo largo de su carrera ha logrado cuatro plusmarcas mundiales. «En este tipo de retos hacen falta 35 saltos de entrenamiento y de intento de récord y nosotros hemos ido justos de ensayos, solo vamos a hacer ocho saltos (entre viernes y domingo)». El error en el primer lanzamiento de ayer fue que un 'paraca' se coló por debajo de los doce saltadores que formaban la base de la estrella. «Al saltar hay que hacer una picada para incrementar la velocidad de la caída de 180 a 280 kilómetros por hora y, al llegar a la altura de la formación, hay que frenar».

Tal maniobra no se realizó bien y el equipo vio cómo se lo tenía que jugar a una carta: el último salto. A pesar del calor, el público aguantó estoicamente hasta presenciar el lanzamiento. Conforme pasaban las horas, más gente se agolpaba en la zona de lanzamientos que tiene la Base Aérea de Alcantarilla, junto al parque empresarial Oeste. De hecho, el Ejército del Aire cifró en 5.000 las personas que han pasado por el evento durante el fin de semana.

A las 13.52 horas, los dos T-21 aparecieron volando en paralelo, y la megafonía contactó con la radio del avión líder y todo el público cruzó los dedos al escuchar la orden: «¡Salte, salte, salte!». Desde tierra parecía que lo habían conseguido, pero, al aterrizar el entrenador de la Papea, Ángel Ortuño, confirmó que «parece que han fallado dos o tres saltadores».

No estaba muy claro si se había logrado la formación y los jueces revisaron los vídeos. Finalmente hubo empate técnico: 54 saltadores (29 militares y 26 civiles) igualaron el récord nacional conseguido hace 22 años en Zaragoza. «La progresión ha sido meteórica», resaltó el campeón mundial Santi Corella.

El coronel Francisco Javier Fernández quedó tan satisfecho con la experiencia que ayer informó a la Federación Aeronáutica Española de que el evento del fin de semana se convertirá en un encuentro anual de paracaidistas. Y el próximo año, posiblemente en mayo, se volverá a intentar batir el récord de España. «Vamos a seguir intentándolo».

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