Defensa estudia instalar un túnel de viento de cuarta generación en la Base Aérea

En primer plano, un Aviocar y al fondo el túnel de viento que próximamente será sustituido por uno de cuarta generación./Javier Carrión / AGM
En primer plano, un Aviocar y al fondo el túnel de viento que próximamente será sustituido por uno de cuarta generación. / Javier Carrión / AGM

El nuevo equipo, que costará unos cuatro millones de euros, reducirá ruidos y permitirá ahorrar un 40% de energía

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Fue uno de los tres primeros de Europa y el único de toda España cuando se inauguró en 2007. Pero once años después hay que «rejuvenecer» el túnel de viento vertical de la Base Aérea de Alcantarilla. Es el verbo que empleó ayer el coronel Francisco Javier Fernández, durante la Jornada de Comunicación y Prensa, a la que asistieron alumnos de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Murcia. Además, el alto mando avanzó que la próxima semana, técnicos de Mando de Apoyo Logístico (Malog) inspeccionarán este simulador de entrenamiento de paracaidismo militar porque «está sufriendo averías con demasiada frecuencia».

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, fue informada de ello el 22 de enero durante su visita a la base, con motivo del setenta aniversario del primer salto en paracaídas en España. El objetivo a corto plazo, según el coronel, «es estudiar mejoras». De esta forma se quiere ganar tiempo para que siga funcionando el simulador actual mientras la división de planes del Estado Mayor del Ejército del Aire «estudia» instalar un túnel de cuarta generación, valorado en cerca de 4 millones de euros.

El coronel Fernández también precisó que se baraja acometer esta mejora «en un periodo de 5 a 7 años». La estructura de estos nuevos simuladores es rectangular y cerrada, de forma que el aire recircula y al subir, vuelve a bajar, evitando un ambiente gélido en la cámara de vuelo. «Está calefactado». También tiene capacidad para mover un flujo de aire con menos turbulencias y a 300 kilómetros por hora. «Un túnel de cuarta generación reduciría ruidos y ahorraría entre un 30% y un 40% de energía», precisó.

El Ejército prevé realizar mejoras en el actual simulador, que sufre «frecuentes averías»

El coronel Fernández precisa que se baraja un plazo de cinco a siete años para completar el montaje

Toda una mejora respecto del simulador actual, tal y como admitió el capitán y jefe de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire (Papea), José Luis Lomas. «Se trabaja a temperatura ambiente y hay que usar ropa térmica en invierno». El actual túnel de viento es abierto, tiene cuatro motores eléctricos, con una potencia máxima de 250 kilómetros por hora y el aire sale por cuatro toberas que tienen ventiladores que lo succionan y lo sacan al exterior, generando ruidos. En la visita de los técnicos del Malog se estudiará cambiar el transformador y poner variadores nuevos al actual simulador, así como eliminar una de las dos puertas de acceso a la cámara de vuelo y elevar las rejillas para que el aire sea menos turbulento.

«Cada cable de la cámara puede soportar 1.000 kilos de peso», comentó el teniente Jorge Mora para convencer a los estudiantes de Periodismo de que se introdujeran en la cámara, a la que daba vértigo asomarse. «Dentro siempre hay dos instructores para evitar golpes, se puede simular un vuelo invertido, saltos de alta cota que requieren oxígeno, simular cambios de nivel...», enumeró el sargento primero Cruz.

Otra de las próximas mejoras que se producirán en la base afectarán a la sala de simulador de campana abierta. «Una empresa está preparando un nuevo sistema con escenarios reales de Murcia». De forma que cuando el paracaidista ensaye una caída libre y se enfunde las gafas de realidad virtual, visionará zonas de la geografía regional. De momento, siguen trabajando con el catálogo de imágenes de playas, selvas, portaaviones... «Se simula altitud, viento... y le podemos meter incidencias para que cuando vayan al aire, sepan qué hacer».

Un soldado se coloca las gafas y queda suspendido en el aire por arneses. Al mirar hacia arriba, en una pantalla aparece el paracaídas abierto. Si mira hacia abajo, una zona de costa, con un punto verde que le indica dónde debe caer mientras tira de las bandas derecha e izquierda.

Misión en mayo en Bagdad

Otros de los puntos más didácticos de la jornada fue la visita al interior de un Aviocar y la exposición de material que emplea en sus misiones el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (Ezapac). Tales como un Uro Vamtac-S3, de fabricación española, blindado, capaz de sumergirse en el agua y equipado con un puesto de tirador; el fusil Accuracy, que emplean los francotiradores y que tiene una efectividad de 1.500 metros, y los equipos de oxígeno que se emplean en un salto 'HALO', en los que han sido capaces de navegar por los cielos durante 50 kilómetros, desde la Bahía de Cádiz hasta Jerez, tras saltar desde 25.000 pies de altura.

El teniente coronel y jefe del Ezapac, Juan Carlos Fernández, indicó que el mayor salto de esta unidad especial «se realizó a 35.500 pies». El Ezapac se mueve bien en el aire y en tierra, ya que han estado formando durante un año y medio a la primera Fuerza Especial del Aire de Senegal. «Se les ha instruido en temas antiterroristas. Cada semestre, personal se desplazará allí para hacerles un seguimiento. La formación de unidades de otros países está ahora en auge». De hecho, en Iraq también formaron a militares para combatir al Daesh. En mayo se desplazarán seis miembros del Ezapac a Bagdad y habrá misiones a Túnez porque Afganistán es historia desde 2015.

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