Vecinos de Calabardina se unen para exigir a Costas que regenere ya la playa de La Cola

Varios bañistas se refrescan en la playa de La Cola que los vecinos exigen que se regenere./J. R. P.
Varios bañistas se refrescan en la playa de La Cola que los vecinos exigen que se regenere. / J. R. P.

«Alguien autorizó echar rocas hace muchos años y se cometió un atentado medioambiental», denuncian a través de una plataforma vecinal

Juan Ruiz Palacios
JUAN RUIZ PALACIOS

El paisaje es idílico y las olas rompen con fuerza en la orilla de la playa de La Cola, en Calabardina. Sin embargo, esa bella estampa se difumina por completo a los ojos de los vecinos, quienes están hartos de no poder darse un chapuzón en una zona de dicho entorno, donde apenas hay dos metros y medio de arena. «Alguien colocó rocas y se cargó la playa. No hay arena, solo mar y quince metros de piedras. Queremos que se ponga una solución de una vez; esto no es una playa sino un atentado medioambiental», denuncian los residentes.

Un grupo de vecinos ha creado la Plataforma Vecinal en Defensa de la Playa de La Cola con el objetivo de ejercer presión a la Demarcación de Costas para que la regenere, pues es el organismo competente para realizar este tipo de actuaciones. El presidente, Benito Jódar, sostiene que «una mañana de diciembre del 2007 apareció la playa llena de rocas. Costas tapó las piedras con arena posteriormente. Se trata de una escollera que tiene 151 metros de largo y dos metros de alto».

Asimismo, lamenta que «esas rocas aparecieron delante de tres casas, en primera línea de playa. Y lo más curioso de todo es que no hay constancia en el Ayuntamiento del vertido de esas rocas, ni tampoco Costas tiene copia de la autorización sobre dichas piedras».

Los vecinos, que están cansados de presentar escritos al Ayuntamiento y a Costas exigiendo la regeneración de la bahía, sienten impotencia al ver que no pueden bajar a la playa. «Esto antes era un lugar familiar donde los niños podían jugar en la arena y las personas mayores se bañaban para combatir el calor del verano. Ahora, es prácticamente imposible poner una sombrilla y mucho menos sentarse en una banqueta porque no hay espacio», critican. «Costas tiene la obligación de quitar las rocas y de regenerar la playa por completo, porque este organismo estatal ha hecho la vista gorda desde 2007, año en que descubrió este desastre», explica Jódar.

Otra de las acciones que provoca enfado en los vecinos es que «la arena que se vierte sobre la playa es arenisca limo-arcillosa. Es tierra de rambla y lo único que hace es cargarse la posidonia del fondo marino». El secretario de la organización, Santos del Coso, asevera que «siento tristeza y pena de ver esto así. Era una playa familiar, había arena y agua, y ahora solo hay piedras. Creemos que la persona que vertió las rocas en la playa fue el propietario de una de las tres casas que hay. En concreto, un exalcalde de Águilas [Juan Ramírez Soto]. Pensamos que lo hizo con algún interés particular, aunque no tenemos pruebas para demandarlo».

Otro de los vecinos que muestra su descontento es Miguel Rubio Juara, quien señala que «el principal problema es que las rocas se han comido más de quince metros de playa, y eso nos está perjudicando a todos los vecinos, que no tenemos ninguna culpa. Miro la playa por las mañanas y el estado que presenta es lamentable». Denuncia que «las personas mayores no pueden acceder al agua. Así que hemos decidido bajar a otra de las calas que hay en Calabardina para ponernos a remojo». Por su parte, Juan José Padilla asevera que «hay un trozo de playa que ha dejado de existir. ¿Las rocas aparecieron una mañana por arte de magia, de forma misteriosa? Aquí todos sabemos que hay intereses ocultos y quién es el culpable. ¡Es de una poca vergüenza...!».

Sin embargo, la futura solución parece estar cada vez más cerca. La actual alcaldesa, Mari Carmen Moreno, anunció hace una semana la licitación para adjudicar un estudio de detalle sobre el proyecto de regeneración integral de La Cola: «El pasado marzo, en una reunión en el Ministerio de Agricultura y Pesca con la directora general de Sostenibilidad, Raquel Orts, solicité la necesidad de desarrollar este estudio para dar solución al problema». Añade que «el estudio que acaba de salir a licitación pública es una demanda que llevamos haciendo desde hace dos años. Antes, ningún gobierno se había interesado por este problema».

La regidora admite que «no hay expediente sancionador por las rocas ni tenemos constancia de quién colocó ahí las piedras. El verdadero problema es que la playa, al no tener espigón, pierde arena cuando hay viento de levante o lebeche. Todo apunta a que las piedras se colocaron en la arena para que el agua no llegara a las casas». Moreno resalta que «hemos consultado con la opinión de ingenieros expertos y nos han comentado que, si se quitan las piedras y se echa arena, no se solucionaría el problema, ya que el mar se comería todo de nuevo». La solución, expone, «pasa por construir una especie de dique submarino. Con este estudio se comprobará qué proyecto de regeneración se puede llevar a cabo». Eso sí, las tres posibles soluciones pasan por quitar las rocas.

El primer proyecto consistiría solo en echar arena y la inversión rondaría los 50.000 euros. El segundo plan sería construir un dique, cuyo desembolso costaría 300.000 euros. Y la tercera opción pasaría por construir el dique y además habilitar un paseo. La inversión en este último caso sería de más de un millón de euros. «Lo primordial ahora es que se lleve a cabo el estudio para saber qué proyecto es más viable», puntualiza Moreno. «De momento, Costas está cumpliendo su palabra en todo lo que he demandado. Ha cumplido, por lo que voy a seguir confiando en este organismo para que, finalmente, los vecinos puedan tener una gran playa», concluye.

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