A don Jesús Egea, un hombre bueno

Don Jesús Egea Ruiz y Ángeles Garre Sáez, por Antonio Ballester. /
Don Jesús Egea Ruiz y Ángeles Garre Sáez, por Antonio Ballester.

Obituario Jesús Egea Ruiz

NACHO RUIZ MURCIA

El sábado por la mañana fallecía en su domicilio don Jesús Egea Ruiz. Con él desaparecía un tiempo que se convierte en Historia. Nacido en 1931, perteneció a la generación de niños que vieron la Guerra, que tuvieron que crecer en un mundo en ruinas. Hombre hecho a sí mismo, levantó de la nada una empresa conocida por todos: Novias Gelen, un nombre que rendía homenaje a la mujer con quien compartió su vida. En algo más de un año don Jesús ha ido a buscarla, la despedimos el sábado 18 de junio de 2016.

Era don Jesús un hombre machadianamente bueno, de una generosidad fuera de nuestra época. Hablamos de una de las personas que construyeron el país tal y como lo entendemos ahora con su esfuerzo y visión de futuro. Abrió su primera tienda en la plaza San Julián al arrancar los 60. Fue creciendo con una constancia y tenacidad propia de los hombres que tienen una misión que cumplir. Dotado de un talento muy notable para los negocios, supo ver el futuro de la ciudad al instalar la tienda que hoy todos conocemos en la plaza Fuensanta, tanta visión como la principal cadena de centros comerciales de la época. Desde entonces abrió su marca al mercado nacional y no dejó de crecer como no dejó de trabajar. Don Jesús trabajaba siempre en positivo, siempre dando a los demás.

Hay vidas que no son una sino muchas, y don Jesús tuvo una de ellas en el arte. Difícilmente se entendería la creación artística en Murcia sin su apoyo. En sus viajes fue conociendo el mundillo y pronto fijó un criterio muy personal. Lejos de una consideración especulativa de la obra de arte, fue un mecenas que apoyó como pocos a los artistas murcianos, cultivando largas amistades con Hernández Carpe, Mariano Ballester, Aurelio, Párraga, Antonio Ballester y otros muchos. Más allá de coleccionar, financió iniciativas como 'Artistas Murcianos' en la Stads Galerie, de Goudá, Holanda, a mediados de los 90. Los artistas siempre contaron con su generosidad y apoyo, en algunos casos más allá de sus gustos.

En mi recuerdo se amontonan las imágenes de alguien a quien debo mucho. Fue de las primeras personas que visitó T20. Creyó en el proyecto: vino a ayudar y estuvo con nosotros desde nuestra primera edición de ARCO. Era una persona elegante y seria, dotada de un sentido del humor muy fino. Ahora que escribo esto me doy cuenta de que es la única persona a la que siempre he tratado de don, siendo como fue con nosotros tan afectuoso y cercano, pero hay algo de profundo respeto que siempre voy a mantener hacia él como galerista, como historiador y como amigo.

Ha muerto don Jesús como yo quisiera morir: en su casa, con las tareas hechas, dejando amigos en todas partes y con el cariño y ayuda admirable de su hijo Jesús, que no lo ha dejado un minuto solo en estos años difíciles en los que el cuerpo se rendía a nuestra naturaleza perecedera. Aprovecho esta última línea para pedir al excelentísimo señor alcalde que Murcia dedique una calle a este hombre que tanto ha hecho por la ciudad, por la industria regional y por la cultura. Es lo menos que podemos hacer.

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