Lo dulce es la independencia

Varios niños con sus monitorias y médicos, en la piscina del campamento. / J. R. Palacios

Un campamento enseña a 60 niños diabéticos cómo gestionar su tratamiento con un aparato que mide la glucosa en sangre sin la necesidad de pincharse

Juan Ruiz Palacios
JUAN RUIZ PALACIOS

El pequeño Fran, que solo tiene siete años de edad, sueña con ser el mejor futbolista del mundo y no le importa ser diabético. Para él, lo más importante es cumplir los objetivos que se propone. «Tengo diabetes desde los 18 meses. Esta enfermedad tiene cosas buenas y malas. Lo mejor es que hay muchos adelantos y llevo en el brazo un aparato que mide mi azúcar. Lo que menos me gusta es que, cuando la glucosa está alta, me tienen que pinchar. Y a mí no me hacen gracia las agujas», reconoce. La principal meta de Fran en estos momentos es saber administrarse la dosis sin que nadie le ayude. «En cuanto me enseñen, podré quedarme a dormir en casa de algunos amigos», asegura feliz.

La Federación Regional Murciana de Asociaciones de Diabéticos (Fremud) organiza un campamento de verano en el hotel Águilas Resort. Fran es uno de los más de 60 niños que participan en esta iniciativa, que tiene como objetivo educar a los pequeños diabéticos y enseñarles cómo han de tratar su enfermedad sin la ayuda de sus padres. De hecho, se trata del primer campamento en España en el que los niños llevan instalado el denominado 'Sensor Free Style', un aparato que, de manera continua, mide el azúcar en sangre sin necesidad de pincharse. Los pequeños se colocan un sensor en la piel y un lector les indica la glucosa que tienen en sangre. El 'Sensor Free Style' cuesta, inicialmente, unos 120 euros. Sin embargo, cada catorce días es necesario cambiar el sensor de la piel, que vale otros 60 euros. Este aparato da la posibilidad de evitar la hiperglucemia y la hipoglucemia, que son muy peligrosas.

La presidenta de la Federación, Silvia Serrano, explica que «se trata de un aparato que no está financiado por la sanidad pública. Por eso, queremos enseñar a los pequeños los beneficios que pueden llegar a tener las nuevas tecnologías en nuestro día a día, pues evitan ingresos hospitalarios. Nuestra calidad de vida mejora con aparatos así».

Serrano añade que «el principal fin que pretendemos es que los niños sean autónomos, porque con diabetes se puede hacer cualquier cosa y es posible llevar una vida normal». El programa de actividades se completa con excursiones y actividades de ocio. «También hemos creado el 'Trivial de la diabetes', que es un juego enfocado al conocimiento de esta enfermedad. Los pequeños aprenden cómo actuar ante determinadas situaciones», puntualiza.

«Vengo para ayudar a los chavales, y también para aprender de ellos, porque hace un año y medio me diagnosticaron la diabetes», explica. «Mi objetivo es que ellos aprendan a ser autónomos», comenta Lidia Serrano, facultativa y voluntaria en el campamento. La monitora Yolanda Leal, que también lleva instalado en el brazo el medidor de glucosa, se muestra feliz de participar en la iniciativa. «Aquí los chavales se sueltan mucho. Ellos están acostumbrados al control de sus padres, y lo que necesitan es saber gestionarse sus dosis para no depender de nadie», asevera. «Pretendemos demostrarles que ellos pueden aprender a pincharse solos, les enseñamos a medir las raciones... La diabetes no tiene por qué impedir que los niños hagan sus vidas».

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