El camping de Calarreona espera otra oportunidad 13 años después

Ramón Ortiz observa la fachada del Camping Calarreona, con graves desperfectos./J. R. P.
Ramón Ortiz observa la fachada del Camping Calarreona, con graves desperfectos. / J. R. P.

La reapertura del recinto está pendiente de un informe de la Comunidad sobre el impacto ambiental en la zona

Juan Ruiz Palacios
JUAN RUIZ PALACIOS

Lleva cerrado al público trece años y el abandono queda patente en cada rincón del Camping Calarreona, en Águilas. Su propietario, Ramón Ortiz, no se da por vencido. «Me obligaron a cerrar las instalaciones en 2005 y ahora muchas caravanas acampan ilegalmente en cualquier lugar, vertiendo residuos», asegura Ortiz, quien tiene esperanzas de poner en funcionamiento otra vez este camping.

Sin embargo, la apertura de la instalación parece alargarse en el tiempo. La batalla legal del propietario, el retraso de los trámites administrativos y la polémica sobre si los terrenos son inundables o no han contribuido a que este espacio se encuentre 'parado' desde que cerrara sus puertas al público.

La historia del campamento de Calarreona se remonta a los años 80, cuando este barcelonés consiguió los permisos de los organismos pertinentes para la construcción del camping. «Abrí en 1986 gracias a los informes favorables de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) y de los diferentes organismos de la Comunidad Autónoma», relata Ortiz. «No tenía licencia municipal de apertura, pero el Ayuntamiento se responsabilizó entonces porque querían erradicar las acampadas ilegales. Además, la Dirección General de Turismo concedió la apertura ya que todos los informes eran favorables», explica.

«Toda la tramitación se hizo desde la más estricta legalidad», afirma el propietario

El camping comenzó a funcionar, pero el departamento de Calidad Ambiental emitió un «informe vinculante» en 2004, en el que aseguraba que ese espacio era una zona con riesgo de inundación al encontrarse en la parte más baja de Cañada Brusca. «Tengo los documentos de la CHS, que dictamina en ellos que el terreno no es inundable. Todos los informes eran favorables», explica. «Llegué a hacer una obra de encauzamiento y muros de contención, pero me cerraron el camping», lamenta.

Fue entonces cuando Ortiz decidió interponer una demanda y llevar el asunto a los tribunales. «La sentencia no reconoce el terreno como inundable. El camping está construido en un espacio cuyo centro geográfico cuenta con un posible paso de aguas de lluvia, que ya se encauzó mediante un proyecto», asegura el propietario. En el fallo, el juez insta a que «se dé debido trámite a la solicitud de licencia de apertura presentada en marzo de 2004, con retroacción de actuaciones al momento posterior a su presentación (...), continuando la tramitación del expediente administrativo desde ese punto».

El Consistorio ha dado el paso

La CHS siempre se ha referido al terreno como una zona «no inundable». De hecho, 'La Verdad' se puso en contacto ayer con este organismo, desde donde manifestaron que «el entorno en el que se ubica el campamento no está catalogado como zona inundable porque existen unos muros de contención». En los últimos meses, el Ayuntamiento ha pedido a la Consejería de Medio Ambiente un estudio de evaluación ambiental «para dar cumplimiento a la sentencia». Así lo asegura el concejal de Turismo, Ginés Desiderio Navarro, quien sostiene que «nosotros vamos a acatar lo que dice la sentencia. Hemos pedido a la Comunidad Autónoma el informe de evaluación de impacto ambiental para que se pronuncie, con retroacción al año del cierre, sobre la situación del entorno donde está construido el Camping Calarreona. Así lo dice el juez. Y ese informe será determinante en la reapertura».

Desde la Consejería de Medio Ambiente afirman que «estamos en el periodo de consulta. Una vez que se pronuncien los diferentes organismos, emitiremos dicho informe».

Sin embargo, el propietario del camping dice que, en este último proceso, «el único organismo que se ha pronunciado desfavorablemente ha sido Ordenación del Territorio; dijeron que no tenían constancia de la sentencia, y ahora están preparando otro informe».

Pero Ortiz no pierde la esperanza: «No hay actividad más sostenible que un camping. Aquí en Águilas hay demasiada contaminación provocada por las acampadas ilegales». Defiende, asimismo, que la reapertura del negocio «conllevaría la creación de diez puestos de trabajo. Además, habría 33.000 pernoctaciones anuales, y eso generaría economía y riqueza en los establecimientos, restaurantes y comercios del municipio».

El dueño denuncia en que «la Dirección General de Medio Ambiente ha ocultado documentos para desvirtuar la realidad. Han obviado la sentencia para evitar que consiguiera informes favorables; todo está hecho desde la más estricta legalidad».

Los ecologistas se oponen al proyecto

Ecologistas en Acción se opone a la reapertura del camping de Calarreona. La organización remitió hace unas semanas un escrito a la Consejería de Medio Ambiente solicitando «que se sea descartado el proceso de reinicio de la actividad ilegal de Camping Calarreona como consencuencia de los graves riesgos para el medio ambiente y la seguridad de las personas».

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