Los agricultores hacen números para perfilar su macrodesaladora privada

Asistentes a la reunión en el Intercontinental Mar Menor Golf Resort, ayer. / Antonio Gil / AGM

Los empresarios que promueven esta «fábrica de agua» presentan la idea ante un centenar de productores que forman ya un grupo de trabajo

Daniel Vidal
DANIEL VIDALMurcia

Un centenar de agricultores, productores y empresarios agrícolas de la Región se reunieron ayer en el hotel Intercontinental Mar Menor Golf Resort, al objeto de conocer de primera mano los detalles del proyecto de la macrodesaladora que promueve, en el Valle de Escombreras, un grupo de empresarios que quieren «ser dueños de nuestro propio destino».

Así comenzó la presentación del proyecto José Antonio Cánovas, presidente de la Sectorial de Hortalizas Varias de la Asociación de Productores y Exportadores de Frutas y Hortalizas de la Región de Murcia (Proexport). Cánovas estuvo acompañado en la presentación por los ingenieros de Caminos Andrés Martínez y Javier Castellote, que fueron los encargados de detallar los aspectos técnicos de esta macrodesaladora, con una inversión estimada de hasta 1.440 millones de euros (con energía fotovoltaica y una producción anual de 350 hectómetros), según ha venido publicando 'La Verdad'.

1.440
millones de inversión requeriría la planta más ambiciosa.
20.000
euros tendría que poner cada productor por hectárea regable.

Aunque Cánovas, Martínez y Castellote explicaron que también se puede acometer un proyecto menos ambicioso (sin planta fotovoltaica) que en una primera fase tendría un coste aproximado de 700 millones de euros. Cada productor tendría que poner entre 17.000 y 20.000 euros, de media, por hectárea, en concepto de participación en la inversión. Luego, claro, está el gasto anual por la disposición de ese agua, que obligaría a cada agricultor a apoquinar unos 600 euros más por hectárea y año.

Este baile de cifras en la pantalla del proyector de uno de los salones del hotel provocó que los asistentes no esperaran a que terminara la sesión para echar mano de la calculadora del móvil y ponerse a hacer números. Todos partidarios de buscar una alternativa a la grave situación del campo y, en principio, a partir un piñón con el proyecto, pero algunos más convencidos de tomar uno u otro camino. «Yo tengo 500 hectáreas, prefiero no hacer cuentas», se sinceraba David Sáez, de la empresa Agrosáez. No es de extrañar que no quisiera ponerse a multiplicar. En su caso, la inversión necesaria para convertirse en 'accionista' de la macrodesaladora rondaría los diez millones de euros. «Pero hay que hacerla. Y la más grande», zanjó Sáez. «Es la única solución que tenemos y ahora es el momento». Juan Marín, presidente de Proexport, aseguró a 'La Verdad' que la idea es «sumar el máximo número de apoyos posibles a este proyecto», porque «en el Ministerio ya no nos hacen caso». La solución -«que no es total y no sustituye al Trasvase Tajo-Segura»- es «técnica, social, económica y medioambientalmente viable», añadió Cánovas, quien aseguró que «no queda otra que buscarnos las habichuelas» e insistió en que esta es una salida para «una redotación» de la cuenca del Segura.

Encuesta

Para comprobar el apoyo real con el que cuenta este proyecto, los organizadores de la presentación repartieron papeletas con varias preguntas con las que se pretendía «evaluar el interés inicial» en la macrodesaladora. Unas papeletas que los asistentes depositaron después en unas cajas (urnas) de cartón y que contenían preguntas como «¿estaría interesado en participar?» o «¿cuántas hectáreas estima que podría comprometer en este proyecto?».

De la reunión -y la encuesta- salió el primer grupo de trabajo para «estudiar y evaluar si es posible y si lo queremos hacer. El tiempo corre muy rápido», aseguró Cánovas. De ver la luz el acuerdo, la desaladora no estaría en marcha antes de cuatro años.

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