Afronta 15 años de prisión acusado de asfixiar a un amigo y enterrar su cuerpo

Restos de cinta que la Guardia Civil halló junto al cuerpo./G. Civil
Restos de cinta que la Guardia Civil halló junto al cuerpo. / G. Civil

Alicia Negre
ALICIA NEGREMurcia

A la Guardia Civil le llevó cuatro años resolver el asesinato del marroquí Brahim Moumkin, cuyo cadáver apareció amordazado y devorado por las alimañas en el paraje muleño de Carcavalar, pero finalmente dieron con su presunto autor. Adil R., de 38 años, se sentará la próxima semana en el banquillo de la Audiencia acusado de acabar con la vida de su compatriota, asfixiándolo con unas mordazas, y de enterrar su cadáver. Un jurado popular será el encargado de impartir justicia en este caso, que se remonta a 2006.

La Fiscalía reclama que el procesado sea condenado a 15 años de prisión por un presunto delito de homicidio y que, además, se le obligue a indemnizar con 60.000 euros al único familiar de la víctima que ha podido ser localizado, su hermano.

Según explica el Ministerio Público en su escrito de conclusiones provisionales, entre el presunto homicida y la víctima existía una amistad o, al menos, se conocían. Aunque el fiscal no entra a aclarar cuál podía ser esa relación, sí explica que en noviembre de 2005 ambos alquilaron un coche en una empresa de Alcantarilla. Un automóvil que, poco después, fue interceptado con 177 kilos de hachís a bordo y cuyo conductor nunca fue localizado.

Tras ese episodio, el fiscal sostiene que Adil R., «con la intención de causar su muerte», colocó a Brahim una mordaza de tela, y sobre esta una segunda mordaza de cinta adhesiva, que le impedía respirar y que acabó matándolo. Luego, según remarca el Ministerio Público, trasladó el cuerpo al citado paraje muleño, cavando una fosa que cubrió luego con ramas de pino. Una tumba improvisada que ocultó su cuerpo hasta que, en abril de 2006, un agricultor, al pasar por unos arbustos, tropezó con una mano.

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