El acusado de amputar dos dedos a su novia se enfrenta a seis años de cárcel

Rubén L. G. le lanzó supuestamente una mesa de madera maciza a su pareja en mitad de una discusión en su vivienda de El Raal

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

La discusión la zanjó lanzándole supuestamente a su novia una mesa de madera maciza. «Se le fue la cabeza», afirmó el pasado viernes Judit, amiga de la mujer a la que su pareja le amputó parcialmente dos dedos de la mano derecha, tras tirarle presuntamente el citado mueble. «Ella cayó al suelo por el impulso de la mesa; la podía haber matado». Tal afirmación escuchada ayer en la Audiencia Provincial, dejó visto para sentencia el juicio contra Rubén L. G., para el que la Fiscalía pidió penas que suman seis años de cárcel como supuesto autor de un delito de amenazas (un año) y otro de lesiones (cinco años).

Este presunto episodio de violencia machista se produjo en diciembre de 2015, en la calle Vereda de la Barca, de la pedanía murciana de El Raal. La pareja regresó a casa después de haber pasado un día de campo en Santomera, junto a unos amigos, y empezó a discutir. «Escuchamos golpes y gritos», precisó Judit, en su declaración por videoconferencia. El acusado le lanzó un limón a la cabeza a su pareja y después la amenazó supuestamente con un cuchillo.

Al percatarse de los chillidos, la testigo, acompañada del que era su novio en aquel momento, decidió subir a la casa de la víctima. «Ella le reprochaba a Rubén por qué delante de nosotros no le enseñaba el cuchillo. En ese momento, él cogió la mesa y se la lanzó».

La pareja de amigos se llevó a la víctima en coche al Hospital Reina Sofía de Murcia. «Yo iba sentada detrás con ella, para cortarle la hemorragia». Después de escuchar este testimonio, la abogada de la acusación elevó su petición de pena, respecto a la de la Fiscalía, reclamando 8 meses de prisión por un supuesto delito de amenazas y 6 años por un presunto delito de lesiones.

El abogado defensor de Rubén L. G. pidió a la Sala la «libre absolución» de su cliente. «Las declaraciones de la víctima difieren en sede policial y judicial. Primero dijo que le tiró un cenicero a la cabeza y luego un limón», ejemplificó el letrado. También puso en duda que el acusado fuese capaz de arrojar la mesa contra la mujer. «Medía cuatro metros de largo».

¿Falso testimonio?

Durante la vista se reclamó a la Sala que se dedujera un delito de falso testimonio contra un testigo: César, la pareja sentimental por aquel entonces de Judit. La fiscal y la abogada de la acusación particular fundaron esa petición porque, a su juicio, César cambió en la Audiencia Provincial el relato de los hechos que había ofrecido en su declaración ante la Policía Nacional y en sede judicial en la fase de instrucción.

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