La actividad en los centros de buceo repuntará un 7% durante este año

Un buceador observa desde la distancia un ejemplar majestuoso de mero en la reserva marina de Cabo de Palos.
Un buceador observa desde la distancia un ejemplar majestuoso de mero en la reserva marina de Cabo de Palos. / Txomin Rivera

La Consejería destaca que el turista que viene a bucear a la Región se gasta cada día 26 euros más que el de sol y playa

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Cuando Isabel Laguardia y Raúl Ibáñez se apuntaron hace una década a un bautismo de buceo en El Farallón de Isla Grosa, no imaginaban que aquella experiencia les cambiaría la vida años después. «Los dos éramos informáticos y vivíamos en Madrid, pero hemos cambiado la oficina por el mar», resume Isabel desde el centro de buceo Divers, que regenta desde mayo del año pasado en Cabo en Palos, junto a su pareja, Raúl. «Estábamos muy quemados por los problemas en el trabajo por la crisis y decidimos liarnos la manta a la cabeza». La pareja apostó por emprender en un sector que gana enteros cada año, ya que la Asociación de Centros de Buceo de la Región (Acbrm) se apuntó 81.250 inmersiones en 2016 y espera cerrar 2017 con una subida de la actividad del 7%: 86.940 inmersiones.

«Estamos notando mucho tirón este año y el negocio marcha, que ya es un puntazo», afirma ilusionada Isabel. Esta madrileña ha buceado por el Mar Rojo, el Caribe, las Maldivas... pero subraya que la reserva de Cabo de Palos es un filón para captar buceadores. «Hay una explosión de vida, los meros son enormes y hay bancos de barracudas con cientos de ejemplares». Precisamente, uno de los factores a los que el presidente de la Asociación de Centros de Buceo, Daniel Martínez, achaca las buenas previsiones del sector al efecto reserva. «Contar con dos reservas me atrevería a decir que es algo único en Europa, la reserva de Cabo de Palos, en 2016, atrajo a 35.000 buceadores, y la de Cabo Tiñoso se aprobó en julio del pasado año, pero todavía no se han establecido los cupos».

81.250
inmersiones se realizaron en 2016.
86.940
inmersiones se prevén en 2017.

El otro factor que apuntala las perspectivas de crecimiento de los 27 centros de buceo que hay distribuidos por el litoral murciano, según Dionisio García, coordinador de la asociación, «es la inestabilidad de Turquía, Túnez y Egipto».

La inestabilidad en países como Túnez y Egipto favorece la llegada de americanos

Esta situación está abriendo nuevos nichos de mercado, como el americano. Así lo confirma Isabel desde Cabo de Palos: «En agosto tendremos un grupo de norteamericanos, será la primera vez». Toda esta actividad submarina también revierte en la superficie. La Consejería de Turismo estima que el buceador nacional se gasta 66 euros diarios y el buzo extranjero una media de 85 euros. «Este gasto supera en 26 euros al gasto del turista tradicional de sol y playa», subraya la Consejería.

Además, un estudio elaborado por Acbrm indica que «un turista de buceo solo se deja en el centro de buceo un 20% de su presupuesto y el 80% restante en alojamiento, restaurantes, ocio...». Este documento estima que el impacto económico del sector en la Región en 2016 fue de más de 10 millones de euros.

El retrato robot del buceador es un varón, de unos 40 años, viaja acompañado de su pareja, realiza una estancia media de 4 días, en hoteles o apartamentos. El 76,64% de los buceadores que se sumergen en los arrecífes de Islas Hormigas, en las praderas de posidonia de la Isla de Cueva de Lobos en Mazarrón o descubren los barcos hundidos en la Losa del Cobacho en Águilas, son de Madrid, Murcia, Valencia, Castilla-La Mancha, Castilla-León y Andalucía. Mientras que el 23,35% son extranjeros: Inglaterra, Francia, Alemania, países nórdicos y Holanda.

«Para nosotros lo más importante es la promoción internacional porque es el tipo de turista que más viaja fuera de temporada», subraya Dionisio García, coordinador de la asociación, como una de las claves para desestacionalizar el turismo regional tirando del buceo como uno de los reclamos. El sector ha detectado un aumento de clientes extranjeros que bucean en los meses de temporada baja, entre otros motivos, por las condiciones meteorológicas. «La temperatura del agua en octubre en la Región es de 24 grados».

El Instituto de Turismo es consciente de esta situación y, como reto para 2017, se ha marcado diseñar un plan estratégico de promoción de las actividades acuáticas, con la colaboración de la Estación Náutica del Mar Menor y Cabos de Palos y la Asociación de Centros de Buceo, así como mejorar la percepción de la laguna y asistir a ferias para abrir nuevo mercados internacionales. De hecho, el sector estará presente en la Feria Dive Show, de Birmingham, del 21 al 22 de octubre, para vender experiencias como recorrer la Cueva del Lago en La Azohía y acabar en su lago interior,o presenciar cómo los peces luna son la nueva 'tripulación' del pecio 'Carbonero', un mercante de 120 metros de eslora hundido en Cabo de Palos.

El presidente de la asociación considera que la Consejería debería dar un paso más y, como ocurre con Costa Cálida y las playas, «se podría crear una marca de destino de buceo». También pide más implicación a los consistorios para promocionar las cuatro áreas de inmersiones: La Manga, Isla Grosa y Cabo de Palos (zona 1), Cartagena y La Azohía (zona 2), Mazarrón (3) y Águilas (4). «Nos gustaría que los ayuntamientos de cada zona apostasen por el buceo recreativo porque generamos ingresos y empleo». Como botón de muestra, el estudio de Acbrm sostiene que los centros de buceo generarán este verano 400 puestos de trabajo directos y cerca de 2.000 indirectos.

La pujanza de esta actividad genera preocupación en Ecologistas en Acción. «El problema es la concentración de gente en un periodo corto de tiempo, las masificaciones en ciertos tramos de costa pueden tener repercusiones», alerta Pedro Luengo. «Cuando se bucea hay que evitar impactos, como no remover la arena de los fondos con las aletas, no alimentar a los peces ni perseguirlos porque se altera su comportamiento y tener cuidado con los residuos, a veces se pierden en el fondo plomos o material acuático, como linternas».

La organización pide limitar el acceso a cuevas y grutas porque «las burbujas alteran la vida de las paredes». Desde la Asociación de Buceadores, su presidente, Daniel Martínez, recuerda que ellos son los primeros guardianes de la fauna y la vegetación del medio acuático. «El buceador suele tener mentalidad ecológica, en nuestros centros hacemos un buceo sostenible a largo plazo y damos un decálogo de buenas prácticas». Los que no conocen este decálogo son los buceadores pirata, cuya 'oficina' es una furgoneta y que no salen con sus expediciones desde el puerto, sino desde la playa para no ser cazados.

«Cualquier instructor puede emitir una certificación para bucear de manera recreativa y no están obligados a estar dados de alta o a trabajar para un centro de buceo», lamenta Martínez. Por este motivo, el gremio reclama al Ejecutivo regional la creación de un registro de profesionales y que ante cualquier sospecha de que alguien opera ilegalmente alertar a Capitanía Marítima. «Un accidente con un buzo pirata podría afectar mucho al sector».

Más

Fotos

Vídeos