«Hay que acabar con la endogamia, y la calidad es insuficiente»

El profesor emérito y analista J. Adolfo de Azcárraga./N. García / AGM
El profesor emérito y analista J. Adolfo de Azcárraga. / N. García / AGM

El miembro del 'comité de sabios' de Wert Adolfo de Azcárraga denuncia que «intereses corporativos contaminanla vida universitaria»

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERESMurcia

Deficiente selección del profesorado, desmesurada oferta y absurda duplicidad de títulos, delicada y asfixiante financiación, endogamia... Son solo algunos de los muchos males endémicos de la universidad española a juicio del catedrático emérito de Física Teórica de la Universidad de Valencia José Adolfo de Azcárraga, uno de los expertos del 'comité de sabios' que redactaron sus propuestas para la reforma de la enseñanza superior, aún pendiente. Cuatro años después de que aquellas sugerencias fueran archivadas por la polémica y las críticas recibidas por parte de las propias instituciones docentes, las dolencias que impiden que «el sistema universitario alcance las cotas de calidad esperables» siguen sin tratamiento, a juicio de Azcárraga, quien ayer desglosó las claves que deben inspirar esa reforma, y que apenas se han alterado.

El primer paso implica para Azcárraga admitir que «España no tiene las universidades que le corresponden. El país es una potencia económica, y no tiene un premio Nobel desde Ramón y Cajal en 1906. No podemos negar que la calidad es insuficiente», retó el profesor emérito al auditorio, integrado en su mayoría por representantes de las tres universidades murcianas.

Las cuatro causas de esa deficiencia están claramente identificadas para Azcárraga. La primera pasa por reconocer que las universidades están dotadas de una financiación «reducida e inestable, un suicidio académico y científico al que se suma la dificultad de generar recursos propios por la insuficiente calidad e incapacidad para atraer talento. Nadie dice que hay que acabar con la endogamia, y hay que hacerlo». La «absurda duplicidad de títulos» que ha llevado a los campus españoles a ofertar 2.600 grados, que a la postre «son un negocio»; el mal uso de la autonomía universitaria, al servicio de intereses corporativos, y la «deficiente selección del profesorado» completan el cuadro de males del sistema universitario, que debe resolverse, detalló Azcárraga, con «evaluaciones objetivas externas, mejoras en la selección de del profesorado y del sistema de gobierno, disminución drástica de la burocracia y una mayor racionalización de centros», entre otros objetivos.

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