La Verdad

La Manga se queda sin dunas

Retirada de arena en una parcela privada de La Manga. La fotografía se tomó el martes.
Retirada de arena en una parcela privada de La Manga. La fotografía se tomó el martes. / ANSE
  • ANSE denuncia los daños provocados por la extracción de arena para regenerar playas

Entre tanto cemento, asfalto y edificios, las últimas dunas de La Manga, las mejor conservadas en la zona Norte (San Javier), son pequeños oasis de modesta biodiversidad. Escasos retazos que recuerdan el aspecto primigenio de lo que fue en su día una barra de arena de más de veinte kilómetros de longitud entre el Mar Menor y el Mediterráneo. Apenas quedan algunos de estos montículos móviles, donde resisten especies de flora protegida, como la esparraguera marina.

Un ecosistema valioso que sin embargo sigue soportando agresiones, autorizadas legalmente, como la extracción de arena para regenerar playas por parte de la Demarcación de Costas del Estado.

Lo ha denunciado la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), que desde hace años desarrolla actuaciones para salvar los últimos arenales de La Manga, incluso con la colaboración de la Fundación Biodiversidad (Ministerio de Agricultura, Alimentación, Pesca y Medio Ambiente). Aunque se han balizado los ejemplares de flora protegida para evitar que los arrasen las máquinas, ANSE se lamenta de los «importantes daños en los últimos retazos de los sistemas dunares». Las extracciones se están realizando principalmente en parcelas privadas, «muchas de las cuales contaban con elevado valor paisajístico y natural», destacan los ecologistas.

ANSE considera que la extracción «tendrá un efecto considerable tanto sobre los flujos de arena», en uno de los pocos puntos donde existía transporte desde el Mediterráneo al Mar Menor, como sobre estas últimas áreas dunares, «ya que se ha eliminado gran parte de la vegetación y fauna que cobijaban, alterando completamente el ecosistema».

A juicio de ANSE, la pérdida de arena de las playas es un problema complejo que no puede resolverse mediante periódicos aportes de distinto origen «según las necesidades turísticas», sino que debe abordarse de manera integral. Esta retirada de arena se produce tras la paralización del dragado de la gola de Marchamalo «por diferentes problemas ambientales». Precisamente, la polémica gestión de las arenas podría ser el motivo del cese del jefe de la Demarcación de Costas, Andrés Martínez Muñoz, del que ayer informó 'La Verdad'.