La Verdad

Medusas sin fronteras

Varios pescadores arrastran las redes antimedusas a sus barcos en el puerto de Lo Pagán, en el verano de 2015.
Varios pescadores arrastran las redes antimedusas a sus barcos en el puerto de Lo Pagán, en el verano de 2015. / Antonio Gil / AGM
  • Los ayuntamientos, el sector hotelero y los vecinos exigen instalar las redes de protección del baño en el Mar Menor

Habían dejado de ser una plaga peor que la peste bubónica. Tras unos años en que su sola mención hacía temblar a los políticos, las medusas pasaron a segundo plano por la preocupación que suscitó el pasado año la crisis ambiental del Mar Menor. Incluso el verano pasado algunos responsables regionales escrutaban las aguas en espera de que volvieran a la laguna para filtrar las aguas pardas y que volvieran a lucir azuladas. Sin embargo la colonia que llegó a ser una auténtica marea gelatinosa hace años en la laguna, apenas se hizo notar.

Con estos antecedentes, la Comunidad Autónoma no ve necesaria de momento la instalación de las redes antimedusas, que el año pasado comenzaron a colocarse el 15 de mayo, lo cual significa que su contratación se había realizado unas semanas antes. Ni contrata ni redes han entrado en juego aún este año, ya que la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca asegura que «los controles efectuados por los técnicos no han detectado hasta ahora evidencia que haga suponer una proliferación de medusas». «No hay ni fecha ni previsión de instalar las redes», respondieron en la Consejería. «Esto funciona a ojo y, si ven que no hay motivo, pues no se instalan», aclaran.

Conflicto con las paranzas

El primer cambio que produciría la ausencia de las redes se vería en las zonas de pesca, ya que las seis embarcaciones pertencientes a la Cofradía de Pescadores de San Pedro del Pinatar, que la Comunidad Autónoma contrata cada verano para la instalación y mantenimiento de las redes a través del holding público Tragsa, seguirían calando sus charamitas y paranzas en las zonas de baño de La Manga.

La Cofradía sortea cada año entre los armadores la tarea de las redes antimedusas, pero si todos los barcos se dedican a la pesca en verano «usaremos las compañías [los caladeros] del langostino, donde ya pescaban nuestros bisabuelos, porque esas familias tienen que vivir», recuerda el presidente de la Cofradía, Jesús Gómez. El acuerdo con la Comunidad fijaba hasta ahora la obligatoriedad de calar las redes por la noche y levantarlas durante el día en la temporada turística, además de retirarlas los fines de semana. Según Gómez, «ya cedíamos esas zonas de pesca como compensación por los trabajos de las redes antimedusas, pero si no hay este año, las ocuparemos porque existen desde los primeros asentamientos de población en la costa del Mar Menor».

Desde hace 20 años

No será el único frente que se encuentre la Administración regional si decide prescindir de este dispositivo de protección para los bañistas que viene instalándose desde hace casi veinte años. De hecho, en el año 2000 se decidió instalar paños de redes más altos para que las medusas no pudieran colarse con las olas dentro de las balizas, que además sirven para separar las áreas de baños de las de navegación.

Los presupuestos de los primeros años superaron en ocasiones hasta los 1,3 millones de euros, con la compra de panales de redes y la contrata del barco 'comemedusas', que en los años de mayor incidencia de la plaga las extraía por toneladas.

Según la Cofradía de Pescadores, hace ya tres años que no se realiza la pesca masiva de medusas, pero el sistema de redes se ha mantenido hasta 2016, cuando estuvieron instaladas del 1 de junio al 12 de octubre en un total de 60 playas. El presupuesto ascendió a 444.859 euros para frenar el paso a la 'Cotylorhiza tuberculata', conocida como 'huevo frito', con forma de sombrero de gelatina marrón que no pica pero incomoda a los bañistas, y la 'Rhizostoma pulmo' o 'aguasmalas', cuya picadura causa molestias a modo de quemadura.

Un año hipersensible

Los ayuntamientos ya han hecho saber su postura sobre la necesidad o no de instalar el dispositivo anticelentéreos. La alcaldesa de San Pedro del Pinatar, Visitación Martínez, asegura que comunicó a la Consejería su petición de que se protejan de nuevo las playas: «No podemos correr el riesgo este año de encontrar quejas de bañistas por las medusas», explica la regidora, del PP.

En un año para el Mar Menor de máxima preocupación por la salud del ecosistema, recién perdidas todas las banderas azules y con la campaña turística en el punto de mira, coincide con el alcalde de Los Alcázares, Anastasio Bastida, quien se muestra partidario de «instalar las redes porque ante todo hay que proteger al bañista. Bastante hemos tenido ya». Expresa su preocupación tras las situaciones críticas que ha vivido la laguna después de las inundaciones de diciembre y «las campañas negativas en la prensa».

«Espero que se actúe con la prontitud que nos dicen», hace hincapié Bastida, quien asegura que tiene previsto comunicar su postura al consejero de Agricultura y Pesca, Francisco Jódar, la próxima semana.

Para el alcalde de San Javier, José Miguel Luengo, «estamos valorando la situación y decidiremos si es una temeridad o no prescindir de las redes». Luengo recuerda que «el año pasado no hubo medusas, aunque queríamos tenerlas». Y asegura que «este año no lo ven importante pero para nosotros al menos el balizamiento es necesario».