La Verdad

Las cooperativas desarrollan nuevas técnicas agrícolas más eficientes

Detalle de un cultivo de pimiento realizado con sistema hidropónico.
Detalle de un cultivo de pimiento realizado con sistema hidropónico. / C.H.
  • El Centro de Demostración y Transferencia Tecnológica de El Mirador ensaya métodos como el riego con ozono y los cultivos hidropónicos

El Centro de Demostración y Transferencia Tecnológica (CDTT) El Mirador es un centro de ensayo, gestionado por el CDTA, en el que se prueban nuevas técnicas y variedades de cultivo siguiendo los pasos que realizan los agricultores de la zona de forma habitual pero introduciendo avances técnicos, comprobando a pequeña escala los resultados antes de iniciar una plantación más amplia.

«Nuestro objetivo es estudiar nuevas fórmulas que beneficien al agricultor en trabajo, en comodidad, sostenibilidad y respeto al medioambiente», explica Pedro Mínguez, responsable del centro.

El CDTA se fundó en 1991 y es una cooperativa de segundo grado formada por Hortamira, San Cayetano y Gregal, y asociada a la Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia (Fecoam). La cooperativa gestiona los ensayos realizados en las instalaciones, propiedad de la Consejería de Agricultura, Agua y Medio Ambiente.

Al final de cada año agrícola se realiza una memoria en la que se reflejan las diferentes pruebas con los cultivos ensayados, que se entrega tanto a la Consejería como a los socios de las cooperativas que forman el centro. Además, la información está disponible para todos los agricultores que quieran consultar los resultados y conocer las técnicas que prueban durante cada campaña.

Ensayos al aire libre

En cada parcela realizan diferentes estudios, rentabilizando al máximo las posibilidades. Las empresas de tecnología aplicada al trabajo en el campo facilitan equipos punteros al CDTA para que los pongan en marcha en los ensayos.

Así, cuentan en los cultivos al aire libre con un sistema de sondas y tensiómetros de origen español que miden las características del suelo y su respuesta, indicando la presión del suelo y la tensión existente, pudiendo calcular la cantidad de agua que requiere el cultivo en cada parcela.

Pedro Mínguez explica que «en una plantación de apio tenemos tensiómetros en el suelo a 15 y 30 centímetros de profundidad que envían datos a una página web sobre la cantidad de agua y abono que necesitamos, lo que supone un ahorro importante de recursos, un 53% de agua menos que en otras plantaciones de la zona».

Estas nuevas tecnologías suponen una rentabilización del tiempo y los recursos del agricultor. Por ejemplo, tienen un equipo que proporciona datos de temperatura y humedad, y que puede ser instalado tanto al aire libre como en invernadero.

«Las páginas web que controlan los datos de estos sistemas permiten habilitar alarmas cuando se alcanza un determinado valor, dando al agricultor la posibilidad de lanzar un riego o abrir una ventana de los invernaderos desde cualquier parte».

Entre los ensayos, se encuentra una prueba de riego en diferentes variedades de apio, usando abonos compatibles con un nivel mínimo de nitratos en el suelo. Junto a ello, se realizan pruebas con carbón y nitrógeno de liberación lenta para mejorar la calidad de los suelos, que en la zona del Campo de Cartagena aguantan hasta dos campañas y resultan muy castigados con el cambio de cultivos.

Otro ensayo realizado con melones tiene como objetivo probar barreras contra el frío de tres tipos, comparando el sistema utilizado en la zona con dos tipos de plástico microperforado, uno de ellos con ventanas que se van retirando progresivamente y permiten modular la temperatura recibida.

El cultivo de melones con estos sistemas dotados de ventanas permite aumentar la temperatura mínima en dos grados, «estamos probando si con este sistema la maduración permitiría adelantar las variedades una o dos semanas», apunta el encargado del CDTA.

Otro de los estudios más importantes es la puesta en uso de nuevos materiales biodegradables para aplicarlos en los cultivos, ya que «a los plásticos de polietileno le queda cada vez menos tiempo, porque contaminan el suelo debido a su lento proceso de degradado».

En estos casos se estudia también la relación entre la inversión y los resultados, porque algunos de los materiales testados resultan más caros pero a largo plazo resultan más rentables para el agricultor, tanto por durabilidad como por calidad del producto final.

Tests en invernadero

En la zona del Campo de Cartagena el producto estrella en invernadero es el pimiento, llegando a existir en el CDTA hasta 13 variedades, siete de rojo, cinco de amarillo y uno de naranja.

En el centro se testan diversas variedades, ya que la demanda de este producto varía según el país que lo compra. «Los mercados son los que te orientan sobre las variedades que tienes que tener, cada vez se demanda más la variedad de pimiento naranja y como en esta zona no hay pues hay que investigar cómo conseguir producirlo con alta calidad».

Abren todos los días del año porque «cultivos como el pimiento requieren una supervisión continua, ya que si hay un fallo eléctrico o no funciona correctamente el sistema del invernadero, se puede arruinar la plantación».

Pruebas sobre suelo

Uno de los ensayos en invernadero se centra en las raíces de los pimientos. En una de las zonas se plantan directamente en el suelo, mientras que junto a ellos se colocan otros sobre una fibra de coco. Este sistema se conoce como mixto y es similar al hidropónico. Las plantas se colocan sobre una fibra de coco deshidratada a la que se añade agua y abono. Esa mejora supone una inversión mayor pero su duración es de tres años, lo que hace que en ese período no sea necesario el proceso de labrado, abonado y desinfección total del suelo que requiere el cultivo normal sobre suelo.

Otra de las pruebas que se aplica a las plantas de pimiento es un aporte extra de CO2, situadas junto a otro invernadero de plantas testigo sin esta mejora. Esta cantidad se compensa el déficit que sufre la planta al agotar el CO2 del invernadero.

En otro de los invernaderosse realizan de desinfección de suelos mediante la aplicación de ozono en el riego. «Es un desinfectante totalmente ecológico, que al contacto con el suelo elimina hongos y bacterias que pudieran perjudicar al desarrollo de los cultivos. Además, el ozono a los 45 minutos se desintegra y vuelve a convertirse en oxígeno, que supone también un aporte extra».

Ahorro de agua

Un sistema de acolchado en el suelo sobre el que se colocan los pimientos, permite reducir la cantidad de agua que se utiliza para el riego de cada planta, permitiendo un uso mínimo de elementos que pudieran contaminar el subsuelo.

Los cultivos hidropónicos son unos sacos colocados sobre el suelo de un metro de longitud en los que se plantan las semillas. El desarrollo vegetativo de las plantas que se trasplantan en hidropónico es mayor.