La Verdad

Los científicos de mañana

  • Más de 350 alumnos de segundo de Bachillerato presentan sus proyectos en la UMU. Los estudiantes, de las ramas de Investigación e Internacional, defendieron sus trabajos en aulas del campus de Espinardo

La ilusionante tensión de llegar por sí mismos; interrogándose, preguntando aquí y allá, tocando con sus manos, buscando respuestas. Un viaje de descubrimientos revelador que acorta la distancia entre el conocimiento que se les explicó en el aula del instituto y la aplicación práctica, pura investigación capaz de despertar la inquietud por descubrir de los centenares de alumnos murcianos de segundo de Bachillerato que han participado en la octava edición del Congreso Regional de Investigadores Júnior. El final del apasionante camino que arrancaron cuando eligieron, ayudados por sus profesores, un tema, plantearon una teoría, desarrollaron opciones, las comprobaron sobre el terreno y fueron capaces de llegar a una conclusión propia y única, llegó ayer. Los 350 alumnos de segundo curso de Bachillerato seleccionados, que cursan la especialidad de Investigación e Internacional, expusieron sus trabajos en las aulas del campus de Espinardo, en una aproximación al terreno universitario que, la mayoría, sueña con pisar el próximo curso.

Grafeno y poetisas

Desde el grafeno y su influencia en las plantas de brócoli, las poetisas griegas, la terapia espejo para el alzhéimer, la privacidad en las redes sociales, la geometría fractal de la Catedral de Murcia, pasando por la economía porcina de Lorca, la fecundación 'in vitro' y la aceleración de proyectiles con magnesio. Los chicos, de entre 17 y 18 años, acompañados por los 40 profesores que les animaron y guiaron en sus trabajos, presentaron ante desconocidos sus proyectos, una exposición pública que les emocionaba tanto como preocupaba. «La verdad es que estoy nerviosísima, y según se acerca la hora más aún, pero ser investigador también es contar lo que has averiguado», admitía ayer Marta Alcaraz, alumna de segundo de Bachillerato del IES Floridablanca de Murcia, decidida a dedicarse a la investigación.

Las jornadas, inauguradas por la consejera de Educación, María Isabel Sánchez-Mora; y el rector de la UMU, José Orihuela, entre otros, están financiadas por la Fundación Séneca-Agencia de Ciencia y Tecnología de la Región de Murcia, y buscan, además, potenciar las relaciones entre alumnado y profesorado del Bachillerato de Investigación y el Bachillerato Internacional para elaborar materiales conjuntos y participar en el Certamen Nacional de Jóvenes Investigadores, que este año se celebrará en la localidad malagueña de Mollina. Alumnos y profesores participaron ayer en la exposición de los 94 trabajos, 18 pósters y 76 comunicaciones, de las que doce tendrán distinción.

Yaiza Almudena Rascón. IES Mediterráneo. Cartagena. 'La epidemia de cólera en Cartagena en el siglo XIX'

«Lo divertido es llegar por ti mismo, que no te lo cuenten»

Yaiza Almudena Rascón.

Yaiza Almudena Rascón.

Para investigar sobre la epidemia de cólera que asoló Cartagena en el siglo XIX, un capítulo de la historia regional desconocido para miles de murcianos, Yaiza Almudena Rascón pasó unas cuantas horas en el hospital de La Caridad, preguntando aquí y allá, rebuscando en los archivos, desempolvando legajos... Una aventura que se le reveló apasionante, mucho más estimulante que cualquier clase convencional. «Esto es real, algo que casi puedes tocar. Aprendes 'a lo divertido'», resume de forma gráfica la joven, muy satisfecha con las cotas de independencia que ha alcanzado durante su investigación. «Es muy interesante llegar por ti mismo a las respuestas, que no te lo cuenten», explica la estudiante de Bachillerato.

Manuel Gallego. IES Ruiz de Alda. San Javier. 'La elipse y otras formas cónicas'

«Mi proyecto me ha reconciliado con las matemáticas»

Manuel Gallego.

Manuel Gallego.

Su espíritu inquieto y retador llevó a Manuel Gallego a plantearse centrar su proyecto investigador en el área de Matemáticas, la asignatura que más detesta. «Pensé que era una oportunidad para reconciliarme con la materia, y así ha sido», cuenta satisfecho el chico mientras muestra el 'compás de Arquímedes' que permite dibujar elipses, y que él mismo diseñó. «Mi padre me echó una mano, y cuando vio cómo dibujaba la elipse, decía que le parecía magia negra», comentaba ayer el estudiante, agitado ante la perspectiva de exponer su proyecto en el aula de Ciencia y Tecnología de la Facultad de Economía. «Es una oportunidad de trabajar de otra manera, más real y mucho más interesante», resumía ayer, encantado con la experiencia investigadora.

Ángela Mellado. IES Mediterráneo. 'El Mar Menor, una catástrofe anunciada'

«Quiero investigar, y si hay que salir, haría las maletas mañana mismo»

Ángela Mellado.

Ángela Mellado.

No tuvo más que levantar la vista para decidir el objeto de su investigación, un trabajo a mitad camino entre el periodismo y la biología que le ha permitido constatar una realidad: «El Mar Menor es una catástrofe anunciada. Era una cuestión de tiempo que terminara como está, y la situación solo mejorará si se toman medidas serias». Ella misma, además de certificar el problema, propone soluciones en su investigación: «Una barrera verde de humedales alrededor de toda la laguna mejoraría su estado», asegura la joven, quien tiene clarísimo que su futuro andará vinculado a la Biología y la investigación. Tanto, como que previsiblemente tendrá que buscarse la vida fuera de España. «Haría las maletas mañana mismo sin dudarlo».

Marta Alcaraz. IES Floridablanca. Murcia. 'Hormesis, lo bueno siempre en dosis bajas'

«Para ser científico tienes que ser el mejor en lo que estudies»

Marta Alcaraz.

Marta Alcaraz.

La hormesis es un fenómeno de respuesta a dosis caracterizado por una estimulación por dosis bajas y una inhibición para proporciones altas. «Un contaminante o toxina que produzcan el efecto de hormesis tiene, pues, a bajas dosis el efecto contrario al que tiene en cantidades más elevadas». A Marta Alcaraz no se lo contaron. Pudo comprobarlo por ella misma aplicando distintas dosis de tóxicos a dos plantas, y dejando una tercera libre de estímulos. «La que más creció es a la que apliqué menos dosis», confirma la joven, que se debate estas semanas, a escasos dos meses de las pruebas de acceso a la Universidad, entre la Química y la Bioquímica. «Quiero investigar; sé que tienes que ser el mejor en lo que hagas, pero estoy dispuesta a intentarlo».