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«No se pueden tomar medidas de golpe tras años y años de dejadez»

  • Juan José Martínez Director de la Cátedra sobre Agricultura Sostenible de la UPCT El catedrático de Producción Vegetal se lamenta del distanciamiento con la Administración que percibe en los agricultores

Hace unas semanas arrancó la Cátedra sobre Agricultura Sostenible en el Campo de Cartagena de la UPCT (Universidad Politécnica de Cartagena).

-¿Existen más cátedras de este tipo en España?

-Posiblemente sea la única.

-¿Fue necesario que saltasen todas las alarmas en el Mar Menor para crearla?

-Desafortunadamente sí. Estos temas se estudian en los distintos centros de investigación de la Región, pero a veces los resultados no llegan al usuario. La Administración no tiene mucho contacto con los investigadores y las empresas en Murcia han estado despegadas de los centros de investigación. Eso ha cambiado y ahora nos damos cuenta de que tenemos un problemón extraordinario, pero hay gente capacitada, con conocimiento y tecnología que pueden ayudar a resolverlo.

-¿El Imida o el Cebas colaboran con la cátedra?

-Todavía no nos hemos planteado esa colaboración porque acabamos de empezar, pero sí, el objetivo es contar con todo el que pueda aportar. La desnitrificación de los acuíferos no es un mal endémico del Campo de Cartagena, sino que existe en todo el mundo donde hay agricultura. En otros lugares para combatirlo se han puesto las pilas, han hablado entre todos y han creado estrategias de reducción de nitratos.

-¿Así llegó aquí la iniciativa?

-Los agricultores estaban deseando que les echáramos un cable porque se sienten muy traicionados por la Administración. Hasta hace unos meses parecían intocables porque son el motor económico de la Región. Pero cuando han llegado las malas, la Administración ha ido a salvar el turismo y no le ha costado nada tomar medidas que pudieran perjudicar a la agricultura como la conocemos hoy.

-¿Se pueden compatibilizar agricultura y turismo?

-Por supuesto, y con medio ambiente, si no la Región no puede funcionar. Hoy existen tecnologías de fertirrigación muy precisas, hay técnicas para quitar los nitratos a las aguas contaminadas..., pero también debe haber cierta regulación. La Administración no puede dejar años y años sin tratar el tema y de golpe poner unas normas que hay que cumplir ya. Hay que hablarlo entre todos y estudiarlo todo. Lo triste es el distanciamiento que se está produciendo entre el sector agrícola y la Administración regional y nacional.

-¿De ahí surge la iniciativa?

-Claro. Los agricultores sienten que se les echa toda la culpa, y eso que los factores que han confluido en el Mar Menor son muy diversos. Ellos son conscientes de que nuestra agricultura, como la de todo el mundo, tiene efectos perjudiciales en el medio ambiente y han optado por atajarlos. También les gustaría que lo hicieran otros sectores, pero ante todo han decidido hacer todo lo que esté en sus manos.

-¿Con cuánto retraso llega esta cátedra?

-Debería haberse creado cuando los sistemas de regadíos modernos empezaron a producir de forma intensiva y se detectó la contaminación de los acuíferos. La Comisión Europea hizo una directiva de nitratos creo que en el año 91. A partir de ahí ya deberían haberse tomado medidas. Pero entonces se vio como un problema que no iba con el Estado español. Aquí para el ministerio lo que faltaba es agua, lo otro no se veía.

-¿Se pueden bajar los índices de nitratos hasta lo tolerable sin eliminar cultivos?

-Claro. Los fabricantes de abonos están avanzando en productos menos contaminantes. Además hay tecnología para limpiar las aguas contaminadas y para hacer riegos más precisos que no acaben en los acuíferos.

-¿Existe la suficiente concienciación para hacerlo?

-Sí, sí. La gente está muy mentalizada. La mayoría de los agricultores del Campo de Cartagena son jóvenes o tienen a sus hijos trabajando en sus explotaciones y quieren seguir en el campo. Saben que tienen una responsabilidad con el medio ambiente y otra muy grande de alimentar a la población. Creo que no se debe dar un paso atrás en la agricultura, pero sí dar un paso adelante en la tecnología para conseguirlo.

-¿No teme que la cátedra quede en una puesta en escena para una coyuntura?

-Hombre, sería muy triste. Pero por la ilusión y la decisión tan fuerte que me transmiten los agricultores yo creo que esto es una cátedra de futuro, sin lugar a dudas.

-¿Y los siguientes pasos?

-Queremos iniciar dos grandes líneas de trabajo. Por un lado la desnitrificación del acuífero, que ahora, con los pozos sellados, ha incrementado su nivel y está vertiendo agua con nitratos por debajo de la superficie. La solución es sacar esa agua y regar con ella, y quitar los nitratos a la salmuera para si es posible verterla al Mediterráneo, que es lo que ya hace más de diez años querían los agricultores, en vez de verterla al Mar Menor, como optó la Confederación Hidrográfica del Segura. También estamos en contacto con alguna empresa para aprovechar esa salmuera transformándola. Eso sería tremendo, ya no tendríamos el problema. Por otro lado pondremos en marcha cursos de formación para reforzar los conocimientos medioambientales de los técnicos que trabajan para las empresas.

-¿A los científicos les escuchan más?

-Por supuesto. Una cosa que hizo bien en esta crisis la Administración fue crear un comité de asesoramiento científico, aunque es verdad que se le ha preguntado más por la agricultura que por el impacto turístico, por ejemplo, que no se ha analizado y es un mínimo que debería hacerse. El agricultor es responsable, pero también otros sectores y el propio consumidor con sus demandas.