La Verdad

Juan José Palazón, con un manojo de cohetes.
Juan José Palazón, con un manojo de cohetes. / V. Vicéns / AGM

«Donde hay una fiesta allí está el pirotécnico; es una profesión preciosa»

  • Juan José Palazón Ayala. Gerente de Pirotecnia Murciana

Hace ya 250 años que Pirotecnia Murciana lanzó al cielo su primer espectáculo de fuegos artificiales. Dos siglos y medio y ocho generaciones después, Juan José Palazón Ayala (Archena, 1984) continúa el trabajo familiar de decorar e iluminar las noches de fiesta. Y si en Murcia hay una velada especial, sin duda esa es la del Entierro de la Sardina, que pone el colofón a las Fiestas de Primavera. Junto con otras cuatro empresas se encargará del espectáculo artificiero al concluir la quema del famoso pez. Además, anoche ofreció el castillo para la entrega de sardina en La Glorieta. Palazón Ayala cuenta cómo se preparan estos brillantes espectáculos y los detalles de una profesión «apasionante, original y llena de retos».

-¿Cuánto tiempo les ha llevado preparar ambos espectáculos?

-El castillo de anoche, en el que se utilizaron unos 30 kilos de pólvora, nos ha llevado una semana prepararlo. Mientras que para el del Entierro de la Sardina habremos invertido un par de semanas de trabajo, por ser mayor la cantidad de pólvora y efectos que contiene.

-¿Cuántos kilos de pólvora se emplearán mañana?

-Casi 250 kilos, de los cuales nosotros hemos preparado 50. Serán once minutos de pura belleza artificiera.

-¿Qué tecnología utilizan?

-Utilizamos un sistema llamado 'Pyrodigit'. Antes se prendía con bengalas, pero, claro, el tiempo que se tarda entre una pieza y otra oscila en torno a un segundo. Gracias a este sistema, programamos los disparos en un ordenador y con un 'hardware' específico damos la orden de inicio. Son todo ventajas, se gana en distancia, rapidez y precisión de ejecución, dado que el tiempo entre piezas se reduce a 0,1 segundos.

-¿Cuáles son los efectos más demandados?

-Suelen ser los cocos, anillos, hojas, palmeras, intermitentes, 'crosetes' y el más característico, la 'tronaera'.

-¿Qué medidas de seguridad tienen que adoptar?

-Vienen determinadas por normativa. Todas son importantes porque una noche mágica no debe tornarse en trágica. Pero diría que la más importante es la distancia con el público, el asegurado de los cañones para que queden firmes mediante contrapesos y, por supuesto, la propia seguridad del producto. Hay que tener en cuenta que el verdadero peligro está en el lanzamiento, por tanto, tiene que estar probado y reprobado. No obstante, el pirotécnico, como profesional, puede aumentar las medidas en función del tipo de espectáculo, público y orografía del lugar.

-¿Es este el mayor espectáculo que ha lanzado?

-No. Sí que es de los más importantes a nivel personal porque es un trabajo para mi ciudad, pero, por ejemplo, el que hacemos en la bahía de Águilas o algunos para concursos son mayores. Incluso se apoyan con elementos visuales, como láser, proyecciones, fuentes de agua o efectos de luminotecnia; o sonoros.

-¿Ha trabajado en otros países?

-Sí. Evidentemente por motivos de presupuesto cubrimos más trabajos en la Región de Murcia y comunidades limítrofes, pero también hemos hecho trabajos en Madrid, Valencia, donde en unos días tiramos cuatro mascletás, y hemos llegado incluso a Argentina, China y Japón.

-¿Ha recibido algún premio?

-Sí. Hemos recibido premios nacionales en las Hogueras de Alicante y en las Fallas de Valencia. También tenemos alguno internacional, en Mónaco.

-¿Qué proyectos tiene en mente?

-Seguir innovando en productos y formas de hacer espectáculos reduciendo el coste pero manteniendo la calidad y vistosidad.

-¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

-Me gusta mucho que sea un trabajo diferente y original. Cuando digo a qué me dedico la gente siempre se interesa. Pero más allá de eso, es precioso por los retos que plantea. Igual un día estoy dentro de un teatro y al día siguiente en un barco.

-Pero trabaja todos los festivos.

-Pero con el tiempo uno ya se acostumbra y sabe que los días en rojo del calendario son los más importantes del año. Sobre todo en los festivos nacionales, porque es raro la población que no hace una fiesta, y donde hay una fiesta estamos nosotros.