La Verdad

«El amor es más fuerte que el miedo»

Mamen Bermejo y Sergio Alberto en una fotografía tomada hace unos meses.
Mamen Bermejo y Sergio Alberto en una fotografía tomada hace unos meses. / Cedida
  • Una pareja de Alcantarilla afronta 10 meses de cárcel por incumplir una orden de alejamiento que les impuso un juzgado tras una discusión

Sergio Albero y Mamen Bermejo defienden su amor a capa y espada. Esta pareja de Alcantarilla, a la que la Justicia prohibió hace unos meses continuar con su relación a raíz de una fuerte discusión entre ambos, se sentará el próximo martes en el banquillo de un juzgado de lo Penal de Murcia acusada de incumplir esa medida. Cada uno afronta una pena de hasta diez meses de prisión y un endurecimiento de la orden de alejamiento que incumplieron, que se extendería hasta los dos años. Un escenario que estos novios, que acaban de descubrir que esperan un bebé, no quieren ni valorar. «Nos molesta que no tengan en cuenta el factor humano», remarcan. «Tuvimos un error, y estamos dispuestos a pagar por ello, pero esta pena es injusta».

El primer episodio de la historia de esta pareja ocurrió hace unos meses en la vivienda que ambos compartían en Alcantarilla. Entre ambos, reconocen, se produjo una fuerte discusión en la que tuvo que mediar la Policía. Unos hechos desafortunados en los que ambos, según dicta la propia sentencia, no sufrieron lesiones de importancia. «Nos dejamos aconsejar mal y nos denunciamos mutuamente», explican.

A raíz de estos hechos, Sergio tuvo que afrontar una acusación de malos tratos físicos habituales y Mamen de malos tratos psicológicos habituales. Unos cargos que, sin embargo, el titular del Juzgado de lo Penal número 3 de Murcia acabó descartando. El magistrado, en su resolución, rebajó los cargos a dos delitos de lesiones leves al no apreciar en la conducta de ninguno de ellos la «actitud de dominación o subyugación» que hubiera sido necesaria para apreciar un supuesto delito de violencia de género. De esta forma, los condenó, según explican, a una pena de 90 euros de multa. Les impuso además, y ahí se encuentra el quid de la cuestión, una orden de alejamiento que les impedía comunicarse o acercarse a menos de 500 metros en un plazo de seis meses.

Tras esta condena, la pareja tomó caminos separados y ambos comenzaron a hacer su vida. «Enamorados seguíamos», recalca Mamen, «pero no podíamos vernos». La pasada semana, sin embargo, explica la joven, se percató de que estaba en estado. «Pasé por la puerta de una cafetería en la que sabía que él solía estar y no pude resistirme», cuenta. «No caí en la cuenta de que no podíamos hablarnos. Me acerqué para contarle que estaba esperando un hijo y que quería tenerlo».

Sergio y Mamen creen que algún cliente del local que los conocía dio la voz de alarma y ambos fueron detenidos en el mismo establecimiento. «Los policías fueron muy amables con nosotros. Nos dijeron que no les quedaba otro remedio», recuerda Sergio. «A mis 38 años nunca he tenido un problema con la justicia», remarca Mamen, sin poder contener el llanto. «y aquella noche la pasamos en el calabozo».

En el juzgado, relata la pareja, fueron asesorados por un abogado de oficio «porque creíamos que eso se quedaría en nada». Las partes les ofrecieron un acuerdo que, en todo caso, suponía unos cuantos meses de prisión. Una solución que obligaría a Sergio a entrar en la cárcel dado que ya arrastra antecedentes previos por su implicación en una pelea. Este pacto contemplaba, además, el endurecimiento de la orden de alejamiento, que se iría a dos años. Una prohibición que ambos no están dispuestos a aceptar. «No entendemos ese esfuerzo por querer separar a gente que se quiere», remarcan. «No queremos estar separados e iremos a juicio. El amor a veces es más fuerte que el miedo a ir a la cárcel».